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Arte y Cultura - September 20, 2009

Brígido Lara, de presunto falsificador a reconocido reproductor de piezas de barro prehispánicas

creaciones.

Considerado como el “post-pre-colombian ceramist”, este restaurador y escultor veracruzano se inició en este arte desde los ocho años de edad, en su natal Tlalixcoyan, Veracruz, donde se hallan vestigios prehispánicos que él reprodujo.

Su talento natural le permitió hacer reproducciones prehispánicas idénticas a las originales, las cuales eran comercializadas dentro y fuera del país, lo que lo llevó a la cárcel acusado de saqueo, por lo que tuvo que demostrar su inocencia al elaborar una obra estando preso.

“En ese tiempo había mucho saqueo de piezas arqueológicas, algunos visitantes veían las que yo hacía y estaban por todas partes. Al principio se las regalaba, después las comencé a cobrar y ellos encontraron el mercado”, relató el escultor para la revista “Quo”.

“Yo no les ponía ningún sello ni firma ni nada, y mi trabajo comenzó a tener mucha demanda. Entonces hubo un problema con unos vendedores, los detuvieron pensando que lo que llevaban eran piezas originales y fue cuando me tuve que presentar a rendir cuentas”, añadió.

Recordó que lo apresaron y estuvo en el penal siete meses por presunta falsificación y ya no por tráfico ilegal, ya que los peritos en antropología aseguraron que las piezas eran auténticas y que no había ser humano capaz de reproducirlas. En su celda, Brígido hizo de nuevo las figuras, con lo que pudo comprobar su inocencia.

Al salir de la cárcel, el director del Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz, Alfonso Medellín Zelin, lo invitó a trabajar con él para hacer algunas reproducciones prehispánicas, como el “Mictlantecuhtli” (dios totonaca del mundo de los muertos) imposible de duplicar.

Desde entonces, dijo, firma sus piezas, ya sean reproducciones para otros museos, regalos a funcionarios, rectores o gobernadores e incluso visitantes de otros países, como la reina Isabel, de Inglaterra, a quien le obsequió una de sus obras.

Se dice también que el político estadounidense Nelson Rockefeller, le compró un “Ehcatl” (dios azteca del viento) en 1957 y sus expertos en arte precolombino aseguraron que la pieza era auténtica.

Custodio de una tradición milenaria, actualmente Brígido continúa trabajando para el Museo de Antropología de Xalapa, donde ofrece cursos y talleres de escultura en barro.

Algunas de sus piezas se exhiben en museo de talla internacional como el Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos, el de Historia Natural de Los Angeles y el Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí” de Valencia, España, por mencionar algunos.

Lara, quien también se desempeña como restaurador y detector de falsificaciones, admitió que tiene debilidad por las piezas de culturas como la totonaca, la maya y olmeca, por su pastillaje.

“Me gustan sus formas, son muy ricas en detalles y colores. Mientras que en la cultura maya se puede encontrar el azul, amarillo, rojo y una gama de colores que impresionan, en la olmeca lo que sorprende son las cabezas colosales y el manejo que tenían del jade y de las piedras preciosas”, concluyó.

Fuente: (Notimex)

 

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