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Arte y Cultura - May 31, 2009

“Teotihuacan. Ciudad de los Dioses” intenta revelar vida cotidiana, cultural y religiosa de la urbe

Al término de su exhibición en
el Museo Nacional de
Antropología, 'Teotihuacan.
Ciudad de los Dioses' viajará al Museo
del Quai Branly de París, Francia
Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 31 de Mayo del 2009.- (CONACULTA) Para el arqueólogo Miguel Báez la cultura teotihuacana es un hito único dentro del centro de México para el periodo clásico. La razón es que a diferencia de otras no hay testimonio pictórico o pictográfico alguno que la explique en ningún sentido. Esto ha propiciado que lo que hoy sabemos de su historia se haya sustentado en hipótesis que sólo han podido corroborarse a partir de hallazgos arqueológicos, lo que ha repercutido en un proceso extremadamente lento.

 

       Aseguró que hoy día realmente sabemos y conocemos aproximadamente un 5 por ciento de la historia de Teotihuacan, “nos queda un 95 por ciento bajo tierra”. Básicamente, dijo, se conoce la parte central la ciudad, que es distinta al resto de la urbe. De esta suerte, permanecen cubiertos alrededor de 2 mil conjuntos habitacionales con mucha información por revelar.

 

       Acompañado por Patricia Real, directora de Museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el especialista encabezó el recorrido y conferencia de prensa en torno de la exposición Teotihuacan. Ciudad de los Dioses, que se inaugura el próximo 28 de mayo a las 19:00 horas en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología (Paseo de la Reforma y Gandhi).

 

       Colaborador cercano del recientemente fallecido arqueólogo Felipe Solís, curador de la muestra y reconocido estudioso de la cultura teotihuacana, Báez explicó que el objetivo es que a través de las más de 400 piezas que por primera vez se reúnen, el público conozca todos los aspectos relacionados con la vida de los teotihuacanos.

 

       “Intentamos mostrar cómo vivía esa sociedad, cómo eran las casas, quién gobernaba, cuáles eran sus principales dioses, cuáles sus relaciones. Si me preguntan que quedó fuera, les diría que sólo la propia experiencia de vivir el sitio arqueológico. Hemos reunido todos los objetos posibles con una coherencia académica para explicar a una civilización gigantesca que aún no terminamos de entender”, expresó.

 

       Para Báez esta ausencia de información es una de las particularidades de los teotihuacanos. “A diferencia de los mayas que todo lo representaban en estelas y lápidas, aquí no encontramos absolutamente nada de promoción política; lo que vemos es el proyecto”.

 

       En su opinión, todo parece indicar que el sistema político teotihuacano estaba diseñado para que las figuras políticas no destacaran, pero tenían las condiciones para hacer su trabajo apegados a un proyecto, a una política de Estado. “Muy diferente a la manera en que hoy se aborda la política, basada generalmente en el personaje por delante de la filiación o el partido. En tanto que los teotihuacanos siempre buscaron destacar a la institución por encima de los individuos. Un caso raro y curioso en el mundo mesoamericano”.

 

       Al referirse a la importancia de esta urbe, que en llegó a ser la sexta más extensa del mundo en su época, Miguel Báez expresó que el entendimiento completo de Mesoamérica pasa por Teotihuacan. Fue un polo de atracción económico y religioso, gigantesco. Jugaba un papel muy importante geográficamente hablando y durante un largo periodo ostentó el control de buena parte de las rutas económicas.

 

       Teotihuacan. Ciudad de los Dioses está organizada en nueve secciones temáticas: Introducción, Cronología, Urbanismo y arquitectura, La sociedad teotihuacana, La jerarquía y el poder, Cosmovisión, Escultura y pintura mural, y Teotihuacan y Mesoamérica.

 

       Entre las piezas que la integran destacan el Gran Jaguar de Xalla, fachada escultórica descubierta en años recientes que conserva parte de su policromía, así como el llamado Disco de la Muerte, figura en piedra que alude al misterioso fin de esta cultura.

 

       Se exhibirán también objetos procedentes de las exploraciones del Proyecto Pirámide de la Luna, realizadas entre 1998 y 2004: figurillas, orejeras, pendientes y cuentas esféricas, hallados en ofrendas asociadas a la consagración de las diferentes etapas constructivas de esta edificación.

 

       Sobresalen un vaso trípode con entramado de flores de cuatro pétalos, un símbolo frecuente en el arte teotihuacano; una olla polícroma con la representación del dios de la tormenta; un collar (de concha y hueso de mandíbula humana) proveniente de la Pirámide de la Serpiente Emplumada; el brasero de Quetzalpapálotl, y una trompeta de caracol estucado y pintado.

 

       Se incluyen materiales localizados desde los albores del siglo XX durante las exploraciones de Leopoldo Batres –auspiciadas por el gobierno porfirista con miras al Centenario de la Independencia– hasta los más recientes localizados en la Pirámide de la Luna y en el Palacio de Xalla, al norte de la Pirámide del Sol.

 

       La muestra también presenta elementos multimedia referentes al desarrollo de esta metrópoli –que llegó a tener una extensión de 20 kilómetros y dio sustento a 100 mil habitantes–, fruto de amplias investigaciones que van desde mediados del siglo XVII con don Carlos de Sigüenza y Góngora, hasta el siglo XXI realizadas por especialistas del INAH.

 

       Las piezas que en ella se reúnen proceden en su mayoría del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Sitio de Teotihuacán, además de otras pertenecientes a los museos Diego Rivera Anahuacalli y Templo Mayor (DF), Amparo (Puebla), de Historia Mexicana (Monterrey), de Antropología de la Universidad Veracruzana, regionales de Michoacán y Yucatán, Fuerte de San Miguel (Campeche); instituciones como Fundación Televisa y el Instituto Mexiquense de Cultura.

 

       Al término de su exhibición en el Museo Nacional de Antropología, Teotihuacan. Ciudad de los Dioses viajará al Museo del Quai Branly de París, Francia; Rietberg de Zurich, Suiza; y Martin-Gropius-Bau de Berlín (Alemania).

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