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Ciencia y Tecnología - September 4, 2009

Las causas del colapso de Monte Albán debatidas en en la capital oaxaqueña

investigador Arthur Joyce, profesor asociado en antropología de la Universidad de Colorado, en Boulder, Estados Unidos.

Durante el primer día de actividades de la V Mesa Redonda de Monte Albán, que se realiza en la capital oaxaqueña, el experto explicó que en la Plaza Principal de ese sitio prehispánico se hallan elementos que apuntan hacia tensiones entre uno y otro sector, entre el 200 y 800 d.C., cuando la plaza, en vez de un espacio ceremonial que enfatizara la comunidad y las divinidades, devino en un área residencial.

“Un resultado no intencional provocado por la competencia entre la nobleza y la exclusión de la gente común de las ceremonias públicas, fue el debilitamiento de la lealtad de los plebeyos y los nobles menores hacia las instituciones gobernantes y los líderes de Monte Albán.

“Los gobernantes, especialmente en Monte Albán, se preocupaban más por atraer apoyo de otras familias prominentes del valle, probablemente como resultado del aumento de la competencia y el conflicto. Para el Clásico Tardío (500-800 d.C.), la nobleza había aumentado de tamaño y en su seno se originaron diversas facciones; esto se vio reflejado en el incremento de poder en otros centros políticos”, expresó Arthur Joyce.

En el foro académico organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y que concluirá el 5 de septiembre, el investigador indicó que la información arqueológica sugiere que al final de ese periodo la élite de Monte Albán mantenía un aislamiento cada vez mayor, mientras los habitantes comunes comenzaron a retirarse de la ciudad, lo que provocó el colapso de las instituciones gobernantes. Las residencias de la clase dirigente fueron abandonadas o reconstruidas a una menor escala.

De acuerdo con Joyce, cuyos estudios incluyen investigaciones arqueológicas y paleoambientales multidisciplinarias en Oaxaca (en especial sobre antiguas sociedades complejas en el Bajo Río Verde), durante los primeros cinco siglos de vida de esta antigua urbe (500 – 1 a.C.), Monte Albán representaba un punto focal de afiliaciones sociales de amplio alcance.

Todavía entre 100 a.C. y 200 d.C., la Plaza Principal estuvo abierta en su lado este, de tal manera que las actividades que tenían lugar allí eran accesibles a las personas que vivían en las terrazas inferiores, así como para gente proveniente de otras comunidades.

“La escala, accesibilidad y simbolismo de la Plaza Principal —abundó Joyce—indican que fue construida como un espacio en el que miles de personas de diferentes estatus sociales y comunidades, participaban en ceremonias públicas. Las multitudes se desplazaban hacia el espacio sagrado, materializando símbolos referentes al pasado de los ancestros, deidades y la creación cósmica”.

En ese sentido, recordó que la fundación de Monte Albán (500 a.C.), se debió al arribo de pobladores originarios de San Miguel Mogote, la comunidad más poderosa del Valle de Oaxaca, un siglo antes. Una de las primeras acciones que realizaron estos habitantes a su llegada a Monte Albán, fue precisamente la edificación de la Plaza Central en la cima de una montaña que se levanta más de 300 metros sobre el piso de la cuenca.

A costa de antiguas formas de identidad corporativa, en 300 d.C. ascendió una dinastía gobernante. No obstante, para el periodo Clásico (200-800 d.C.), el recinto ceremonial de Monte Albán fue, cada vez más, apropiado como símbolo del poder político, religioso y económico, por una nobleza hereditaria.

Evidencia que data del final del periodo Formativo Terminal (100 a.C. – 200 d.C.) revela un trastorno político en la metrópoli. Estelas y lápidas fueron desmanteladas, y se construyó un muro defensivo alrededor de las pendientes más vulnerables de la urbe, por citar algunos datos. Asimismo, en la Plaza Principal se recuperaron cerca de 30 puntas de proyectil que apuntan al uso de la fuerza para vigilar el acceso a la misma.

Las estelas y lápidas que fueron desmanteladas en esta etapa se caracterizaban por un énfasis en las victorias militares y ritos de sacrificio, representaciones a favor de la comunidad, mientras que se daba poca importancia a la autoridad de la nobleza.

Para Arthur Joyce, la destrucción de estos programas iconográficos, así como la formalización de la distinción de estatus, particularmente hacia 350-500 d.C., lleva a pensar que los partidarios de la nobleza fueron exitosos en derrocar las formas de liderazgo competidoras, como era el liderato comunal.

“Las causas del colapso de Monte Albán han sido debatidas, aunque muchos estudiosos coinciden en que la competición facciosa fue un elemento importante. Sin embargo, creo que el retiro de los habitantes comunes también contribuyó.

“Cuando las relaciones sociales y políticas que ligaban a las élites del Valle de Oaxaca comenzaron a desmoronarse en medio de esa lucha de poder, puede ser que la gente haya retirado su apoyo. Contrariamente, el éxito inicial de Monte Albán fue resultado de la participación de la población común en rituales, proyectos de mano de obra comunal y acciones militares que brindaron unidad política”, concluyó el catedrático de la Universidad de Colorado.

La V Mesa Redonda de Monte Albán se efectúa del 2 al 5 de septiembre en Oaxaca, con la participación de cerca de 30 investigadores nacionales y extranjeros. Descarga de material informativo sobre el desarrollo de las actividades académicas en la página de Internet www.inah.gob.mx/mesamontealban.

Fuente: (INAH)

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