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Cine - May 21, 2009

“Purgatorio”, la más reciente película de Roberto Rochín inspirada en tres relatos de Juan Rulfo

Cartel de la cinta donde
Ana Claudia Talancón, en
el papel de 'Cleotilde', se
perfila cada vez más
como una pésima
actriz de reparto
Foto: Cortesía
Cineteca Nacional

Por Benjamín Solís
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 21 de mayo de 2009. Dentro de las funciones de “Estrenos” de la Cineteca Nacional se exhibe en todo el mes de mayo “Purgatorio”, del director Roberto Rochín (Guadalajara, 1954), película de tres historias inspiradas en Juan Rulfo: “Paso del norte”, “Un pedazo de noche” y “Cleotilde”, un homenaje al escritor jalisciense a través de la visión del universo rulfiano del cineasta.

Aunque las historias que conforman la cinta fueron realizadas en años distintos, mantienen un hilo conductor del que es posible conformar un largometraje temático, a la manera del director, con rasgos esenciales de la obra de Rulfo, tales como la pobreza, la muerte, la mujer, el campo… Sin embargo, las atmósferas, situaciones y personajes de “Purgatorio” pretenden ser típicamente fieles a los cánones rulfianos, algo difícil de recrear y de otorgarle verosimilitud en un lenguaje audiovisual, pues Rulfo es un autor que tiende hacia la sonoridad, la psicología de sus personajes y la magistral elaboración de la anécdota que se esconde en la aparente sencillez de los diálogos.

Otras producciones llevadas al cine sobre la obra de Rulfo han constatado cómo éste es un autor inabarcable, del que sólo es posible asomarnos a ese universo único que el escritor fue capaz de inventar. “Purgatorio” no es la excepción, y Rochín sólo consigue una película “desigual” porque las parábolas rulfianas funcionan en la narrativa, por lo que resulta bastante dificultoso, mas no imposible, llevarlas al cine. En la primera y última historias los brincos de edición en el tiempo resultan muy precipitados, por lo que el espectador tiene que arreglárselas por sí solo para entender las transiciones tan repentinas del transcurso de una situación a otra en el tiempo y en la historia. Ello puede provocar que algunas de las escenas, historias y personajes estén mejor logradas unas que  otras, por ello lo “desigual” de las historias entre sí. Sin duda, siempre ha sido un desafío para cualquier cineasta u artista incursionar en la usanza del universo de Rulfo, un mundo en apariencia muy simple de apreciar, de leer, pero complejo de explicar, y no se diga abordar-interpretar en otros lenguajes, y que de paso resulte convincente para el espectador.

Las historias se desarrollan en los años cincuenta, la primera es “Paso del norte”, donde basta atestiguar la miseria del campo como creadora de tragedias y desesperanza: Bonfilio (Fidel Cerda), un hombre que deja encargada a su familia con su padre para irse de bracero a los Estados Unidos, y al final perderlo todo, desde las escasas pertenencias hasta su familia. Bonfilio es la historia de un hombre marcado por la desgracia. Infortunio como resultado de la miseria y sus brutales consecuencias, rasgo muy presente en la narrativa de Rulfo. Sin embargo, y a pesar de la excelente ambientación que consigue el director, así como el bien logrado diálogo entre Bonfilio y su padre, “Paso del norte” tiene que recurrir a los típicos clichés predecibles, dejando de lado los giros inesperados que abundan en los cuentos y relatos del escritor.

Le sigue “Un pedazo de noche”, sin duda la historia mejor lograda, la más verosímil y sustentada por la dirección y los protagonistas, así como una bellísima fotografía de un  nocturno Centro Histórico de la ciudad de México de los cincuenta. Lucía (Dolores Heredia), una bella prostituta, vive un romance con un enterrador; ambos, seres sin voluntad ni expectativas les une la misma aversión por el trato humano. Sin embargo, en una noche de compartir sus deseos encontrados hallarán uno en el otro el calor y el amor que en el fondo anhelan como cualquiera.

Por último, “Cleotilde”, la historia fantástica: don Julio (Pedro Armendáriz Jr.), un hombre rico y enfermo, trastornado y al borde de la locura por la aparición constante del fantasma de un amor de su infancia; sin embargo, quiere volver a sentir aquel deseo perdido y decide desposarse con una bella y joven mujer para vivir sus últimos días con alguien a su lado. A pesar del buen trabajo de Armendáriz, “Cleotilde” parece un triller más para la televisión que para el cine; con un comienzo que se vislumbra prometedor, desafortunadamente la historia se torna precipitada hacia el final; nuevamente un desfase en el tiempo y la trama; además, la historia no logra convencer al espectador, a pesar de contar con un buen trabajo de Pedro Armendáriz, no ocurre lo mismo con el segundo actor principal, Ana Claudia Talancón, en el papel de Cleotilde, quien se perfila cada vez más como una pésima actriz de reparto.  

Purgatorio en la religión católica es el paso detenido de las ánimas que no están salvadas del todo y necesitan purificarse para alcanzar el Cielo; asimismo, habrá que esperar una nueva cinta de Roberto Rochín para apreciar su desarrollo como cineasta.

“Purgatorio” (México, 2008, basado en tres relatos de Juan Rulfo), de Roberto Rochín; guión: Roberto Rochín; fotografía en color: Arturo de la Rosa y Alfonso Aguilar; música: Gerardo Taméz y Dimitri Dudin; edición: Óscar Figueroa y Carlos Puente; producción: IMCINE, Roca Motion y Roberto Rochín; reparto: Pedro Armendáriz Jr. (don Julio), Fidel Cerda (Bonfilio), Dolores Heredia (Lucía), Justo Martínez (papá), Miguel Rodarte (Isidro), Ana Claudia Talancón (Cleotilde).

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