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Por la Espiral - October 5, 2009

Autoevaluación del bolsillo

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

-Autoevaluación del bolsillo
-Conocer la situación personal
-Ejecutar decisiones, tomar el control

Cuando en el bolsillo persisten los orificios formados por gastos y deudas urge entonces buscar un mayor ingreso y la forma de cómo complementarlo y llevar a cabo un  decidido reajuste entre los ingresos y gastos. Se trata de tomar el control de la economía personal y familiar.
En busca de  un sano equilibrio hay que dar el primer paso, el más difícil lleva implícito la autoexploración  de las actitudes de las personas y su propensión hacia el mundo económico que lo rodea. Primero hay que conocerse, partir de una evaluación personal, un primer punto de inflexión para razonar después en la salud del  bolsillo.
En este autoanálisis hay que  tomarse tiempo para estar solo, acompañado de pluma y papel para llevar a cabo todas las anotaciones primerizas que vengan a la cabeza, comenzando por: ¿Cuántos años tengo en mi actual empleo? o ¿Cuántos tiempo desempleado? Seguido de ¿mis ingresos mensuales son satisfactorios? ¿Cuánto dinero me queda al final del mes? ¿En qué gasto mi ingreso? ¿Tengo algún tipo de ahorro? ¿Me pongo metas? ¿Las cumplo?
Una vez que han fluido las ideas en el proceso de reflexión y autoevaluación deberá  pasarse a una etapa de toma de control de la situación a partir de realizar un Presupuesto Personal (Preper) y un  Presupuesto Familiar (Prefam). Así se aprenderá el valor de planear el gasto y el pago de las deudas a partir del ingreso obtenido, ajustarse, recortar y reducir las fugas de dinero.
Asimismo podrá incorporarse el establecimiento de metas de corto, mediano y largo plazo como forma de obtener logros consecutivos gracias a la planeación.
Para las personas y las familias, un presupuesto es una “hoja de ruta” acerca de sus finanzas, un papel de utilidad contable propio en el que se asentarán los ingresos recibidos (por nómina u otras fuentes de obtener dinero), los gastos (fijos y variables); las deudas (pagos fijos y variables).
Al final se asentará la capacidad de ahorro que se logre generar en la unidad de tiempo fijada para llevar el preper y el prefam, sea una semana, cada quince días o mensualmente.
¿Por qué elaborar una especie de reporte contable personal? Porque cuando se domine la elaboración del presupuesto se habrá adquirido disciplina y primordialmente la capacidad de detectar los errores comunes que afectan al bolsillo.
Así, la disciplina  permitirá romper con el círculo vicioso,  salir de la trampa de la deuda principalmente relacionada con los créditos al consumo,  en este renglón el más importante, de corto y mediano plazo, la  tarjeta de crédito.
A los pocos meses de llevarlo a cabo notará un cambio cuando piense más de dos veces antes de caer en la primera tentación de gastar (primordialmente en rebajas o épocas estacionales) y casi siempre utilizando  la  tarjeta de crédito.  Tendrá un  estímulo de ver en el papel y sentirlo en su bolsillo que llega a fin de mes con un sobrante que comenzará a figurar en el lugar del ahorro del mes concluido.
¿Cómo se puede llevar el control del preper y prefam? Depende de cada persona, hay quienes tienen la facilidad de guardar su información en una hoja de cálculo en Excel en su computadora personal, anotando de forma mensual  tabuladores entre los que figura primeramente los ingresos, desglosados en ingresos fijos  e ingresos variables en caso de que la persona o la unidad familiar perciba alguna entrada de dinero extra por realizar distintas actividades más allá de su  ámbito laboral.
Sobre todo hay muchos hogares que complementan su fuente de obtención de dinero a partir de  actividades como dar clases extraescolares, clases a domicilio, de manualidades, venta de alimentos preparados; prendas de confección;  bordadas, etc.
Ese dinero extra es variable pero finalmente debe contar porque forma parte de los ingresos.
Otro tabulador, el de los egresos, desglosarse en gastos fijos, gastos variables y deudas que también pueden ser fijas y variables.  Los gastos fijos generalmente son los relacionados con la dinámica del hogar, alquiler, agua, luz, gas, teléfono fijo, teléfono celular, Internet, TV por cable, colegiaturas, transporte escolar, transporte público, gasolina, etc. aquellos contratados y que llegan por recibo mensual.
En los gastos variables, lo que se gasta en manutención, alimentación, ropa, calzado, medicinas, ocio, diversión; etc
Después el pago de deudas, sino se paga un alquiler y  más bien es una hipoteca, su pago es una deuda fija de largo plazo, hay que anotar también las deudas provenientes del pago de tarjeta de crédito, financiamiento automotriz y de otros créditos al consumo.
A COLACIÓN
Un punto básico es  conocer el horizonte de tiempo de la deuda a fin de tener  una noción de  cuánto tiempo demorará desendeudarse y cuál de las deudas es más factible reducirse en poco tiempo, hasta cancelarla.
Después, anotar otro tabulador dedicado a los activos sirve para reflejar la posesión, el patrimonio formado y debe desmenuzarse entre  activos fijos sujetos a revalorización (terrenos, bienes inmuebles) y los activos fijos sujetos a depreciación (automóvil, equipo de computo, electrodomésticos).
Para aquellas personas cuya organización en Excel es más complicada, la sugerencia es comprar una libreta o un block cuadriculado  exclusivo para el presupuesto, no mezclarlo con otras anotaciones.
Una libreta para el preper y otra para el prefam, dividirla de forma simple por mes anotando los rubros indicados, dejando el espacio suficiente para hacer el cálculo respectivo de la operación de sumatoria correspondiente,  restar los egresos de los ingresos.
Poco a poco conforme avancen los meses podrá reflejarse tanto en el preper como en el prefam que la implementación de algunos recortes rinden frutos para adelantar la amortización de deudas y que inclusive se llega a final del mes con algo de disponibilidad.
Dentro de la organización de los esquemas puede en todo caso llevarse el presupuesto en una hoja de cálculo y en un cuaderno engrapar todas las notas de consumo junto con el o los estados de cuenta, más los recibos de pagos, del mes correspondiente. Esta forma de control permite por ejemplo comparar qué meses se gasta más en teléfono y por qué, o en qué consumos se excedieron en un mes en comparación con otro.
Ante todo lo más loable es adoptar un compromiso de mejorar la situación del bolsillo.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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