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Buenas Noticias - April 22, 2009

Concluyen expertos la reparación de 317 marionetas de la legendaria Compañía “Rosete Aranda”

Cinco expertos adscritos
a la ENCRyM, 'Escuela
Nacional de Conservación,
Restauración y Museografía'
hicieron la labor
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 21 de Abril del 2009.- (INAH) Hace medio siglo, al apagarse la función, algunos de ellos terminaron literalmente sin cabeza, inclusive sin brazos ni piernas, picoteados del cuerpo, con las ropas desteñidas e inservibles; se trata de 317 títeres de la legendaria Compañía Rosete Aranda que han vuelto a la vida gracias a la intervención oportuna de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

Luego de siete meses de trabajo que implicó la limpieza de las estructuras de cada marioneta —hechas con madera de colorín—; el lavado, zurcido y/o reposición de las pequeñas prendas; así como eliminación de adhesivos y repintes, esta importante colección ya se encuentra empaquetada para ser devuelta en próximas fechas al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Estas labores dirigidas por el restaurador Sergio Arturo Montero Alarcón, se llevaron a cabo con la participación de cinco expertos adscritos a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” (Encrym), del INAH, donde llegaron en septiembre de 2007 y fueron atendidos en distintas etapas hasta fines de 2008.

Sergio Montero, también titiritero de vocación y miembro del Centro Mexicano de la Unión Internacional de la Marioneta (Unima), dio a conocer que la “reparación” del numeroso conjunto llevó a una pista que ayudaría a develar una de las grandes incógnitas en torno a los “monigotes” de la Compañía Rosete Aranda.

La historia de dicha asociación familiar se remonta hacia 1835, en Huamantla Tlaxcala, durante el resto del siglo XIX y hasta mediados del XX, abarrotaron las carpas a lo largo y ancho del país, algunas veces tuvieron la oportunidad de presentarse en grandes teatros y, en sus últimos años, dieron un brinco a la televisión.

Sin embargo, poco se conoce acerca de que otra compañía surgida también en el siglo XIX: Espinal, adquirió la razón social de la primera (Rosete Aranda) alrededor de 1930. La duda que permanece hasta hoy es sí sólo se apoderó de la denominación o también de la colección de títeres.

Al respecto, la investigadora Francisca Miranda Silva, del Centro de Investigación Teatral “Rodolfo Usigli” (Citru), del INBA, quien realiza una catalogación digital de la colección de la Compañía de Rosete Aranda, apuntó:

 “Don Francisco Rosete cedió el nombre de su compañía a Carlos Espinal por 7 mil pesos, pero no las piezas. Antes se pensaba que Espinal había comprado los títeres de los huamantlecos, entonces hay títeres de Espinal que se dice que son de Rosete Arnada y no es así. Pero aún falta por determinar la autenticidad de algunos muñecos porque el asunto es confuso.”

No obstante, Sergio Montero señaló que muy probablemente los títeres de una y otra compañía sí se juntaron, aunque trabajando bajo el nombre de Rosete Aranda, pues las 317 marionetas restauradas en la Encrym pueden dividirse en dos grupos muy diferenciados por sus características.

“Los de Rosete Aranda son más naif o burdos, y los de Espinal conllevan una  técnica más elaborada en cuanto al trabajo de escultura. También contrastan en el tamaño, los primeros oscilan en los 40 centímetros y los segundos casi duplican esta dimensión.”

 “Existe el argumento de que Espinal no compró los muñecos, solamente el nombre de Rosete Aranda, pero los títeres de este lote apuntan a lo contrario, entonces, cómo explicar que están mezclados. Cabe decir que cuando las colecciones de títeres se venden al cierre de la Compañía Rosete Aranda, las transacciones se hicieron a través de los descendientes de Carlos Espinal”, expresó.

El especialista, uno de los fundadores de la actual Encrym, señaló que durante la intervención de los 317 títeres, fue posible detectar en tres de ellos (los de menor tamaño) que tienen piernas de tela, la inscripción Rosete Aranda.

Asimismo, las labores de limpieza con disolventes orgánicos contribuyeron a observar el uso de técnicas de bruñido, particularmente en los identificados como Espinal. “En éstos es claro el procedimiento de los santeros, quienes abrillantan las esculturas de madera con vejiga de cerdo y quedan como si fueran de porcelana”.

Juntos pero no revueltos, y todos reconocidos bajo el ostentoso y reconocido nombre de la Compañía Rosete Aranda, casi un centenar de soldados con uniformes que aluden a tiempos de la Reforma, un Porfirio Díaz, bailarinas, caballos, toreros y campesinos, entre muchos otros, regresaran a su dueño: el INBA.

Como un deseo, Montero Alarcón comentó que sería gratificante ver a estos títeres recién restaurados de vuelta en los escenarios, toda vez que “una marioneta se convierte en un simple muñeco cuando se instala en una vitrina”.
 

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