Home Teatro Para conmemorar el centenario del natalicio de Eugène Ionesco, Enrique Singer presenta “La Lección” en el “Foro La Gruta”
Teatro - September 25, 2009

Para conmemorar el centenario del natalicio de Eugène Ionesco, Enrique Singer presenta “La Lección” en el “Foro La Gruta”

Slatina, Rumania, quien junto con Samuel Beckett, Alfred Jarry, Harold Pinter y Fernando Arrabal es considerado entre los máximos exponentes del teatro del absurdo.

Dicha corriente dramática tiende a manejar tramas que aparentemente carecen de coherencia y significado y frecuentemente sus diálogos son repetitivos y faltos de secuencia.

El teatro del absurdo surgió como una propuesta radical contra los conceptos tradicionales de la dramaturgia que se venían desarrollando a mediados del siglo XX. Beckett, Jarry, Pinter y Ionesco, entre otros, empezaron a construir personajes con mayores conflictos psicológicos que cuestionaban su existencia y su entorno, logrando una clara crítica a la sociedad moderna y presentando en el escenario una realidad oculta.

La lección, de Eugène Ionesco, estrenada en 1951 en el Théâtre de Poche-Montparnasse, de Francia, presenta un triangulo de secretos, conocimientos y deseos que se establecen entre un profesor, una estudiante y una sirvienta, quienes caminan entre los linderos del odio y la violencia.

En medio de viejos libros que están apilados por todos lados, un hombre viejo con los ojos rojos le enseña a una joven que a veces, para alcanzar la sabiduría, es necesario sacrificarse uno mismo, y que la letra con sangre entra. Además en el recorrido se vislumbra la necesidad mutua por cimentar los respectivos roles de maestro y discípulo.

La puesta en escena guía a los asistentes por las recónditas regiones de la humillación, la intolerancia y el crimen, donde una clase de aritmética y filología enseña sobre las relaciones de poder, la interacción violenta, la práctica de los juegos eróticos y el desciframiento de las miradas de complicidad que se dan entre los personajes, quienes van intercambiando los roles de dominio y supeditación.

El profesor –interpretado por Arturo Ríos– se mantiene en todo momento juicioso y exigente ante su discípula; sus ojos se clavan en el cuerpo de la joven que llega a pedirle una lección que le ayude para su examen de doctorado, mientras él trata de presentarse como un hombre culto e inteligente.

Mónica Torres es la alumna, quien vestida con ropa corta y entallada, se presenta con una mezcla de inocencia y arrogancia, al tiempo que intenta demostrar que sus conocimientos están al nivel de cualquier catedrático.

Para completar el triángulo, Cecilia Romo, la sirvienta –quien amablemente invita al público a sentarse y bromea con él– se mantiene al margen, limpiando la suciedad de la casa, preparando la comida y teniendo siempre la solución ante cualquier contrariedad.

El ruido de vidrios rotos, puertas que se cierran y aspiradoras que succionan huesos tirados en el suelo, son los sonidos que acompañan el montaje, que recurre a una estética oscura y macabra, en la que los personajes tienen los rostros demasiado blancos y los ojos delineados de negro que reflejan su estado mental enfermizo.

De una manera ingeniosa, Auda Caraza y Atenea Chávez diseñaron la escenografía en la que el espacio escénico divide diagonalmente el foro La Gruta, dejando a los lados los asientos del público.

Una gastada alfombra roja por la que caminan los personajes es el accesorio que divide el escenario, y en los extremos de este tapete se colocan de un lado un arco blanco inclinado con varios libros apilados a sus lados y en la otra parte, se disponen algunas sillas viejas, en las que se sientan la alumna y algunas asistentes del público.

Enrique Singer –quien ha dirigido las obras Memoria, Los baños y El campo, entre otros montajes– apuesta nuevamente por el teatro íntimo que permite crear una atmósfera mas personal que envuelve a los asistentes y que los lleva de la risa al desconcierto y después al terror al oír el timbre de la casa del profesor.

Singer intenta mostrar –en aproximadamente 70 minutos– la vigencia de las temáticas de la obra de Ionesco, que presentan sin miramientos la intolerancia, la imposición de ideas y la relación de odio-necesidad del otro.

En un microuniverso larvado, los personajes trasladan a los asistentes a un lugar hediondo, donde tres personas viven en carne propia una lección de vida que los deja marcados para siempre. En dicha sesión académica, el deseo estalla, el miedo congela la razón y el dolor es la única forma de comunicación que les queda, mientras la tranquilidad desaparece y los gritos de desesperación infestan cada rincón del foro.

Con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), la puesta en escena festeja 100 años del autor de La cantante calva (1950), Las sillas (1952) y El rinoceronte (1959), entre otras piezas.

Eugène Ionesco está sepultado en el famoso cementerio de Montparnasse –en la misma área en la que se localiza el foro teatral en donde fue estrenada su obra La lección– donde están también los restos de Jean Paul Sartre, Simone Beauvoir, Samuel Beckett y Julio Cortázar.

La lección se presenta hasta el 30 de noviembre, todos los domingos a las 18:00 horas y lunes a las 20:30 horas en el foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico. Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn.

UOG
Fuente: (CONACULTA)

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