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Arte y Cultura - September 5, 2009

Mariana Yampolsky sintió y plasmó el amor por el país y el pueblo que la abrigó como si fuera el suy

1925.

Hija de padre ruso y madre alemana, Mariana nació en la ciudad de Chicago, Illinois, en Estados Unidos, no obstante, siempre detestó ser considerada “gringa” y en cuanto pudo se naturalizó mexicana.

Talentosa desde pequeña, aprendió a temprana edad a tocar el violín y en sus primeros años de letras se interesó por la literatura shakesperiana, al grado de convertirse en una gran conocedora del tema, creciendo en una atmósfera de basta cultura.

Su primer contacto con México se dio a partir de una conferencia sobre el Taller de Gráfica Popular, en la Universidad de Chicago, en la que se graduó en 1945, en la licenciatura en Artes y Humanidades.

Según sus biógrafos, ese mismo año, cuatro meses después de la muerte de su padre, realizó su primer viaje a México para ingresar a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”.

Cuentan que durante esta primera estancia en México, Yampolsky no hablaba español y tenía que comunicarse a través de señas que tiempo después reemplazó con el buril sobre el linóleo en metal, forma de comunicación con la que consiguió convertirse en la primera mujer miembro del taller de la gráfica.

Al lado de Leopoldo Méndez, Pablo O`Higgins, Alfredo Zalce y Alberto Beltrán, realizó allí sus primeros grabados en honor a Emiliano Zapata, Francisco Villa y en general a la cultura mexicana.

La fotografía le llegó de manera casual, en 1948, cuando el arquitecto Hannes Meyes la invitó a participar en la publicación de un libro sobre dicho taller, y no obstante que en aquel momento no contaba con los conocimientos suficientes, se aventuró en el proyecto.

Fue en ese momento en que se inscribió en el taller de fotografía que Lola Alvarez Bravo impartía en la Academia de San Carlos, y a partir de ahí comenzó a recorrer de norte a sur la República Mexicana, para captar con su lente las costumbres de la vida rural.

Para 1959 pudo comprarse una cámara Rolliflex, gracias a que se ganaba la vida como profesora de literatura inglesa en la escuela Garside; en esta época comenzó documentar fiestas tradicionales, ceremonias religiosas y labores cotidianas de los menos privilegiados.

Estos testimonios fotográficos fueron incluidos en lo que se podría considerar como su primer libro: “Lo efímero y lo eterno en el arte popular mexicano”, que realizó a lado de su maestro Leopoldo Méndez.

A esta obra le siguió su primer libro de autor, titulado “La casa en la tierra”, posteriormente publicó “La casa que canta”, que hace referencia a su hogar, ubicado en Tlalpan, hoy convertido en museo, y que forma parte de la Fundación Cultural Mariana Yampolsky, en la que se guardan sus más de 60 mil negativos.

De la obra de Yampolsky destacan el amor que sintió y plasmó por el país y el pueblo que la abrigó como si fuera el suyo.

Heredera de la tradición fotográfica mexicana, forjada durante los años 40, Mariana Yampolsky, una de las artistas más importantes de la fotografía de México, murió el 3 de mayo de 2002 en la Ciudad de México, dejando un importante archivo fotográfico y cultural para los mexicanos.

Fuente: (Notimex)

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