Home Música Luis Guzmán comparte con Azteca 21 anécdotas poco conocidas sobre la vida de Agustín Lara
Música - June 8, 2009

Luis Guzmán comparte con Azteca 21 anécdotas poco conocidas sobre la vida de Agustín Lara

Guzmán, es el propietario
de las dos revistas que
sirvieron para recordar
detalles sobre las
andanzas del llamado
'Flaco de Oro'
Foto:
Azteca 21/Gregorio Martínez M.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 8 de junio de 2009. Ayer tuve la oportunidad de ver, charlar y tomar unos tragos de güisqui barato importado con mi amigo Luis Guzmán, quien me compartió un par de interesantes detalles anecdóticos relacionados con Agustín Lara, acerca de una portada que le dedicó la revista “Life en Español”, fechada el 15 de enero de 1968, cuyo director general era Hedley Donovan, y el director general de la edición en nuestro idioma era Alberto R. Cellario, la cual la editaba R. R. Donnelley and Sons Company, en Chicago, Illinois.

En esa portada, “El Flaco de Oro” aparece con una guayabera blanca, a mi parecer más de seda que de lino, y un paliacate rojo anudado al cuello, muy al estilo veracruzano, y con un color azul de fondo. Incluso, a un lado de la foto hay una leyenda que dice: “‘El Maestro’ en atuendo de jarocho”. La fotografía la tomó Antonio Halik. El título de portada dice: “Vida e idilios de Agustín Lara”.

Ya en páginas interiores, el nombre del artículo es “La vida íntima de un gran músico. Con alma de pirata” y la firma del propio bardo modernista. Hay una foto donde el músico toca el piano y Verónica Loyo está junto a él; da la impresión de que, embelesada, lo escucha pulsar las teclas mientras el humo del tabaco se desprende de un cigarro abandonado en la superficie del instrumento.

Posteriormente, hay una serie fotográfica –supongo que propiedad del vate nacido en el Distrito Federal, pero siempre autoproclamado jarocho– titulada “Desde la cuna… hasta la fama”, en la que vemos a Agustín Lara siendo un bebé hasta su ascenso a celebridad. Incluso, cabe mencionar que en una de las fotos en Tlacotalpan hay una casa con una placa donde se afirma que ahí nació. En otra, el compositor está con Juan Arvizu “El tenor de la voz de seda” y Maruja Pérez.

Además, hay otra serie denominada “Cinco estrellas en tarde de sol”, en la que el cantante aparece acompañado por hermosas mujeres: María Félix, Clarita Martínez, Yolanda Gasca, Vianey Lárraga y Rocío Durán. En todas ellas, está en la barrera de la plaza de toros, mostrando que, además de la música y las mujeres, la fiesta brava era otra pasión del renombrado compositor mexicano, quien en esos tiempos ya estaba algo olvidado de los reflectores de la farándula.

En una más, sin fechar, se ve al cumbanchero dirigir a su propia orquesta en un estudio cinematográfico de México. Antes del final del artículo de Lara hay una pequeña nota intercalada de Rafael Delgado Lozano, en la que éste hace un recuento del viaje que ambos hicieron a Tlacotalpan y de cómo los recibieron en esa bella ciudad. Ahí hay otra foto en la que Lara canta al alimón con un trío, compuesto por un requintista zurdo, un guitarrista y un maraquero.

Luis, a grosso modo, destaca el hecho de que ahí Lara asegura de propia mano haber nacido en Tlacotalpan el 14 de octubre de 1900. Otro detalle interesante de este megalómano es que afirma que desde niño era muy feo, como se lo reprochaba su padre, por lo que Dios se compadeció de él y le obsequió un don: la inspiración, amén del talento pianístico.

Narra cómo llegó a la ciudad de México, su paso por el Colegio Militar y su inserción en el ambiente bohemio de los cabarets de la capirucha, donde tuvo ocasión de escuchar y conocer a varios pianistas, que serían influencia decisiva en el desarrollo de su carrera.

También ahí menciona la primera carta de amor que escribió a una mujer, a la que identifica como “La Rorra”: “Señorita: rompo el silencio para decirle que la amo, para decirle que usted ha despertado en mi corazón un fuego que me devora… ¿Quiere usted ser mi novia?”…”, firmada como: “A.L.”.

De igual manera, el músico poeta rememora –o da su versión– del accidente por el que quedó marcado de por vida en el rostro. Asegura, a pesar de que antes reconoce que era feo, que se la causó Estrella, una mujer que lo asediaba, enceguecida por los celos.

Asimismo, admite la importancia que tuvieron en su vida Juan Arvizu y Maruja Pérez, quienes cantaron sus canciones y ayudaron a que fuera conocido por el público de la época.

Así, entre trago y anécdota, Luis me dice que ahí Lara hace una apología del coñac y da su versión de su encuentro y relación con María Félix. Además, recuerda cómo Nat King Cole, en una de sus visitas a México, le besó la mano. Lara este momento lo tenía grabado en su mente y le causaba llanto ver la foto de ese gran homenaje, pues ya Natalio Reyes Colás, como le decía “El Piporro”, había partido al más allá. Un artículo, indudablemente, de gran valor testimonial y sentimental, pues “El Flaco de Oro” vivió una vida que bien vale por varias.

Finalmente, Luis me muestra y habla de la revista “Mañana”, del 24 de septiembre de 1955, dirigida por Daniel Morales, editada en México, D.F., cuyo tema principal fue “Bodas de plata de XEW” y una foto enorme de Emilio Azcárraga Vidaurreta. Ya en interiores, en una página con el rótulo de “La ‘W’ en 25 años”, sin firma, aparece una foto de Lara con el pie: “1930-1931. Don Emilio descubre a un compositor llamado Agustín. La música de Esparza Oteo y la voz de Arvizu”.

Más adelante, en otra sección, aparece otra foto, más grande que la anterior, cuyo pie dice a la letra: “Dos glorias indiscutibles de la ‘W’ unidas de nuevo en el legendario programa que patrocina la cervecería Modelo. Agustín Lara, la poesía y la inspiración de México, y Elvira Ríos, una de sus mejores intérpretes, unieron su arte en honor de la ‘W’”.

De esta manera, sin pretensiones de descubrir el hilo negro, simplemente para compartir con los lectores de Azteca 21 dos de sus reliquias hemerográficas, Luis Guzmán añade que algunos de los intérpretes internacionales de Lara fueron Doris Day, Bing Crosby, Elvis Presley en un ensayo, el mismo Nat King Cole, Frank Sinatra y María Dolores Pradera, entre otros más.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *