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Libros - May 26, 2009

Miguel Ángel Muñoz publica el libro “Gutierrre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso”

La obra será presentada
el 31 de mayo, en la
Sala Manuel M. Ponce del
Palacio de Bellas Artes
Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 26 de Mayo del 2009.- (CONACULTA) Deslumbrado por su sabiduría y agradecido por sus enseñanzas, el poeta, historiador y crítico de arte Miguel Ángel Muñoz “rescata” en un libro el trabajo del investigador italiano Gutierre Tibón (Italia, 1905– México, 1999), quien fue uno de los estudiosos de México más brillantes y respetados.

 

       En el libro Gutierrre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso, editado por la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Miguel Ángel Muñoz ofrece una amplia visión de lo que fue la vida y obra de un hombre que descubrió la historia a partir del lenguaje.

 

       Gutierre Tibón llegó México en 1940 y se consagró enteramente a la investigación científica. Recuerda Miguel Ángel Muñoz que su relación constante con el historiador francés Jacques Soustelle le ayudó a afilar un utillaje crítico siempre más formalista que descriptivo. “México le descubrió las múltiples miradas de los indios de cada rincón del país, el respeto y rescate de cada tradición”.

 

       El libro Gutierrre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso, se divide en tres partes: la primera es un ensayo histórico antropológico que Muñoz hace de los libros más importantes de Tibón, como Historia del nombre y de la fundación de México (1975), Diccionario etimológico comparado de los apellidos españoles, hispanoamericanos y filipinos (1988), Divertimientos lingüísticos (1946) y El ombligo como centro erótico (1981), entre otros.

 

       La segunda parte está integrada por una antología de los diferentes momentos de la escritura del investigador italiano, textos que van de 1948 a 1998 que fueron incluidos con la intención de que el lector tenga una visión de cómo fue evolucionando su obra desde diferentes puntos de vista, ya que hay que recordar que escribió sobre ciencia, antropología, arqueología, historia y filología.

 

       “La última parte del libro es una entrevista muy larga que mantuve con él durante más de dos años. En ella, el lector verá cómo Gutierre Tibón fue evolucionando desde su llegada, en 1940, cómo cambia su visión sobre México, de ser un extranjero a sentirse un ciudadano mexicano, cómo fue descubriendo y redescubriendo los pueblos indígenas de México, hasta los últimos días de su vida. Es como un registro de la memoria de un hombre que observó detenidamente nuestro país”, explica el antologador.

 

       En el prólogo de la publicación, el historiador Álvaro Matute señala que Gutierre Tibón tuvo la fortuna de ser entrevistado por Muñoz y éste a su vez tuvo la fortuna de dialogar con Gutierre Tibón. De ese intercambio, abunda, resultó un libro en el cual es posible recuperar una trayectoria de lucidez, de pasión e inteligencia.

 

       Matute destaca el hecho de que Tibón floreció como historiador, filólogo y antropólogo en un siglo en el que la profesionalización académica de esas actividades fue lo que privó, tendiendo a expulsar de los cenáculos a los sabios que no pertenecían a las instituciones.

 

       “Aunque no fue académico sí tuvo la formación propia para el caso, y fue aceptado por miembros importantes del mundo institucional mexicano. Cabe considerar aquí que la titulación es, sin duda, una patente, pero que afortunadamente no excluye a quien no la tenga.

 

       “Qué bueno que existen los sabios no académicos como Gutierre Tibón, Ernesto de la Peña, Arrigo Coen Anitúa y José E. Iturriaga, entre otros, que pueden o no dar clases, diplomados, conferencias o dedicarse libre y tranquilamente a investigar sin rendir informes a las autoridades o a las agencias del ogro filantrópico; dirigen, que les tienen sin cuidado el Sistema Nacional de Investigadores y el informe de fin de año. Su sabiduría está en sus libros, en sus comunicaciones verbales o escritas y sus lectores y escuchas así lo reconocen y premian.

 

       “Feliz Gutierre Tibón que podía escribir tranquilamente sobre el ombligo y decir cosas interesantísimas sobre los significados atribuidos al considerado centro corporal. Sólo un gran erudito con mente libre podía hacerlo y debemos agradecérselo, así como a Miguel Ángel Muñoz por haber recuperado a un hombre fuera de serie, como lo fue el autor de la columna “Gog y Magog”, que por tanto tiempo apareció en las páginas del diario Excélsior”, señala Matute.

 

       Para Miguel Ángel Muñoz, el nombre de Gutierre Tibón remite a términos como amistad, curiosidad, erudición, humor y enseñanza. Fue su maestro y admite que gracias a su influencia decidió estudiar Historia y hacer su tesis de licenciatura sobre la relevante labor que Tibón había realizado en México.

 

       “Después me fui por otros caminos, por el de la historia del arte, y durante un tiempo dejé esa tesis. Ahora la retomé a 10 años de la muerte de Gutierre y lo hice como para saldar una deuda, como testimonio de una amistad entre un alumno y un maestro”.

 

       A pesar de que Tibón obtuvo varios reconocimientos, como el la Cruz al mérito de la República Austriaca en 1959; la Condecoración del Águila Azteca en grado de Encomienda, en 1972; el Premio Internacional Alfonso Reyes, en 1988, entre muchos otros, Muñoz considera que en la actualidad su nombre estaba olvidado.

 

       “Este libro lo hice como un acto de gratitud y de volver a poner en circulación su trabajo. Sus libros se siguen reeditando, sus diccionarios de nombres y apellidos, en fin, hizo muchos aportes, no sólo históricos, sino filológicos y lingüísticos a nuestro país”, indica.

 

       A lo largo de su vida, Gutierre Tibón obtuvo el doctorado honoris causa de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en Michoacán (1946); fue Académico de número por la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica (1946); Académico de número por la Academia Nacional de Ciencias (1958) y Académico honorario de la Academia Mexicana de la Lengua (1992).

 

       “Lo que me gustaba mucho de él, es que rompió con los métodos tradicionales de hacer antropología, historia, del quehacer lingüístico y, como dicen, se fue ‘por la libre’. Es una de las cosas que siempre me han maravillado de su creación, el no estar atenido a lo que se dice en las academias, sino ser un hombre autodidacta pero que alcanzó tal erudición y que en su momento llegó a ser, como lo dijo Alfonso Reyes, uno de los sabios medievales”, dice Miguel Ángel Muñoz.

 

       El libro Gutierrre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso, será presentado el próximo domingo 31 de mayo, a las 12 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con la participación de José Francisco Conde Ortega, Hugo Gutiérrez Vega, Álvaro Matute, Bernardo Ruiz, José Luis Trueba y el autor.

 

       Durante esta presentación, se proyectará un video-documental sobre la vida y obra de Gutierre Tibón, realizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA.

 

(MAC)

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