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Por la Espiral - June 10, 2009

Obama y el AVE pro empleo

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

-Obama y el AVE pro empleo
-En México queremos alta velocidad
-Slim, su paso por Barcelona

    La apuesta por la obra pública y la construcción de infraestructura han sido una pieza clave utilizada por distintos países para salir de la Gran Depresión suscitada en 1929 y cuyos estragos duraron más de una década.
    En la actualidad con esta crisis global considerada inédita, se hurga en los años treinta para estudiar las políticas instrumentadas por diversos gobiernos de potencias económicas entonces afectadas.
    En aquellos años, Estados Unidos también  fue epicentro del desastre  y de la crisis posteriormente exportada, encontró en Keynes y en el New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt la fórmula de aplicar gasto público aunque aumentara el déficit para dirigirlo a construir obra pública e infraestructura que a su vez dinamizara el empleo.
    A través de la Tennessee Valley Authority (TVA)  se dirigió el brazo de la obra pública mediante una empresa estatal encargada de construir presas por todo Estados Unidos.
    Después vendrían otros años y otros presidentes que fortalecieron el programa de obra pública y empleo con la construcción de puentes y autopistas que los viajeros disfrutamos cuando recorremos Estados Unidos por carretera.
    Aunque eso no ha impedido que Estados Unidos se quede atrás con una insuficiencia en la modernización de sus vías y medios de transporte  necesarios en un país tan extenso.
    El presidente Barack Obama lo entiende así y tras décadas durante y después de la Guerra Fría en la que los mandatarios en turno en la Casa Blanca  propusieron presupuestos bélicos más que presupuestos a favor de grandes obras públicas, Obama pretende  rescatar la vieja fórmula keynesiana de construir más  y dar empleo.
    Esta vez el presidente demócrata se decanta por los trenes de alta velocidad, los del estilo de España que tanto hemos comentado en esta columna con la esperanza de que en México algún presidente junto con su secretario de Comunicaciones y Transportes pueda tomar la iniciativa de llevar la velocidad a nuestra realidad.
    Varias veces el presidente Obama ha declarado su admiración por el AVE y no es poca cosa porque es una verdadera maravilla de la tecnología y la comodidad: viajar a 300 kilómetros por hora y dejar atrás el tiempo en carretera o todo el bochorno que implica viajar en avión con las dos horas previas para documentar el equipaje.
    Así es el presidente Obama no se equivoca con el anuncio  de destinar 8 mil millones de dólares para desarrollar la alta velocidad en Estados Unidos aunados a otros 5 mil millones de dólares para extender el proyecto  en los próximos cinco años.
    En un país en el que el freno inmobiliario y la construcción ha paralizado hay que desplazar esa mano de obra hacia otra parte dirigirla a la construcción de todo el concepto del tren de la alta velocidad, que además estará asesorado por expertos españoles en el tema.
    Recordemos que el 30 de mayo pasado  Ray Lahood viajó a Madrid para conocer el funcionamiento del AVE, lo hizo en compañía de su homólogo español, José Blanco, titular de Fomento, en un tren de  Madrid a Zaragoza, ubicados en clase Club.
A COLACIÓN
    La primera vez que me subí a un AVE fue en 1999 cuando viajé de Madrid a Sevilla, la puntualidad, comodidad y rapidez del servicio hace que uno quede prendado. Es una experiencia que quisiera vivieran todos los mexicanos.
    Recuerdo que en 2000 empezaron las pláticas para extender la alta velocidad española para unir otros puntos de la geografía ibérica sin necesidad de usar el coche e inclusive el avión. No hay más que mirar las estadísticas para reconocer que hoy en día la gente viaja más a Sevilla en AVE que en coche o en avión.
    Ese año se habló de iniciar las obras para  extender el tren hacia Toledo, Valencia, Zaragoza, Málaga y Barcelona.
    En 2007 volví a subirme al AVE gracias a que el sueño de esos años atrás fue cristalizado, España va vertebrándose con una rapidez inusual. Me pareció genial poder disfrutar y llegar tan rápido de Madrid a Toledo; de Madrid a Málaga; y en unas semanas más conoceré el AVE de Málaga a Barcelona.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    En abril de 2007, el AVE cumplió quince años de existencia desde que el 21 de abril de 1992 quedó inaugurada la línea de Atocha (Madrid) a  la estación de Santa Justa (Sevilla), en total 451 kilómetros recorridos en un tiempo récord para España de 2 horas y 55 minutos a 250 kilómetros por hora.
    En 1994 redujo el tiempo a 2 horas y 20 minutos, a una velocidad de 300 kilómetros por hora.
    La entrada del país ibérico en la Alta Velocidad Española (AVE) a propósito de la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, como todo, contó con detractores políticos que intentaron demostrar el gasto innecesario en tiempos en que los españoles tenían otras prioridades.
    El tiempo terminó poniendo las cosas en su lugar, demostró que los equívocos estaban en el lado opuesto y que buena parte de la modernidad ganada a pulso de invertir para mejorar las vías de comunicación y los transportes ha beneficiado profundamente a los españoles,  su economía y al turismo.
   Hay que ver para creer: los españoles presumen de que sus impuestos sirven para tener más estaciones de metro, nuevas líneas de cercanías, mejores vagones de metro y cercanías con aire acondicionado; y más, muchas más rutas del AVE.  
Y la fórmula keynesiana de la obra pública para salir de la crisis también es palpable en Madrid, una ciudad que si la visita el día de hoy luce obras por todas las calles, parece como si la hubieran bombardeado.
Más allá de eso, lo  importante es que el gobierno tiene que impulsar la construcción y con ello el empleo.  Tiene que gastar en construir, invertir en tecnología e infraestructura, ya lo dijo también Carlos Slim Helú, en Barcelona, durante su participación el lunes pasado en una conferencia denominada “'Los empresarios y la crisis”.
Y nosotros le pasamos la bolita al gobierno del presidente Felipe Calderón. El país requiere de moderna infraestructura ferroviaria, es  indignante que el presidente que mandó construir los trenes fuera el general Porfirio Díaz hace más de 100 años y no podamos dar el paso hacia la alta velocidad.
El sexenio pasado Fox y Pedro Cerisola dieron un paso atrás al cancelar la construcción de un AVE mexicano desde la ciudad de México hacia Guadalajara y es que los números que hicieron calculaban un costo de entre 10 mil a 12 mil millones de dólares.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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