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Buenas Noticias - June 11, 2009

Obras de arte novohispano de gran valor recuperan su esplendor en los talleres del INAH

La pintura que muestra a un
personaje bíblico, posiblemente
San Agustín, está fechada
en el año de 1798 y firmada
por el artista Domingo Ortiz
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 11 de Junio del 2009.- (INAH) Restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) intervienen cinco óleos que datan de los siglos XVII y XVIII, pertenecientes a diversos museos del país. Su atención se lleva a cabo en el Taller de Pintura de Caballete donde son sometidos a trabajos de restauración para revertir los daños provocados por el paso del tiempo, como humedad, grietas en la tela y desprendimientos de capa pictórica.

Se trata del cuadro Nuestra Señora de las Flores y otras cuatro pinturas sin título, alusivas al nacimiento del Niño Dios; escenas de la vida de Juan Nepomuceno; San Agustín; y la aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua, esta última plasmada sobre tabla.

Las obras pertenecen a los museos Nacional de las Intervenciones y de El Carmen, de la Ciudad de México, el Regional de Querétaro y el de San Francisco de Tlaxcala; y son intervenidas por los restauradores Alejandro León, director del taller, Lilia Rodríguez Gutiérrez, Otto Cruz, Cristina Noguera, Lucia de la Parra y José Rodríguez, adscritos a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC).

El conjunto de obras novohispanas, de mediano y gran formato, ya han sido objeto de procesos de consolidación, excepto el óleo que muestra a San Juan Nepomuceno perteneciente al Museo Nacional de las Intervenciones, cuyo bastidor original de madera que sostenía la imagen del siglo XVIII se encontraba muy débil y ponía en peligro la pintura, por lo que fue cambiado por uno nuevo.

“Lo que se le está haciendo es un reforzamiento; la trajimos a la CNCPC porque aquí tenemos el espacio para extenderla en el piso debido a su considerable tamaño. Mide 1.60 centímetros de ancho por 3.87 de largo”, explicó el restaurador Alejandro León, al detallar que también se limpió el soporte —parte trasera de la tela— y se consolidó la capa pictórica con una pasta a base de cera de abeja, que se aplicó en pequeñas grietas y faltantes para evitar que el daño avance.

La pintura regresará esta semana a su lugar, en el cubo de la escalera del Museo Nacional de las Intervenciones, en cuyo interior se armará el nuevo bastidor ya que debido a sus dimensiones no cabe por ninguna de las puertas o ventanas del recinto.

Otra de las obras que interviene el INAH, es un óleo sobre tabla que escenifica la aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua, de Luis Juárez, artista de finales del siglo XVI y principios del XVII, creador de toda una dinastía de pintores. Su hijo José Juárez y sus bisnietos Nicolás y Juan Rodríguez Juárez, también se dedicaron a la pintura, este último es autor de todos los cuadros del Retablo de los Reyes de la Catedral Metropolitana.

Esta obra fue plasmada sobre madera de cedro rojo, mide 1.71 de largo por 2.24 metros de ancho y está fechada en 1610, por lo que se trata del cuadro más antiguo que se conoce del artista.

El restaurador Alejandro León detalló que esta imagen es singular, debido a que el manto del Niño Dios es traslúcido. “La transparencia es un tratamiento que no lo consigue cualquier artista, Luis Juárez fue uno de los más importantes en la Colonia por su técnica, por cómo hacía las caras, las manos, los colores y las transparencias”, comentó

Hasta el momento, este óleo lleva un avance del 30 por ciento de su consolidación, proceso en el que se sustituyeron los tres travesaños que sostenían a la tabla por la parte de atrás y se le impregnó una mezcla de cera, esencia de trementina y aceite de cedro para impermeabilizarla y evitar la futura absorción de humedad y el ataque de polillas.

“Aún no inicia la fase de restauración debido a que el proceso de consolidación en este caso requerirá de mayor trabajo, porque dada su antigüedad se desprendieron partes de la madera, lo que provocó lagunas de imagen de uno a siete centímetros en la parte inferior del cuadro, lo que afectó la porción correspondiente a los pies de San Antonio de Padua y una parte de la firma del autor, que aparecía como Ludovicus Xuarez”, abundó el especialista.

En el Taller de Pintura de Caballete también se intervienen dos óleos del Museo de San Francisco, en Tlaxcala, se trata de la obra Nuestra Señora de las Flores y una imagen alusiva al nacimiento del Niño Dios.

Nuestra Señora de las Flores, con dimensiones de 1.95 metros de largo por un metro de ancho, es un óleo en el que se observa a la Virgen Coronada sosteniendo en su mano izquierda al Niño Dios y en la derecha un ramo de flores. En la parte baja de la imagen se lee el enunciado: “Nuestra Señora de las Flores a devoción del señor Don José Esteban Domingo Olivares de San Miguel”.

“En la parte superior se aprecia la paloma que simboliza al Espíritu Santo, en tanto que a la Virgen la rodean cuatro ángeles, dos de ellos sostienen flores, debajo del manto se encuentran siete querubines, mientras que en la parte inferior se alcanza a ver una ciudad, posiblemente sea la Ciudad de México del siglo XVII, la misma época en la que se elaboró la obra”, explicó el restaurador Alejandro León.

La segunda pintura del museo de Tlaxcala, hace referencia al nacimiento del Niño Dios, donde se observa a tres arcángeles cargando a Jesús, mientras la Virgen María y José lo contemplan; mide 1.88 de largo por 2.09 metros de ancho y data del siglo XVIII.

Ambas pinturas tenían cuarteaduras que ya fueron resanadas con cera resina de tonalidad rojiza, coloración que caracterizó a la técnica de los pintores novohispanos.

De acuerdo a estimaciones de los expertos del INAH, de este par obras se podrá recuperar el 90 por ciento de la capa pictórica, y se prevé concluir su atención en dos meses y medio, toda vez que actualmente presentan un 40 por ciento de avance en su restauración.

La pintura que muestra a un personaje bíblico, posiblemente San Agustín, es la quinta obra que atienden los restauradores del INAH, misma que está fechada en el año de 1798 y firmada por el artista Domingo Ortiz.

Este óleo forma parte del acervo del Museo de El Carmen, el cual presenta a un santo sentado y en oración bajo la higuera de un jardín con arbustos azules, que hacen referencia al cielo.

“No tenemos el dato exacto, podría ser San Agustín o Natanael, que aparecen en el evangelio de San Juan. El jardín cerrado casi siempre es alegórico a la Santa Virgen porque es vida y fertilidad”, explicó el restaurador José Rodríguez, quien se encarga de este cuadro que llegó en marzo a la CNCPC a causa de la pérdida pictórica que presentaba.

El óleo se encuentra en proceso de restauración, cuyo avance es del 70 por ciento, durante el cual ya fue limpiado y reforzado; las grietas se resanaron y se le colocó un barniz de protección. Actualmente se encuentra en la fase final de la reintegración del color, con la que se recuperará el 85 por ciento de la pintura original.

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