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Por la Espiral - April 6, 2009

FMI, de nuevo el eje

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

-FMI, de nuevo el eje
-Países y financiamiento
-Una historia continuada

    La semana pasada aconteció la reunión histórica del G-20 en Londres a  la que asistieron los mandatarios representantes del 85% del PIB mundial convocados para luchar contra un enemigo común: la crisis.
    Del  centro del escenario emergió el Fondo Monetario Internacional (FMI) como poderoso eje del crédito para rescatar a cuantas economías hagan falta en los próximos meses y años porque  el alcance de esta magna crisis es desconocido.
    Si en la década de los noventa el organismo contó con escasos recursos para su política de financiamiento,  de la pasada cumbre salió fortalecido primordialmente respaldado como el motor de  la recuperación mundial disponible para las economías emergentes en atención a sus problemas de  liquidez.
    Antes de la reunión en Londres, el FMI contaba con 250 mil millones de dólares en sus arcas, sin embargo, una decisión tomada por el grupo convocado fue  incrementar la cantidad de dinero  hasta 750 mil millones de dólares.
    La prioridad es la de ayudar a los países en problemas, tal parece que la lista será larga. De allí también la idea de Dominique Strauss-Khan,  director Gerente del FMI, de implementar algunas novedades en sus líneas de financiamiento como la línea de crédito flexible, a la que México en voz del presidente Felipe Calderón está adhiriéndose tras pedir un crédito por 47 mil millones de dólares.
    Mientras que México comenzó el protocolo de la solicitud, otros presidentes de América Latina presentes en  Londres como Luiz Inacio Lula da Silva,  de Brasil y Cristina Kirchner, de Argentina,   descartaron –por el momento-,  suscribir un mayor endeudamiento con el organismo internacional.
    Debemos añadir que hay otros países de la región como El Salvador que desde enero solicitaron un préstamo  por 800 millones de dólares.
A COLACIÓN
    En lo que respecta a México, una gran mayoría de los cambios estructurales en materia de comercio exterior, sistema financiero, apertura al capital extranjero, desregulación y  adelgazamiento del Estado, son resultado de la influencia directa del FMI.
Ha sido una trayectoria de varias décadas. En 1976, Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México, enfrentó la  primera crisis financiera desde 1940 y la primera devaluación del peso respecto al dólar en 22 años.
Estos hechos llevaron a tocar la puerta del FMI, tras un largo periodo del llamado desarrollo estabilizador y de mantener una política interna que presumía de nacionalista. Fue la primera experiencia, pero no la última.
En noviembre de 1982, el gobierno de José López Portillo redactó una Carta de Intención para exponerla a consideración y firma del FMI.
El propósito no sólo era obtener otra línea de crédito sino también, el de ajustar la política económica a unos lineamientos previamente aprobados por dicha institución. Así es que el carácter del FMI fue volviéndose imprescindible para los  políticos que tomaron las riendas de México.
La crisis padecida en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado con desequilibrios en las finanzas públicas y en cuenta corriente, suspensión de los flujos de ahorro externo, deterioro en los términos de intercambio y devaluación, dieron paso a un periodo inflacionario y de estancamiento económico.
Entonces llegó a otra fecha en que fue requerido el apalancamiento externo: el 22 de julio de 1986 se firmó otra Carta de Intención por un crédito de un mil 700 millones de dólares, a cambio, el gobierno adquirió varios compromisos conducentes a un programa de reestructuración de la economía denominado “Programa de Aliento y Crecimiento”.
En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-19994) los lineamientos partieron en la renegociación de  la deuda. Una vez que “la década perdida” carcomió la liquidez y solvencia de la economía el paso inmediato no era más endeudamiento,  sino  renegociar y pactar. Fueron seis años de pactos y espejismos.
Después de que México  creyó aquello de ser un país del primer mundo por entrar en la OCDE y tener un tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, la realidad nos retornó del sueño a la pesadilla: la  crisis de 1994 -política y económica- motivó a que el recién estrenado inquilino de Los Pinos, Ernesto Zedillo Ponce de León y su gabinete, negociaran en enero de 1995, otra Carta de Intención con el FMI a cambio de un paquete de apoyo crediticio por 17 mil 750 millones de dólares, destinados a la reserva internacional de divisas después de la fuga de capitales provocada por la devaluación de diciembre de 1994.
Aquella negociación fue histórica y de hecho el gobierno estadounidense también entró a financiar directamente a la economía mexicana, quebrada por la fuga de capitales, desgajada sin reservas, ni empresarios capaces de confiar en ella. José Ángel Gurría, entonces secretario de Hacienda, jugó un papel toral en las negociaciones con Washington buscando reestablecer la confianza en México, pidiendo calma a los capitales extranjeros cuando los propios nacionales estaban engrosando los bancos foráneos.
Pronto llegó otro acuerdo con el FMI, sucedió el  15 de junio de 1999, con la firma de un contrato "stand by" entre el gabinete de Zedillo y el FMI. La cantidad financiada por  4 mil 200 millones de dólares fue pactada a un plazo de 17 meses.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Casi han pasado diez años desde el último crédito pactado con el FMI y el gobierno mexicano manifiesta la necesidad de recurrir a un  apalancamiento histórico por 47 mil millones de dólares que impactarán de nueva cuenta en el saldo de la deuda externa del sector público.
    Al respecto lo que explica la Secretaría de Hacienda es que ese dinero está disponible para países con fundamentos económicos y un marco de políticas sólidos.
    “Una vez aprobada la línea de crédito, el acceso a los recursos no está sujeto a condicionalidad alguna.  La línea de crédito flexible puede ser usada de manera contingente, lo que significa que los recursos están disponibles pero no se requiere emplearlos.  Los recursos tienen condiciones de costo muy favorables”.
Asimismo Hacienda señala que con objeto de blindar a la economía mexicana ante la posibilidad de futuras condiciones desfavorables en los mercados internacionales de capital fue que la Comisión de Cambios decidió solicitar el monto de 31 mil 528 millones de Derechos Especiales de Giro (alrededor de 47 mil millones de dólares), por un plazo de un año, que puede ser renovable.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com
 

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