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Entrevistas - September 18, 2009

“Música para Guachit@s”, campamentos que transmiten a las nuevas generaciones de la Tierra Caliente su legado cultural

Música y Baile Tradicional –en la que ya casi no participan los investigadores Jorge Amós Martínez y Alejandro Martínez de la Rosa, como me comentó a principios de año el mismo David– con sede en Morelia, donde radica, y del grupo Los Jilguerillos del Huerto, del que es director.

Entre las actividades relevantes que ha organizado dicha asociación están el Festival Cultural de Tierra Caliente –que, hasta donde sé, llegó a cinco ediciones, la última en 2007–, la publicación, con el apoyo de otras instituciones, de varios libros de carácter didáctico y un campamento de verano para guachas y guaches, entre otras. El último de éstos fue el quinto y se efectuó del 3 al 9 de agosto de 2009 en la Tenencia de Guacamayas, en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Sobre éste hablamos con David Durán Naquid hace meses vía correo electrónico, pero apenas nos envío sus respuestas a un breve cuestionario. Helas aquí.

David, háblame, aunque sea brevemente, de los primeros cuatro campamentos: dónde se hicieron, cuántas actividades, qué músicos los han apoyado, cuántos participantes…

Los campamentos de verano Música para Guachit@s nacen a partir de la imperiosa necesidad de transmitir a las nuevas generaciones de la Tierra Caliente su legado cultural, después de haber realizado tres festivales culturales de la Tierra Caliente, el primero en honor a Los Caporales de Santa Ana, cuando todos estaban vivos, el segundo en honor a los hermanos Valdés y el tercero en honor de don Rafael Ramírez y doña Crescenciana Borja. Estos festivales se realizaron en municipios de Guerrero y Michoacán. El asunto fue que después de diseñar una serie de estrategias pedagógicas para multiplicar lo aprendido con los maestros de la tradición, en función de ¿quién enseña?, ¿para qué se enseña? y, lo más importante, ¿qué se enseña por tradición? En este sentido, diseñamos el primer campamento de verano “Música para Guachit@s” en Zicuirán, pero lo interesante es que se invita a niños, jóvenes y adultos de los demás municipios de Tierra Caliente, en los cuales ya habíamos hecho trabajo, entonces teníamos localizados jóvenes y niños talentosos interesados en aprender la música tradicional. En el primer campamento tuvimos más de 100 alumnos, 60 de las diferentes comunidades de Tierra Caliente y 40 de Zicuirán; los demás campamentos se han hecho en Arteaga, Morelia, Tacámbaro y este último en Guacamayas, municipio de Lázaro Cárdenas, y entre éstos 60 foráneos venían de Jalisco, Guerrero, Puebla y México, D.F.

Al paso de los años, dime, ¿cuántos niños y jóvenes han pasado por sus campamentos para conocer la riqueza de la música y el baile de Tierra Caliente?
En estos campamentos participaron todos los niños de Arteaga, que hoy son jóvenes, aproximadamente 100 niños en Arteaga, en Zicuirán hay unos cinco niños que continúan participando, en Morelia están vigentes unos 70 chavos que siguen participando, en Lázaro Cárdenas están participando 30 niños y jóvenes. El problema es que, aparte de que CONACULTA interfiere con los municipios, hay una contracultura, pues varios chavos que ya tocaban los estilos viejos de sus comunidades, ahora tocan como los Hermanos Jiménez, que es un estilo de música grupera, y estamos perdiendo lo ganado. CONACULTA trata de intervenir con los de Turicato, que hasta la fecha son 50 niños, jóvenes y adultos, además de Los Jilguerillos del Huerto, pues este grupo, que yo dirijo, es hoy día uno de los mejores exponentes de la música tradicional de Tierra Caliente.

El curso fue de una semana y en la costa, ¿hubo algún tipo de paquete promocional o también pueden asistir sólo unos días? Aunque es para guachitos, supongo que los acompañan sus padres. Coméntame al respecto: sobre el horario de las actividades, hospedaje, costos, etcétera.

El curso está diseñado para público en general, se llama “Música para Guachit@s” porque el pensamiento de las nuevas generaciones era de que esta música es de viejos, por eso les decimos que es de guachitos; además, los maestros de la tradición participan activamente, pues ellos son los que figuran como maestros, nosotros somos intermediarios para facilitar el conocimiento con estrategias pedagógicas, pero cuando vemos que los alumnos están listos, ellos van directamente con los maestros de la tradición. Esto sucede generalmente con los alumnos que ya tienen un campamento de experiencia, porque el formato se repite, sólo que en otro entorno y con otros maestros de la tradición. Los costos los cubren las instituciones participantes, pero hasta la fecha no se ha logrado patrocinar el proyecto en su totalidad, pues este año logramos gestionar sólo sesenta mil pesos y el proyecto cuesta ciento treinta y siete mil pesos, pues hay que alimentar a más de 60 personas, contratar camiones para traerlos y llevarlos, y darles una compensación a los maestros de la tradición y a los intermediarios asesores y los gastos de logística, que se entienden de manera natural para armar este asunto. Quiero destacar que ninguna institución nos paga ni un centavo por organizar dichos eventos, cosa que no debe ser, pero así es, tengo trabajando más de 12 años para fortalecer las tradiciones musicales de la Tierra Caliente y hoy que hay un Departamento en Vinculación Regional de CONACULTA y una serie de Departamentos en todos los estados involucrados no han sido capaces de reconocer nuestra labor y asignarnos un sueldo, se les hace más fácil fusilarse los proyectos y pagarles a otras personas para realizarlos.

Además de que se trata de sensibilizar y divulgar, más allá de estos puntos importantes, ¿cuál es la importancia, desde tu punto de vista, de este tipo de actividades?

Pues para mí significa nuestra identidad, nuestro tesoro nacional, somos parte de un entorno pluricultural rico en manifestaciones, y las más significativas son aquellas que nos ubican dentro de un espacio diferente (que nos diferencia) en el gran universo de manifestaciones que tiene México, que tiene Michoacán, y además los que han conservado esta herencia cultural viven en condiciones vergonzosas, el gobierno prefiere pagar los miles de pesos a un político ratero que ayudar a vivir dignamente a estas personas, enfatizo el valor humano, para mí ellos no son mis informantes, ellos son mis maestros, mis amigos, mi familia. Me pesa enormemente ver cómo personalidades como don Faustino Gutiérrez Orozco, tamborero del legendario grupo de tamborita Los Ticuches, que incluso está publicado en los discos esos de antología del son, muere frustrado por su pobreza, desconocido, a pesar de que CONACULTA paga a profesores para enseñar la música regional y no sabe ni qué enseñan los que contrata. El trabajo de investigación, enseñanza y difusión que hacemos no es suficiente, pero ahora tenemos que ver cómo las instituciones no respetan este trabajo e intervienen mandando todo al traste.

¿Qué músicos, bailadores o facilitadores compartieron con los asistentes sus conocimientos y experiencias?

Don Leandro Corona, don José Jiménez (+), don Ricardo Gutiérrez Villa y su grupo de Los Caporales de Santa Ana, don Beto Pineda, don Faustino Gutiérrez (+), Azucena Galván, don Juan Reynoso, don Carlos Alvarado, don Ricardo Gutiérrez Betancourt, don Manuel Escuadra, Ángel Huipio, Gaspar Salgado, Rafael Ramírez (+), Marco Antonio Bernal (+), Cirilo Casanova, don Juan Aguilar, doña Crescenciana Borja (+), don Juan Betancourt (+), don Bonifacio Pineda, don José García Abarca, don Odilón Aguilar, Vicente Murillo, Silvano García, José Arcilla, Apolinar Mendoza, doña Dolores Cuevas, entre muchos más que han fallecido.

¿Cómo fue este quinto campamento, qué te deja?

Este quinto campamento me deja la satisfacción de que en Lázaro Cárdenas se está trabajando, a pesar de las instituciones, con un grupo de niños que ya tocan el arpa, producto de mi trabajo en lo personal, ya que estuve trabajando con ellos seis meses antes para que estuvieran listos para presentarse este próximo 22 de octubre en Apatzingán, además de que se está formando un grupo de arpa en Morelia como resultado del campamento, pues estoy dando un taller gratuito desde hace tres meses con la motivación de que iban asistir al campamento los que le echaran ganas y en Arteaga se está formando un grupo de guaches, tocando y bailando, y también en Tacámbaro se están organizando para no quedarse atrás.

¿Deseas agregar algo más?

El trabajo de las asociaciones civiles surge por la incapacidad del gobierno para atender las demandas más sensibles de los estados, municipios, ranchos, etcétera. Pero esto no quiere decir que no sea obligación del gobierno pagar por estos servicios, pues si no, ¿de qué manera coadyuvan con nosotros? Se supone que a sus funcionarios les pagan por administrar los dineros del pueblo, no por administrar y crear proyectos, no se puede estar de los dos lados porque es bien fácil administrar los recursos y además autorizarse para sus proyectos los dineros y tomar como independientes a los trabajadores de las asociaciones civiles que realizan la chamba que ellos no harán nunca, pues desconocen los procesos en los que trabajan las comunidades, rancherías y demás poblaciones, de donde sale nuestra herencia cultural. Las asociaciones civiles no nos chupamos el dedo, sabemos que en lo que trabajamos es en lo que el pueblo necesita, pues somos pueblo. Música y Baile Tradicional A.C. ha trabajado desde antes de que existieran los programas de Tierra Caliente y hoy es necesario que se nos tome en cuenta, pues no se vale que especialistas en jarocho nos quieran venir a decir cómo se hacen las cosas, el recurso de Tierra Caliente es y debe ser administrado para los que hemos estado trabajando desde siempre, no como botín político para beneficiar a los amigos de los funcionarios encargados.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Cartel del más reciente campamento de verano organizado por Música y Baile Tradicional A.C.
Cortesía de David Durán N.

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