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Por la Espiral - August 12, 2009

El agua cada vez más cara

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

 

-El agua cada vez más cara
-Alto precio en Alemania
-La escasez lo elevará

 Hace quince años no imaginamos pagar por el agua embotellada para beberla, quizá en la próxima década debamos echar monedas a una máquina para  lavarnos las manos en  restaurantes y lugares públicos, mientras que la de uso doméstico será carísima.
 La escasez de recursos naturales en proporción al crecimiento poblacional aunado con la mala distribución de los mismos es un peligro para la humanidad.
 Además se une la contaminación en aguas dulces, ríos, lagos, por no olvidar la desertificación en muchos de éstos, lo que hace más difícil la disponibilidad per cápita de agua potable.
 Concretamente en Europa se aplican constantemente políticas para endurecer fiscalmente el uso de los recursos naturales y energéticos bajo la  premisa  de que quien más consuma, los pagará a un precio superior.
Las medidas se refuerzan con otro tipo de medidas  a fin de incentivar que sus ciudadanos utilicen medios de transporte menos contaminantes, gasten menos agua, menos luz y apliquen una educación a favor de reciclar y separar minuciosamente los desechos orgánicos e inorgánicos que generan.
 Es interesante pero en el viejo continente no suelen verse grandes compras en los supermercados es inusual ver un carrito de la compra desbordado, todo lo contrario a América y no es una cuestión de poder adquisitivo sino de educación, de principios a favor de no desperdiciar lo que se compra. En Europa cada centavo ganado se cuida minuciosamente cuando éste se gasta. En América somos muy desperdiciados.
 Es cierto que la Unión Europea  no camina de forma homogénea en la política de cuidado del agua,  reducir su contaminación y fomentar el reciclaje y separación de la basura. A veces al interior de los propios países encontramos ciudades muy férreas en aplicar multas a los ciudadanos que no reciclan y que contaminan, mientras otras pasan de largo.
 Todavía la política en este sentido es heterogénea, así mientras en España la separación de basura no es del todo estricta, en Bélgica por ejemplo hay multas altísimas para los ciudadanos que no colocan sus desperdicios adecuadamente en el contenedor correspondiente: papel, periódico y cartón; vidrio y latas; todo lo  plástico; pilas; y desechos orgánicos.
 Entre mejor se selecciona la basura se reduce el desperdicio de agua y la contaminación de ríos, aguas y lagos. De hecho se pide no tirar el papel del baño directamente al inodoro para que el proceso de limpieza de las aguas residuales y su tratamiento posterior sea más sencillo.
 En Europa puede beberse agua directamente del grifo, aunque hay un grupo de personas con una tendencia mayor a demandar el agua embotellada, existe otro amplio grupo que llaman poderosamente la atención de que no hay porque embotellarse el agua para beber más que razones de muchos ceros de por medio.  Lo malo aducen es que muchas de éstas botellas terminan contaminando las aguas dulces y anegadas en vertederos.
 Pero mientras la  polémica continúa  sobre si debe embotellarse el agua para beber o si puede tomarse directamente del grifo, las tarifas municipales y federales continúan su ajuste alcista para gravar el servicio público de agua.
 Las medidas elevan el costo de la vida en distintas ciudades, cada gota de agua disponible en los hogares se paga con creces.
 El futuro anuncia un precio por metro cúbico disponible de agua a precios de oro.
A COLACIÓN
 En la actualidad el precio en dólares por metro cúbico de agua en distintas ciudades hace prever los costos futuros.
 De acuerdo con un estudio de Deutsche Bank, Alemania es uno de los países con el precio por metro cúbico de agua más caro del mundo, de 3.01 dólares.
 El costo del agua aunado a otros servicios más los impuestos llevan a que la población viva con un amplio sentido de la responsabilidad y racionamiento en cuanto al uso de sus recursos. Porque, entre más consuman, más caro pagarán su recibo y entre más contaminen más impuestos y multas pagarán.
 Después de Alemania, Reino Unido aparece en segundo sitio con un precio por metro cúbico del agua de 2.37 dólares; Francia, no podía dejar de figurar en el cuadro, lo hace en tercera ubicación con un precio por metro cúbico de agua de 2 dólares.
 Este país precisamente cobra un impuesto diario adicional a los turistas que lo visitan, es más notorio en París, donde hoteles, bed & breakfast, apartahoteles, casas de huéspedes, todos los alojamientos cobran un euro diario por persona a los turistas en su cuenta.
 Le sigue Australia con un precio de 1.82 dólares por metro cúbico de agua; Italia con 1.58 dólares; Canadá y Sudáfrica con 1.02 dólares, respectivamente.
 En octavo lugar aparece Estados Unidos con 0.74 dólares por metro cúbico de agua disponible, Brasil con 0.65;  finalmente en el estudio de Deutsche Bank la lista la cierra China, país con un precio promedio de agua de 0.31 dólares.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 El costo vicioso de la contaminación de los recursos y la presión demográfica limitan una efectiva disponibilidad de los mismos, eso nos lleva de la mano a una nueva peligrosa segmentación de la población: una que podrá  pagar por seguir teniendo agua en sus hogares y otra que no podrá hacerlo.
  Los seres humanos a veces pensamos que ya dejamos muy atrás la forma de vida del siglo XVIII y XIX, nos mostramos incrédulos a pensar que un día, no saldrá más agua del grifo o que gozar de este privilegio será carísimo.
 Algunos países, como los de la lista presentada, han ido incrementando el precio del agua precisamente para forzar a su población a que aprendan a racionarla, evitando el desperdicio dejando de lado las  bañeras por las  duchas rápidas, usar lavadoras con carga completa; etc.
 En México, no hemos tomado en serio todavía ni la separación de desechos, ni su reciclaje, ni mucho menos el cuidado del agua.
Asimismo llena de  enojo ver a las muchachas de servicio en las colonias pudientes de la ciudad de México desperdiciando el agua de la manguera cuando salen a regar los arbolitos y saber que muchas otras colonias -a no mucha distancia-, tienen que esperar una pipa de agua una vez a la semana para llenar cubetas y tambos.
 Lo que no empecemos a hacer con prontitud a favor de cuidar tan preciado recurso vital, nos meterá en una trampa peligrosa y no habrá tiempo para arrepentimientos.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

 

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