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Entrevistas - October 22, 2009

Memorias de un huapanguero: “Trío Aguacero. Son es para mi Huasteca”, un nuevo tributo de Eduardo Bustos Valenzuela a la región que lo vio nacer

domingo 25 en el Patio Jacaranda del Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP) a partir de las 13 horas.

Su preciado nutrimento
mi Huasteca me brindó
y el huapango me heredó
con fortaleza y portento.
Retribuyo aquel sustento
cual compromiso firmado,
dejo aquí, pues, mi legado,
con un profundo cariño.
Al joven, adulto, niño,
a quienes va dedicado.

E.B.V. 2009

Con esta décima-dedicatoria, el músico veracruzano señala la razón de ser de su trabajo. Así, me mostró un programa del MNCP en el que muestra la portada del disco y de ésta me habló en seguida: “La idea de esta portada es presentar algo nuevo, yo le decía a la ilustradora: ‘Ponle un músico como que va saliendo porque es algo nuevo, es una propuesta nueva, de huapangos nuevos y todo tiene que ver con las tradiciones’, pues está lo del Xantolo, lo de los mitos de la Huasteca, lo del nacimiento del Niño Dios…”, me explica con entusiasmo.

Se puede decir que es un collage.

Sí, es un collage, de hecho el disco en sí está rodeado de ilustraciones, tiene muchas, la pintora es Teresa Barrera, ella es la que me hizo ese trabajo, es de aquí [México, D.F.], pero yo la he llevado a la Huasteca, ya tiene una idea del asunto y se ha metido mucho en todo esto. Ella hizo la portada, los dibujos de los interiores y de algunas letras, todo lo hizo ella, muy bien, eh, quedó muy bien en sí el material. Todavía esta semana tuve que ver algunas cosas de correcciones de dibujos y textos, pero ya quedó, ahorita ya lo están trabajando…

Es mejor horario al mediodía, ¿no?

Sí, porque así la gente no está con que ya me tengo que ir, que se nos hace noche, que los niños, que la tarea, pues nos vamos a quedar bailando un buen rato, además van a traer zacahuil, tamales…

¿Los que siempre venden ahí en este tipo de eventos o son otros?

No, son otros, éstos vienen directamente de la huasteca veracruzana, porque las personas que venden bocoles y todo eso son de Tamaulipas, pero en esta ocasión van a traer todo de la huasteca veracruzana, van a traer artesanías, camisas, rebozos; va a estar bonito…

Este “Son es para mi Huasteca”, ¿que número es en su discografía?

Bueno, ahora sí que hablando de fonogramas es el número ocho porque nosotros hemos grabado desde el formato de casete, así hemos trabajado nuestros registros y éste es el número ocho.

Ocho entre casetes y discos.

Así es.

Y en formato de disco, ¿qué número es?

Es el tercero.

Cuénteme un poco de la génesis de este proyecto.

Ah, pues este proyecto se ha gestado a través de muchos años, de la inquietud de querer componer y devolverle algo a la Huasteca, porque siempre lo he manejado, creo que lo se lo he comentado en ocasiones anteriores…

Sí.

Yo tomé mucho de la Huasteca para aprender y ahora pues le tengo que regresar con mucho producto, en niños que tocan, en jóvenes, en composiciones para ella misma, producciones discográficas para acervo de la Huasteca y reivindicar su nombre, al menos en la región de Chicontepec, donde se han perdido muchas cuestiones tradicionales, para fortalecerlas un poco a través de este trabajo, tratar de apuntalar ciertas cuestiones que tienen que ver con nuestra… ora sí que con nuestra identidad nacional, ¿no?, identidad huasteca, mexicana, llámese así. Entonces este disco lo que pretende es fortalecer esos puntos, fortalecer en los niños y en los jóvenes este gusto por el huapango. En este disco van incluidos varios títulos que tienen que ver con mitos de la Huasteca que nunca se habían tratado, uno de ellos es el de la bruja de la Huasteca, otro tiene que ver con la cuestión de la Natividad…

¿Cómo le llaman allá a la bruja?

La bruja de la Huasteca, es una historia que tiene su raíz, su origen en la sierra huasteca veracruzana de Huayacocotla, donde se narra, como en otros lugares, que la bruja es un personaje que sale de noche, que se quita las piernas, que se sube a la escoba, que anda volando, que anda comiéndose a los niños recién nacidos, todo este tipo de cosas, y la connotación que va adquiriendo en cada región del país. En el caso de la Huasteca pues no se hace esperar y yo retomo esa historia para componer un huapango que tiene que ver con eso, que los niños conozcan, que lo canten. Además, siento que me quedó bonito porque manejo los tonos menores que dan esa atmósfera musical, ese paisaje sonoro de lo que yo quiero expresar en este huapango. Decía que también incluyo algo sobre la Natividad, nunca se ha hecho un huapango sobre el nacimiento del Niño Dios, por decirlo, creo que lo logré, lo plasmé muy bien con la música, porque igualmente manejo una tonalidad nostálgica, pero al mismo tiempo alegre, donde a través de la letra voy describiendo cómo nace el Niño Dios, pero los pastores no son los que conocemos, sino que son gente de la Huasteca, que en vez de traer incienso, oro y mirra, el caso de los reyes, traen tamales, bocoles, maíz, pilón, cosas que se producen allá. Siento que a través de esto voy a lograr un acercamiento importante no sólo de los niños y los jóvenes, sino también de los adultos; en el mejor de los casos, que este son lo puedan adoptar, incluso para que se toque en Navidad, porque en Navidad no hay nada, o sea no hay música huasteca creada ex profeso, y la idea es ya empezarlo a generar, repito, sin perder los patrones originales del son huasteco. Otro de los títulos que se incluyen aquí son “El cocuyo”, “El alacrán”, que tienen que ver con la fauna, “La campamocha”, igualmente un huapango muy curioso que titulé “El huapango de animales”, en el que hago un relato musical de cómo los animales asisten a un huapango, es decir, se ponen botines, andan bailando, cantando, compartiendo lo que es la festividad de la Huasteca, de personajes incluso que se convierten, en este caso los animales caracterizados al tipo de la persona que asiste al huapango.

Maestro, explíqueme el juego de palabras del título de este disco.

Sí, la palabra está dividida, “Son es para mi Huasteca” porque le comentaba que el grito de batalla que quiero que se use para el caso es decirle a la gente que este son es para mi Huasteca, este son lo estoy entregando, lo estoy dando al acervo de mi Huasteca, toda esta compilación de piezas quiero que sean de mi Huasteca, en este caso de la huasteca veracruzana, específicamente hablando de Chicontepec que tengan algo, un legado que uno les puede dejar.

¿Son 17 piezas…?

Sí, 17 piezas, totalmente de un servidor, y ya interpretadas por el Trío Aguacero, viene la famosa “La orquídea”, que es la que mucha gente ha pedido, ya la tenemos grabada, entre otros títulos que nos dimos a la tarea de grabar. Siento que va a ser un material muy especial, muy particular porque primero que todo es… nuevo, o sea, es una propuesta nueva, no es la grabación de los sones que conocemos, ya sabemos que el acervo es muy grande y que los tríos lo retoman, y qué bueno que lo hagan, pero en este caso yo sí estoy creando para aportar y enriquecer el acervo de la música huasteca.

Oiga, maestro, también la música es original…

Sí, la música es totalmente original, todo, música y letra son hechas en casita, entonces creo que es lo que le va a dar más sentido, no tiene caso que yo haga la letra y me fusile la música de otro lado, no, la música y letras son originales, ambas.

¿Hace cuánto sacaron el segundo disco del Trío Aguacero?

Hace diez años justamente, en el 2000 sacamos el “Zoológico musical de la Huasteca”, que se sigue produciendo, en Ediciones Pentagrama, lo seguimos distribuyendo porque ha hecho bailar y hará bailar aún a muchos niños.

¿Y el anterior disco?

Precisamente tiene que ver con esta época porque se llama “Sones de costumbre de la huasteca veracruzana”, lo grabamos en el 98.

Pasaron dos años entre el primero y el segundo, y diez entre éste y el tercero, que incluye “La orquídea”, que es un exitazo, por decirlo así.

Sí, ha sido un exitazo.

Entonces, ¿a qué se debió ese lapso, es más difícil componer, le costó más trabajo, quiso depurar más su proyecto…?

Pues fíjese que no es difícil, porque cuando se le tiene cariño a la región y se está con la nostalgia constante de estar allá, de aspirar los aromas, de compartir con la gente, no es difícil, porque llega la inspiración. El problema creo que es para poder ensayar, para poder practicar, creo que ése es el problema que tenemos y, bueno, como sabemos, aquí la gente está trabajando y hay que buscar el trabajo continuamente, a veces los tiempos no son los idóneos, yo siento que en sí eso fue lo que nos interrumpió, pero no me siento mal por ello, sino al contrario, yo lo atribuyo a que gracias a eso hemos tenido muchísimas oportunidades de trabajo, o sea que durante todo ese lapso hemos estado trabajando, tocando, y en un momento dado no hemos registrado, pero hemos tocado en vivo en muchos lados. Entonces eso pues me da satisfacción y ahora pudimos hacer este registro gracias a un apoyo obtenido a través del Programa de Desarrollo Cultural de la Huasteca (PDCH), por medio de la séptima convocatoria de estímulos a la creación cultural huasteca. Así, este disco se produjo gracias a ese apoyo; las canciones, las piezas ya se habían compuesto, muchas de éstas aparecen en “Cantares de mi Huasteca”, muchas composiciones ya las tenía, y en algunos segmentos las hemos tocado, incluso la gente, como lo comenta, pues ha demandado mucho “La orquídea”, que por qué no la grabo, que por qué esto, que por qué aquello, y pues yo he dicho que en su oportunidad se podría hacer. Y le digo, Gregorio, no me siento mal de que haya transcurrido ese lapso porque hemos estado mojando continuamente con nuestro Aguacero varios lugares, malo fuera que, como en otros casos, haya un lapso y como que se está en un estado pasivo y no se produce, yo siento que hemos producido y bastante.

Como lo apoyó el PDCH, ¿esto implicaría que posiblemente haya presentación del disco en el próximo Festival de la Huasteca por celebrarse en Tampico en 2010?

Es viable, en el sentido de que son diferentes localidades donde se ha presentado, ahora tuvimos la oportunidad de presentar la música en el Festival de San Felipe Orizatlán. Siento que a través de Radio Tamaulipas y del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA) pues tenemos puertas abiertas para poderlo presentar, máxime que es un trabajo que yo dedico a los niños y a los jóvenes, o sea, en la portada en los textos lo dice, yo hice este trabajo que está dedicado a los niños y a los jóvenes.

¿Los textos que vienen en el disco también son de usted?

Sí, los textos son míos, y la dedicatoria la hizo Anastasia Guzmán, de Sonaranda, que, bueno, se prestó, para hacer la referencia, ¿no?

¿O sea que también habrá en el disco un texto de Anastasia?

Ajá, así es.

Me decía que varios temas fueron pensados para niños y jóvenes, ¿esto quiere decir que también son para bailar?

Todos son para zapatear y darle gusto al botín, todos son para acabarse las tapas de los botines, porque algo que tiene mucho que ver, y qué bueno que lo pregunta, cuando uno hace la música del huapango, pues hay que buscarle vueltas, que uno le dé la oportunidad de zapatear a la gente, y eso lo logra uno cuando uno tiene la vivencia. Entonces busca uno darle los floreos así, sabrosos, fuertes, al violín, para que la gente zapatee y uno pueda transmitir, qué más quisiera uno estar zapateando, pero nos toca estar con los demás músicos, entonces ahora vamos a hacerlo de esa manera, pero todos los temas son para zapatear.

Continuará…

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Portada vistosa de un disco que se suma al acervo musical de la Huasteca.
Cortesía: DGVC/CONACULTA.

 

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