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Música - September 1, 2009

Los Brujos de Huejutla y “El neohuapango. El estereotipo musical del son huasteco”

Germán Hernández Azuara y Rodolfo González Martínez, así como por Isabel Salinas. Desde el sábado 30 por la tarde el cielo se puso gris y llovió, sobre todo gran parte de la noche en el Poniente de esta aún noble y leal ciudad de los desastres y los prodigios. El domingo amaneció mejor, pero por la tarde el gris reapareció y no tardó en caer la lluvia. Ni modo, más llueve en la Huasteca… Me dirigí al Sur con mi hijo Jesús al Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP), donde se realizaría el acto. Por cierto, en el Centro de Coyoacán había tensión: muchos policías y comerciantes callejeros con pancartas de protesta porque ya no los dejan vender en la vía pública.

Llegué empapado al MNCP antes de las 17 horas, en pleno aguacero. Ya estaban ocupadas todas las sillas colocadas en el Patio Jacaranda, quizás unas doscientas. A un costado de la Sala Guillermo Bonfil estaba instalada una mesa con los discos a la venta y en el Patio Moctezuma había un puesto de comida y antojitos huastecos: bocoles y zacahuil. A los pocos minutos, Rodolfo González dijo que harían una prueba de sonido y se arrancaron con “El caballito”, anuncio que el público aplaudió y una pareja de bailadores no tardó en subirse a la tarima instalada al pie del escenario.

Paulatinamente fue escampando, por lo que los presentadores del disco subieron al estrado: Francoise Neff, Antonio Corona, Enrique Rivas Paniagua y Rodolfo González Martínez, presentados por Laura Olivia Montesinos. Por cierto, ella y Anatolio Vázquez transmitieron el evento en vivo por www.radiomexico.com.mx, como ya se ha vuelto una costumbre en este tipo de actividades.

La doctora Francoise Neff, catedrática de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), manifestó sentirse apenada por interrumpir la fiesta, ya que el huapango está hecho para disfrutar bailando, uniendo el movimiento de los pies con los sonidos de los instrumentos, así como también impresionada por la cantidad de información histórica que hay sobre huapango en el cuadernillo anexo al disco, esto a partir de la investigación de los hermanos Hernández Azuara, y que los temas interpretados en el disco le hacen resurgir imágenes de películas mexicanas de las décadas de los veinte, cincuenta y sesenta, que contribuyeron, junto con la radio, a una amplia difusión del huapango y de una imagen de la mexicanidad. Añadió, antes de ser cortada por los aplausos de los asistentes ansiosos, que también le parecía un homenaje a los maestros muertos del huapango, así como un florilegio de los diversos tipos de este género.

Por su parte, el musicólogo Antonio Corona Alcalde agradeció a los hermanos Hernández Azuara por la posibilidad de compartir con ellos la gran riqueza popular que nos aporta el huapango y la preocupación por nuestro patrimonio cultural. Así, se cuestionó sobre cuál es el valor de este disco, el cual se puede apreciar desde dos perspectivas, una estética y otra de documentación histórica. También habló de la labor de preservación y difusión del son huasteco realizada por Los Brujos y rememoró sus primeros contactos con César, cuando éste empezaba a escribir su tesis de licenciatura, que le abrió una puerta como musicólogo, de la que estaba ignorante, aunque ya tenía indicios de su valor. Por último, destacó el cuadernillo informativo del disco y la vocación pedagógica de Los Brujos, pues, como músicos, no sólo entretienen y conmueven, sino que también educan.

A su vez, Enrique Rivas Paniagua, conductor del programa radiofónico “Son…idos de la Huasteca”, que se transmite los domingos por el 1060 A.M. de Radio Educación, señaló que César le entregó el primer ejemplar de “El neohuapango…” cuando los invitó a su programa a presentarlo y ahí, fuera de micrófonos, le expresó que esa palabra, neohuango, no le parecía apropiada, pero que luego, en el cuadernillo, advirtió que César utilizaba dos conceptos alternativos. Resaltó el papel de Nicandro Castillo en el desarrollo de la música popular mexicana, pues fijó el huapango, que es diferente del son huasteco, y abrió el camino para que otros compositores no huastecos incursionaran en el género.

También mencionó que originalmente la palabra huapango era empleada para referirse a la fiesta, al fandango, al baile, y que las primeras manifestaciones de esta palabra datan de finales de los veinte con Guty Cárdenas y se populariza a mediados de los cuarenta con Nicandro Castillo, para continuar posteriormente con José Alfredo Jiménez, los Hermanos Calderón, el doctor Pepe Sierra Flores, Josafat Hernández, los hermanos Samperio, Tata Nacho, Pepe y Tito Guízar, Felipe Bermejo, Chucho Navarro –del trío Los Panchos–, Agustín Ramírez, los Cuates Castilla, Juan Zaizar, entre otros.

Así, comentó que una ocasión le preguntó al compositor Chucho Martínez Gil por qué había compuesto huapangos en la década de los cuarenta, y éste le dijo que porque estaban de moda. Rivas Paniagua concluyó diciendo que habría que investigar más en este rubro de la música popular mexicana de los años formativos, pero sin prejuicios, y sugirió investigar en el archivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).

Finalmente, Rodolfo González Martínez leyó décimas alusivas al son huasteco y al neohuapango –“o como se llame”–, a los presentadores, a Isabel Salinas, a don Agustín Espoinoza “El Chile” y a Los Brujos. Después, Laura Olivia presentó a César Hernández Azuara, quien, luego de acomodarse los lentes, leyó agradecimientos a personas de la ENAH, del Colegio de México, del CIESAS, a cada uno de los comentaristas, a las autoridades del MNCP, a la diseñadora del disco, al FONCA, a familiares de los titulares de los derechos de las canciones incluidas en el disco, a Germán, a toda su familia, a la matriarca de su estirpe y remató con un “Que siga la canción-huapango…”.

Laura Olivia presentó a los integrantes de Los Brujos de Huejutla: Germán en la jarana, César en la quinta y don Agustín en el violín y abrieron con “Serenata huasteca”, que puso a bailar a muchas parejas. Entre los asistentes se encontraban el maestro Eduardo Bustos, la maestra Amparo Sevilla, don David Celestinos, don Julián Tello, Jorge Morenos, Anastasia Guzmán, Eduardo Vera, los integrantes del trío Estampa Huasteca… y se siguieron con temas como “Cielo rojo”, “El jinete”, “El gavilán tamaulipeco”, “La sirena”, “Las dos huastecas”… Así, casi hasta las 21 horas, en que concluyó la presentación del disco y huapangueada.

Los Brujos de Huejutla iban a seguir la fiesta en otro lado; por mi parte, charlé breves minutos y bebí caña con don Agustín, me retiré con mi hijo, quien me ayudó a tomar fotografías, y el acuerdo con César de efectuar una entrevista para incluirla en estas “Memorias de un huapanguero”. Entonces hablaremos ampliamente de la trayectoria de Los Brujos de Huejutla y más del disco “El neohuapango. El estereotipo musical del son huasteco”.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

 

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