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Espectáculos - July 27, 2009

“Comparsa La Bulla” hizo vibrar el “Teatro Isabela Corona” con la tradición circense

El simpático payaso se apoderó
del escenario, maravillando
 a los presentes con la forma
 tan magistral de dominar
 el monociclo
Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 27 de Julio del 2009.- (CONACULTA) Las artes circenses arribaron al Teatro Isabela Corona. Y no lo hicieron de una forma convencional, sino a través de una peculiar propuesta escénica que destaca el valor de estos actos por medio de una dramaturgia lúdica.

       Este mediodía, Comparsa La Bulla demostró por qué las artes circenses siguen siendo del gusto del público a través de su espectáculo Profechonale. La fusión entre la nobleza de su lenguaje estético así como su capacidad para provocar la imaginación de la gente logró que la destacada compañía mexicana ofreciera una divertida función en este recinto donde la alegría se desbordó durante una hora.

       Su presentación dio inicio a las funciones especiales que habrá toda la semana en este recinto de Tlatelolco, en el marco del XII Festival Puro Teatro, organizado por el Programa Alas y Raíces a los Niños del Conaculta, el IMSS y la Compañía Teatral La Trouppe.

       La fiesta comenzó. Los sonidos de Comparsa La Bulla hicieron retumbar el Teatro Isabel Corona. Músicos ataviados de coloridas camisas lograron que decenas de niños y sus papás se sintieran parte de la verbena escénica.

       Tambores, trompetas y percusiones mantuvieron al público en permanente alegría y ambiente durante su presentación. Los aplausos y las risas no dejaron de escucharse en el foro, donde todo estaba permitido menos el aburrimiento.

       Con Comparsa La Bulla (fundada en 2001), la música es más que un acompañamiento. También es protagonista del espectáculo. La calidad interpretativa de los integrantes del grupo despierta emociones y sensaciones que surgen en cada nota.

       Otra pieza fundamental en la función es el público. La compañía logra romper con la llamada cuarta pared, logrando una interactividad que pocas propuestas infantiles consiguen.

       Después de una divertida introducción musical, el protagonista del espectáculo arribó. Un simpático payaso que realizó una gran diversidad de malabares con los espectadores, quienes sonreían de manera permanente con cada travesura realizada, como atrapar un sombrero con su cabeza en el aire en complicidad con algún adulto que aceptaba ser parte de la broma.

       De sus actos más celebrados, aquel donde dos padres de familia le ayudaron a realizar equilibrio con un monociclo, generando situaciones adversas que provocaron las risas y gritos de los pequeños, quienes seguían con la mirada cada paso dado por los protagonistas de este acto circense.

       Enseguida, bajo delicadas y simpáticas notas, cuatro malabaristas demostraron sus capacidades para manipular varios pinos, y no sólo con sus dos manos, sino al hacerlos viajar de un lado a otro, intercambiándolos con sus compañeros.

       De nuevo el simpático payaso se apoderó del escenario, maravillando a los presentes con la forma tan magistral de dominar el monociclo, cargando sobre sus hombros a un menor que se animó a ser parte de tan arriesgado pero divertido acto.

       Una singular escena de corredores mantuvo a la expectativa a los asistentes. Cuatro actores representaron las vicisitudes que se viven en la pista cuando se establece una lucha por alcanzar el primer lugar. Lo divertido es que todo lo hicieron como si fuera en cámara lenta, explotando las gestualidades de sus rostros y de sus movimientos corporales.

       La sombra del payaso fue un personaje muy querido. Un actor ataviado con la misma ropa que el protagonista pero en color negro, se encargaba de hacerle la vida imposible a su gemelo, repitiendo cada uno de sus movimientos hasta hacerlo enloquecer.

       Sin que nadie lo esperara, al final todos los integrantes de la compañía se convirtieron en su sombra, culminando con una animada fiesta musical donde se invitó al público a subir al escenario.

       Después de una hora, los integrantes de Comparsa La Bulla comprobaron que los espectáculos teatrales con humor blanco todavía logran sacar una sonrisa a los niños, quienes hicieron posible que esta función fuera entrañable, donde el mensaje final fue uno: ¡arriba la locura! ¡se vale soñar!

       Las próximas funciones de Comparsa La Bulla serán el 30 de julio en el Teatro Hidalgo y el 1 de agosto en el Teatro Tepeyac. Ambas gratuitas y a las 12:00 horas.

GJB

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