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Por la Espiral - September 4, 2009

Ser mexicano en el exterior

Estados Unidos,  Canadá y España son los tres países donde habitan más mexicanos fuera de su tierra natal.
En Estados Unidos,  Pewhispanic documentó en 2008 la presencia de 12.7 millones de inmigrantes mexicanos en la Unión Americana, la mayoría ubicados en el sector servicios y en la industria de la construcción aunque desde luego existe un nicho de talento mexicano preparado en varias universidades americanas que pasan a formar parte de élites de ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros en sistemas, matemáticos, actuarios, doctores en medicina, investigadores y científicos altamente cualificados..
Algunos casos del potencial de inteligencia de origen mexicano están en Silicon Valley,  corazón de la tecnología y los sistemas en Estados Unidos. Por no pasar de largo el más reciente viaje espacial del Discovery con dos astronautas mexicanos.
Después figura Canadá como país de segunda elección para emigrar.  Precisamente la más reciente imposición del visado para los mexicanos reveló algunas cifras como los 50 mil mexicanos de forma legal en territorio canadiense, también hay cifras extraoficiales que lo elevan a 80 mil.
En buena parte el contingente mexicano en Canadá mantiene la tónica de los aspectos culturales-educativos, poner una empresa propia y en otros casos la contratación directa en diversos puestos de trabajo tanto en áreas educativas como de servicios.
Por muchos años la elección de Canadá como destino para trabajar y vivir fue muy selectiva porque al mexicano  le cuesta demasiado adaptarse al clima áspero nevado buena parte del año. En contraparte el país tiene aspectos notables como una excelente calidad de vida.
Sin embargo,  en los últimos años la opción de emigrar a Canadá fue cada vez más en primera línea en la medida en que la política migratoria en Estados Unidos fue recrudeciéndose bajo la administración del presidente George W. Bush.
Con el pretexto del terrorismo las inspecciones están a la orden del día en calles y empresas haciendo muy fácil para las autoridades la detección de  inmigrantes indocumentados; por su parte,  las leyes se encargan de la  expulsión,  la repatriación es más expedita sin importar que dejen atrás casa, trabajo y familia.
Varios de esos inmigrantes ilegales en Estados Unidos son los que en los últimos años decidieron trasladarse a Canadá por la cercanía geográfica y por las leyes de asilo que en dicho país conceden una ayuda económica mensual (de entre mil a mil 500 dólares),  becas para aprender inglés o francés dependiendo de la provincia; entre otras ayudas.
Por su parte en España,  los mexicanos que emigran al país ibérico lo  hacen fundamentalmente motivados por varias razones: culturales-educativas,  lazos familiares e inversión. Los casi 40 mil mexicanos se mimetizan entre la población muchos echan raíces, se casan y forman familias hispanomexicanas.
La mayoría de los mexicanos en España tienen su propio negocio, principalmente restaurantes, casas de asesoría,  relaciones públicas, áreas de exportación-importación; empresas de servicios. Otros trabajan para bancos como BBVA, BSCH o cajas como La Caixa o son investigadores en universidades públicas o privadas.
A COLACIÓN
De los tres países a los que más emigran mexicanos,  resta que  España  imponga su visado. Hasta el momento el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero mantiene dicha excepción, aunque corren  varios meses con el rumor de la pronta aparición de la restricción para los mexicanos.
Por lo pronto, desde hace dos años las autoridades españolas exigen a los mexicanos una demostración de reserva de hotel, al menos entre 500 y mil euros para sufragar el tiempo de estancia y billete de vuelta.
Se sabe de casos esporádicos publicados tanto por la prensa mexicana  como difundidos por la televisión española de mexicanos cuyo ingreso ha sido denegado en el Aeropuerto de Barajas.
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Xenofobia? La semana pasada en Nueva York varios mexicanos de Puebla y Oaxaca ubicados en distintos restaurantes y cafeterías coincidieron cada uno por separado que en Estados Unidos hay un fuerte sentimiento xenofóbico contra los mexicanos.
No sé si en Canadá sucede lo mismo, en España país en el que he residido en distintos periodos y por más de cinco años puedo afirmar que la xenofobia contra los mexicanos es más profunda en el sur en Andalucía sobre todo en Sevilla y Málaga. Y no es un sentimiento que amaina.
GALIMATÍAS
Llegados a este punto surge la pregunta: ¿Qué hace el  gobierno mexicano por sus connacionales en el extranjero? ¿Por sus derechos humanos? ¿Por representarlos con dignidad?
En mi experiencia personal en España puedo afirmar que los mexicanos en el extranjero somos huérfanos de nuestro gobierno, la burocracia se extiende como tentáculo perverso hasta las embajadas y consulados y las respuestas comunes “no se puede” o “es imposible” son una constante acompañadas de malas maneras y modales.
Nuestro gobierno no hace nada por ayudar, auxiliar y representar eficazmente a todos los mexicanos en el exterior,  más bien  en lugar de elegir a los mejores diplomáticos y al personal más capacitado la intención es toda la contraria.
El mexicano en el extranjero se las arregla como puede, luchando contra la xenofobia local, huérfano de  su gobierno sale adelante con muchísimo más esfuerzo del que podemos imaginar quizá por ello admiro cada día más a todas aquellas personas que sin terminar la primaria, sin siquiera saber una sola palabra de inglés, echan la suerte en el fondo de un trailer para buscarse un mejor futuro en uno de los países más racistas del mundo. 
Me parece indignante que las representaciones del gobierno mexicano en el exterior sirvan para vestirse de tricolor el 15 de septiembre  y por algunas horas sentirse muy patriotas aunque sus connacionales no puedan tener un amparo en sus derechos humanos. Eso sí, muy dispuestos en algunas embajadas como la de México en Francia para cobrar 15 euros por persona para entrar a “disfrutar de la noche mexicana”.
Aunque la ineficacia y la ineptitud pululen como quedó nuevamente a la vista con cientos de mexicanos en el extranjero con viajes a Canadá y que resultaron afectados por la sorpresiva imposición del visado.
Para los que tomaron la opción de intentar apoyarse en sus respectivas embajadas seguro se llevaron un fiasco.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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