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Festivales y Ferias - October 26, 2009

Gregory Hopkins and “The Harlem Jubilee Singers” conquistan el Cervantino con su “Gospel”

Magnificat, de Glen Burleigh, primer canción interpretada por el exitoso conjunto Gregory Hopkins and The Harlem Jubilee Singers, que entonó destacados números solistas plenos de emoción, el sábado 24 de octubre, como parte de las actividades nocturnas de la 37 edición del Festival Internacional Cervantino.

In that great getting up morning, de Jester Hairston; My lord what a morning, de H.T. Burleigh; además de Gonna journey away, del compositor WC Handy, en la voz grave de la primera solista de la noche, Shilda Albert, permearon en el ánimo del auditorio, mientras la cantante, las manos entrelazadas a la altura del diafragma, lo deleitaba en un primer instante, para luego dejar que el ejército vocal varonil acompañara con los coros.

My Lord is so high, de WC Handy, con la generosa voz del líder del coro, el tenor y pianista Gregory Hopkins, fue armonizada por las palmas no sólo de su grupo, sino de cientos de manos entre el público, que iniciaba ya su entrega ante el potencial coro de voces y un repertorio pocas veces escuchado en la fiesta del espíritu.

En este espectáculo musical, una tercera parte del programa estuvo destinado a algunas selecciones de Porgy and Bess, de George Gershwin, concebido como una excepcional ópera folclórica de Estados Unidos, estrenada en los años 30 por cantantes afro-americanos y fue controversial para la época.

Summertime, la canción mejor conocida de dicha creación operística tuvo como solista a Mae Carrington, quien cerró los ojos unos instantes para para preparar la voz y abrir la prodigiosa garganta, para echarse a la bolsa al público, pese a que existen diferentes versiones con intérpretes de la talla de Louis Armstrong y Ella Fitzgerald.

Para continuar con la historia de Porgy, sucedieron A woman is a sometime thing, con el solista Darnell Ishmel, It aint´t necessarily so, con el solista Karl Dixon, en las que se plasma el relato de un traficante de drogas, quien expresa sus dudas acerca de varios textos bíblicos. Para dar un leve toque escénico a su interpretación Dixon movió con cadencia las caderas y lució un elegante sombrero negro.

Una pareja en privacía, el dúo compuesto por Nathaniel Thompson y Coleen Beaumont, cantó Bess, you is my woman now, para expresar su amor mutuo, y terminaron dándose un beso en la boca.

La voz de Hopkins abrió el canto a capella del coro, y dirigió con la energía que le caracteriza
la mencionada My Lord what a morning.

Toda la emoción contenida en un pecho y en el mismo escenario tiene nombre, y es el de Requithelia Allen, quien hizo obvio el hecho de que cada voz fue dispuesta para lucir lo más posible en la mejor forma; incluso, algunos solistas masculinos, al bailar, evocaron la sensualidad.

Justo una hora después de iniciado el concierto, y ya en las últimas piezas del repertorio preparado para el escenario de la Alhóndiga, hizo su aparición una persistente lluvia que, ante el entusiasmo de la gente, se quedó en leve llovizna.
Nadie cedió: la lluvia se convirtió en leve brisa que pareció unirse y acompasarse con el grupo en el escenario y el coro de palmadas. El final tuvo que aplazarse en tres ocasiones, ante un público altamente contagiado por el ritmo gospel.

Pero la conclusión tenía que darse, y llegó hacia las 22:00 horas, con un Oh happy day con el que Gregory Hopkins y sus Harlem Jubilee Singers conquistaron por segunda ocasión al Festival Internacional Cervantino, en el que estuvieron presentes en 2008, en el Templo de la Valenciana.

Fuente: (festivalcervantino.gob.mx)

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