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Entrevistas - October 23, 2009

Memorias de un huapanguero: Eduardo Bustos Valenzuela y su “Son es para mi Huasteca” (2)

el domingo 25 en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP, en el centro de Coyoacán, a partir de las 13 horas.

Maestro, ¿los músicos que participaron en la grabación son los mismos que estarán el domingo 25 en Culturas Populares?

Sí.

¿Quiénes son?

Mario Zuvirie Cruz, jarana, con quien ya tenemos 29 años tocando juntos, y Salvador Ricardo, quinta huapanguera, quien, como le comenté, se acaba de integrar hace algunos años, pues nos está acompañando, hemos trabajado bien…

¿Cómo intuye que un tema le va a agradar a la gente, por ejemplo “La orquídea”, que seguramente desde el comienzo supo que iba a gustar, pero en este caso, que muchos temas son para niños, como maneja esto?

Pues ahí sí es muy cierto, a veces la gente no se atreve a bailar estos sones, pero qué bueno, o sea que sepan que la música no es sólo para adultos, y ésa fue la intención de trabajar el “Zoológico Musical de la Huasteca”, puesto que a los eventos que tenemos invitamos a los niños, a los que siempre se les ha marginado, en este caso, para bailar el son huasteco, nunca había habido una propuesta antes de que nosotros la elaboráramos. Entonces la idea de trabajar “Son es para mi Huasteca” es que pueden bailar los dos, tanto niños como jóvenes pueden disfrutar de la música, por las letras y por el contenido, muchas de estas piezas son, hasta cierto punto, didácticas. En el caso de “El alacrán”, porque nos habla del alacrán, cómo vive, cómo hay que cuidarlo, por qué no atacarlo; “El cocuyo” tiene que ver con la cuestión amorosa; hay un huapango muy curioso, ése sí es totalmente infantil, “El pollito”, muy tierno el sonecito este, donde incluso el violín intenta hacer la onomatopeya del pollito, el pío pío, y también va guiado por esto. “La chicharra”, un son que tiene que ver con el sonido que emite este insecto, en el violín trato de imitarlo un poco y también tiene esa parte nostálgica y romántica, que incluso los niños pueden captar porque pues una chicharra canta, vuela y se escucha en los meses de mayo y junio. Busco articular en todo momento eso, o sea no desfasar el gusto de uno y otro, y en el caso del huapango que le digo, el huapango de Navidad, creo que involucra a los dos, tanto a los niños como a los grandes les deja una lección, y a los jóvenes cuantimás.

¿El primer disco aún se consigue?

Sí, ése se grabó con Discos Ehécatl, y ahorita en esta época de Muertos deben de estarlo ya distribuyendo, se sigue moviendo…

¿Y los casetes ya prácticamente…?

Ya son obsoletos, sin embargo, el primer disco recupera música de los casetes.

¿Cuántos años lleva de trayectoria?

Estábamos haciendo hace rato la cuenta en un programa de radio y exactamente son 29.

¿En qué programa estuvo?

En uno de Código DF, en un programa muy bonito que se llama “Paisaje sonoro”, que produce la Secretaría de Cultura del Distrito Federal y que es conducido atinadamente por Lupita Lara.

¿Cuando saldrá al aire?

El día 28, es un programa que hicimos sobre el Xantolo, el Día de Muertos.

¿Qué día es el 28, digo, para anunciarlo en estas “Memorias…”?

Miércoles.

¿A que hora?

A las ocho de la noche por Internet.

Alguna vez me dijo que trabajar para niños era una satisfacción, pero ¿qué otro tipo de satisfacciones ha recibido? Le pongo por caso el homenaje que le hicieron a Román Güemes en Platón Sánchez este año. Y más aún en 29 años, que son toda una vida.

Sí, es una vida, más de la mitad de mi vida. Sí he recibido ese tipo de reconocimientos, por escrito o en eventos, aquí en el D.F. incluso, en el… creo que fue en el 96 o 98, no recuerdo bien, se me hizo un homenaje en la Delegación Cuauhtémoc, justamente por mi trayectoria. Pero cuando hablamos así de trayectoria, sí es muy bonito decirlo, pero realmente es lo que a mí me gusta hacer, o sea, este camino que yo he recorrido es porque yo he querido recorrerlo, porque me ha gustado y porque me siento bien con ello y, se me reconozca o no, yo estoy muy contento por lo que he hecho. El año pasado… o antepasado me hicieron un homenaje en Chicontepec, también reconociendo todo esto, pero a lo que voy es que para mí ha sido una satisfacción personal el poder componer para niños, el poder ver jóvenes que me dicen “es que yo aprendí a bailar con ‘El tejón’ que toca usted”, o “yo escuché ‘La campamocha’”, o “aprendí a cantar con ‘El tecolote’, me gusta la música huasteca desde que escuché su disco”, o papás que dicen “es que a mi hijo le gusta la música y no suelta tu disco y lo pone a cada rato”… O sea, para mí ése es el mejor homenaje que me pueden hacer, saber que lo que yo he hecho ha servido, ha tenido utilidad, ha sido significativo, más que aplausos, más que palabras, más que figuras o cosas, que yo sepa que la gente ha usado para bien lo que yo he escrito.

Aunque usted no lo ha hecho por eso, saber que ha servido lo estimula para saber que va bien, que no anda errado en su trabajo, ¿no?

Sí, ahí la llevamos.

Decía antes que no se había hecho este tipo de trabajo para niños, supongo que aquí y en la Huasteca, ¿qué puede agregar al respecto?

No, yo que sepa antes de que nosotros abordáramos esta temática nadie le había cantado a los niños y mucho menos el son huasteco, ya haciendo un disco para ellos, nadie. De hecho, esto a mí me nació porque yo trabajé mucho tiempo en educación primaria y preescolar, trabajé muchos años, entonces en una ocasión dije “por qué no hago cosas para niños, a ver qué tal les cuadra que conozcan un animal de la Huasteca”, y por ahí me fui, por ahí dimos el primer concierto de música huasteca para niños en la Casa del Lago. Recuerdo que fue en el 94 o 95 cuando empezamos a dar esos conciertos de música huasteca para niños, y así los titulamos, no se llamaba “Zoológico musical de la Huasteca”, sino “Concierto de música huasteca para niños”, fue en la Casa del Lago, y teniendo como marco el zoológico de Chapultepec, entonces yo creo que eso ayudó a concentrar las ideas, y como soy biólogo, docente, digamos, pues no se me dificultó estar articulando, atando, adjuntando, aparejando diferentes conceptos y características de los seres vivos, máxime que esto me ha permitido enseñarles a los niños características de algunos animales y plantas, pues ora sí, como dicen, nada más tomé, armé, pegué y listo, ¿no?

Oiga, ¿usted es consciente de que ya es parte viva de la tradición de la Huasteca y de la historia o del desarrollo de la música huasteca en México? Y no sólo me refiero a sus discos, sino a los libros, los talleres…. Está trazando una línea que se distingue en el firmamento huasteco, aunque usted lo hace, en principio por gusto…

Pues sí, yo muchas veces me cuestiono y hago un trabajo introspectivo, y digo “sí he hecho bastante”, pero, como le comento, me siento comprometido con la Huasteca, con lo que aprendí con mis maestros, ellos me enseñaron y yo tengo que dejar la muestra de que me enseñaron bien y de que lo que me enseñaron es perenne, no es mediocre. Entonces el estar buscando iniciativas, formatos, proyectos, pues me permite justamente articular toda esa serie de intereses que uno tiene, vincularlo a un solo interés, regresarle a la Huasteca lo que me dio. En este disco viene una décima con la que comienzo el disco, ahorita no la recuerdo completamente, pero dice algo de que la Huasteca me dio su sustento y ese sustento yo lo estoy regresando y justamente yo dejo esto como un tesoro preciado, para que sea un legado de por vida para los niños y los jóvenes a los que va dedicado. En resumen, es eso lo que dice el disco, y es muy cierto, porque cuando estaba pensando en hacer los textos, dije “pero qué voy a poner en los textos, por qué tengo que poner textos, si ya hay mucho texto aquí”. Entonces dije “lo voy a hacer a manera de verso, y lo voy a hacer con la verdad, porque realmente yo me siento así, yo siento un compromiso”, y lo dice la décima, es un compromiso firmado, y este… como tal escribí esa parte, que es la misma que viene en la invitación, yo creo que todo lo que digo ahí es verdad porque siento que estoy retribuyendo parte de lo que se me ha dado.

Sabemos que la Huasteca es generosa y le dio mucho, y usted le está regresando lo que le dio, en este sentido, ¿qué tanto más podemos esperar de usted pensando en que Dios le dé muchos más de vida?

Pues tenemos todavía muchas cosas por hacer, muchos más huapangos… Todavía tenemos cuerda para rato…

¿Algún deseo no realizado? Ya ve, pasa el tiempo y caen los frutos, como este disco, después de casi diez años…

Sí, que pudimos haberlo sacado hace cinco, pero le digo, no me quejo, porque hemos estado presentes todos los años, bendito sea Dios, ora sí que usted se ha dado cuenta que Trío Aguacero aquí, Trío Aguacero allá, y con diferentes propuestas. Pero algo de lo que sí me queda por hacer, y espero que se me dé por añadidura, es llevar mi música a otro país, pero llevarla no como un ballet, no como músico acompañante, no, sino como músico presencial de lo que yo estoy haciendo, o sea que se escuche la música que yo hago, que el Trío Aguacero toca. Ése es uno de los sueños que yo tengo y espero que algún día se dé, pero, como en algún momento dijimos, “bueno, ya que aquí nos conozcan”, y creo que ya nos conocen bastante, pues hemos tenido satisfacción, le decía la vez pasada, de grabar cápsulas, para la SEP, Canal 22, Canal Once, para varias estaciones de radio cultural, entonces creo que lo que sigue es trascender y rebasar fronteras, pero no en el sentido de presunción, sino de poder mostrar justamente lo que hacemos aquí en otros países, que se den cuenta de nuestra riqueza, porque, bueno, el huapango lo conocen a través de grabaciones y demás, pero estos sones que yo estoy componiendo y estos versos que yo llevo me gustaría que los conocieran en otros países de habla hispana.

¿Quiénes van a presentar en disco, qué puede esperar la gente el domingo 25?

Quiero que sea algo muy especial, diferente, que no sea nada más la presentación del trío, que se sube a tocar, lo presentan y ya. Quiero hacer un trabajo interactivo, como maestro que soy, de vocación, porque mi abuelo fue un gran maestro en la Huasteca…

¿Cómo se llamaba su abuelo?

Rafael Valenzuela Vera; entonces, como mi abuelo, yo siento que él escribió muchas obras didácticas, y siempre se interesó por la educación, creo que la educación tiene que ver mucho con lo interactivo, con lo vivencial. Les digo a mis muchachos de licenciatura, “es que la educación es vivencia”, por eso quiero que esta presentación sea muy vivencial, que la gente no se limite a escuchar, que participe, que no sólo baile, la intención que tengo es que la gente en esta ocasión cante conmigo, tengo preparadas las letras de los huapangos, para que se repartan a la entrada. De esa manera, cuando esté tocando, voy a invitar a la gente a cantar conmigo, que “no me la se”, ahí la tienen, ahí está en el papelito, síganla, es un papel muy simpático, muy curioso, que se lo pueden llevar de recuerdo, por ahí vamos a empezar la interacción. Y los que no quieran cantar, pues que se pongan a zapatear, y ésa es la idea que tengo. También vamos a proyectar las imágenes del disco, que son bellísimas, de la pintora Teresa Barrera Figueroa, esas acuarelas que trabajó se van a estar pasando continuamente en presentaciones en el foro para que la gente pueda observarlas, admirarlas. Todo el tiempo que estemos tocando van a estar pasando esas ilustraciones, a un lado del escenario se van a colocar. Entonces si no compran el disco por la música, lo van a comprar por las ilustraciones, porque está muy bonito.

¿Y quiénes lo presentarán?

Tres personas muy queridas y, aparte de queridas, muy doctas en este aspecto. Anastasia Guzmán, de Sonaranda, una gran guitarrista y ejecutante, además intérprete de música mexicana, quien está realizando un trabajo excelente y… emblemático, podría decir, de nuestra cultura musical. También van a estar el antropólogo Guillermo González, quien es el responsable del Centro de Investigación y Difusión (CID [sic]) del MNCP, una persona muy preparada que tiene en su haber mucha trayectoria de música mexicana haciendo acervos, y la licenciada Florencia Ramos, quien es la encargada de presentaciones artísticas de CONACULTA en Alas y Raíces a los Niños, éstas son las personas que van a estar acompañándonos.

Muy bien , presentan el disco, se van ustedes a la música, y la gente a bailar, a zapatear,y a ver las imágenes…

Y a cantar y a echar falsete…

Y a comer zacahuil…

Y a degustar el zacahuil, pues va a haber ahí venta de zacahuil, tamales, artesanías, ya que viene la asociación Huitzizilin de Tepetzintla…

De doña Antonia Vera…

Sí, viene Antonia Vera con todo su equipo, también el Círculo Huasteco de Arturto Mendoza Rangel, viene gente de Tuxpan, entonces creo que vamos a estar haciendo un buen crisol huasteco ahí.

¿Desea agregar algo más, maestro?

Pues esperamos que vaya mucha gente, que capten la idea, que capten el mensaje que les queremos transmitir a través de esta música y, que como repito, éste es un legado que vamos dejando para la posteridad, para que sea bien valorado, disfrutado y reconocido.

Muy bien, maestro, gracias, allá nos vemos.

Gracias a usted, Gregorio.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Eduardo Bustos Valenzuela durante la entrevista con Azteca 21.
Azteca 21/Gregorio Martínez M.

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