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Arte y Cultura - June 11, 2009

Museo Tamayo expondrá “Franz West. Elefante blanco”, obra de un revolucionario de la escultura

En 1997, el Museo de Arte
Moderno de Nueva York
presentó una muestra
individual de la obra de West
Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 11 de Junio del 2009.- (CONACULTA) a obra de Franz West (Viena, 1947), uno de los hombres que revolucionaron la escultura, se presenta por primera vez en México y Latinoamérica en una exposición individual que si bien no es retrospectiva, sí revisa las distintas rutas que ha investigado como artista y particularmente como escultor.

 

        Bajo el título Franz West. Elefante blanco, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo exhibirá un total de 20 piezas, entre esculturas, instalaciones, muebles, collages y adaptives u objetos adaptables en lo que se transmite la filosofía del autor: la desacralización del objeto artístico, el cual se transforma en un objeto que puede ser tocado y utilizado por el espectador.

 

        La muestra cuenta con la curaduría de Patrick Charpenel, quien desde hace más de tres años venía trabajando en el proyecto de realizar una exposición del trabajo de West en México. El propio artista, cuenta Charpenel, estuvo en el Distrito Federal hace un año y medio para conocer el espacio donde se montarían las obras, sin embargo, por motivos de salud, en esta ocasión no asistirá a la inauguración.

 

        Las 20 piezas que integran la exposición fueron realizadas en metal, papel, alambre y en video, a través de las cuales es posible, literalmente, acercarse a una parte de la extensa producción de esta figura internacional que ha jugado un notable papel en el desarrollo de la creación artística.

 

        Franz West es considerado uno de los referentes obligados del arte contemporáneo de las últimas décadas. Su trabajo se ha caracterizado por su visión cuestionadora de las fronteras entre el arte y la vida cotidiana, entre el artista y el público. Su obra constituye una invitación para que los espectadores piensen de nuevo en nociones preconcebidas sobre la diferencia entre el arte y la vida, la forma y la función, el espectador y el objeto, así como entre la belleza y la fealdad.

 

        El artista vienés se dio a conocer en la escena europea al principio de la década de los setentas y rápidamente llamó la atención porque en plena efervescencia del arte conceptual estaba en sintonía con los artistas de su generación. Sin embargo, explica Charpenel, West reacciona y recupera muchas de las cosas que venían de finales del siglo XIX y principios del XX en la escultura clásica.

 

        “La escultura se estaba haciendo muy horizontal porque había dejado de operar como tradicionalmente lo hacía y se integraba más a otros conceptos que no eran usuales en ella. West recupera la idea del pedestal, de la destreza, el oficio del artista y a la vez, de una manera bastante novedosa, pretende que la relación entre la escultura y el público no sea estrictamente visual, sino que el público debe interactuar con su cuerpo, debe tener una relación muy física y estrecha con la escultura y así crea sus adaptables, que son el eje de toda su obra, objetos de pequeño y mediano formato que se integran ergonómicamente al cuerpo de los visitantes y pueden manipular”, señala.

 

        Hasta antes de los años setenta, la relación entre la escultura que se hacía en el arte occidental y el público estaba limitada a lo visual, no se podía tocar. Sin embargo en ciertas obras de Franz West se pierde esa distancia y la pieza entra en relación no sólo con la vista sino con todo el cuerpo, de tal manera que el espectador toma conciencia de la textura, la forma y además de su cuerpo y desplazamientos en el espacio.

 

        “Aunque no el ciento por ciento de su obra es para ser manipulada, dentro de sus mobiliarios, sus esculturas en aluminio y su pintura, realmente abre una veta muy interesante para la escultura. West cree que es muy importante que la frontera entre el arte y el diseño se pierda y de esta manera los objetos que cotidianamente usamos también tienen un valor estético”, señala el curador.

 

        El título de la muestra, Elefante blanco, alude a algo que es excesivo. “En esta muestra nos referimos concretamente al desperdicio de espacio o al desgaste de energía: al deterioro de la materia prima aplicada en demasía, o de una acción que va más allá de los límites razonables. Por ello decimos, cuando se produce una obra o un gesto que está fuera de toda proporción humana, que nos encontramos ante un gran elefante blanco”, dice Charpenel.

 

        El volumen en la obra de West, abunda el curador, es un elemento muy importante porque el autor no quiere que nos detengamos tanto a ver la textura y las calidades técnicas de la obra, sino que tomemos conciencia del proceso de fabricación de la obra, del espacio que está ocupando y la relación del público con ella.

 

        Franz West nació y creció en la Viena de la posguerra. La visión de ese entorno parece haber dejado su marca en aspectos como el uso frecuente de papel maché como material escultórico. Las esculturas producidas con esta materia generan un sentimiento de fragilidad y decadencia y en ellas hay una dimensión melancólica y de desamparo.

 

        Las radicales propuestas del “Accionismo” vienés marcaron las prácticas artísticas de la década de los sesenta en Austria. Los performances iconoclastas de los accionistas, a los cuales había asistido West, lo llevan a pronunciarse por una desacralización del objeto artístico.

 

        A principios de los años setenta, el artista empezó a hacer, con yeso, las pequeñas esculturas portátiles conocidas como adaptables. En años más recientes el artista austriaco empezó a producir esculturas de aluminio de gran escala que, en muchos aspectos, son versiones agrandadas de los adaptables, pero que tienen a la vez una relación directa con sus instalaciones. Además, West diseña cómodos y coloridos sillones que transforman a los museos en salas públicas.

 

        Franz West ha participado en Documenta IX y X en Kassel (1992 y 1997), Proyecto Escultórico Münster (1997) y la Bienal de Venecia (1988, 1993, 1997, 2003). En 1997, el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentó una muestra individual de su obra.

 

        Recientemente su trabajo se ha mostrado en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía (Madrid, 2001); en la Whitechapel Gallery (Londres, 2003); Kunsthalle Wien (Viena, 2003); Gagosian Gallery (Nueva York, 2003); y la Galerie Eva Presenhuber (Zúrich, 2006), entre otros espacios.

 

        Franz West. Elefante blanco se presentará en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo del 11 de junio al 13 de septiembre, con el apoyo de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

MAC

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