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Por la Espiral - April 2, 2009

México, de nuevo ante el FMI

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

-México, de nuevo ante el FMI
-Otro préstamo, más deuda
-¿Para qué es el dinero del organismo?

    A lo largo de la historia reciente de México, marcada por etapas de crisis  experimentadas desde 1976, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtió en el acreedor más importante del país. Casi diez años después del último crédito concedido, por vez primera un presidente  no priísta solicita al organismo un nuevo empréstito  multimillonario.
    El bolsillo de los mexicanos no acaba de reponerse del golpe de la crisis de 1994-1995 que trajo consigo una serie de préstamos tanto del FMI como del gobierno de Estados Unidos para darle solvencia a las arcas del Banco de México y otra vez se acude a la concesión de un crédito contingente.
    La cantidad es histórica: 47 mil millones de dólares solicitada de la nueva partida en vigor aprobada por el organismo a principios de marzo denominada “línea de crédito flexible”, creada por los  acreedores del FMI para atender las necesidades de financiamiento y liquidez demandada  por los países emergentes agobiados por  la crisis.
    Por cierto, a estas alturas debemos expresar lo rápido que ha cambiado el escenario para los países emergentes, en los  últimos doce meses se pasó de un análisis en los organismos internacionales de elogiar “la caparazón” anticrisis demostrada por dichas economías, sobre todo de América Latina y su margen de maniobra gracias a las severas reformas aplicadas en la región en la década pasada, a una situación de deterioro de una magnitud desproporcionada.
    El punto focal es el grado de exposición al riesgo en economías abiertas y con ciclos productivos de sectores ampliamente ligados a otros mercados. México está pagando  un precio muy alto por la recesión de Estados Unidos, su principal socio en el NAFTA-TLCAN.
    Y debería ser motivo suficiente para buscar replantear la tan famosa apertura del tratado, en Europa, la discusión interna en el seno de la Unión Europea (UE) convoca a vientos de cambio no para desmoronar la integración lograda sino para mejorarla, aprender de los errores aplicados al sujetarse a políticas supranacionales en el terreno fiscal y monetario que han hecho que el pivote más importante de ajuste recaiga en los precios y el empleo.
    México tiene que mirar hacia su escenario interno para proteger su grado de exposición al riesgo externo que le llega desde su balanza comercial, por el lado de las finanzas públicas (petróleo), vinculación con el PIB estadounidense vía la maquila, construcción e industria automotriz; y el riesgo que representa tener un sistema de pagos controlado  por intermediarios financieros extranjeros.
    Si a ello se le suman los grandes pendientes por atender en rezago social y pobreza más reformas en pensiones del sector público, PIDIREGAS, absorción del costo de la deuda derivada del IPAB, escaso margen de maniobra en lo fiscal, en resumen, hay una vulnerabilidad permanente.
    Los mexicanos pensábamos que por fin habíamos concluido una etapa traumática de rescates y de pedir créditos al FMI, creíamos que algún día habría generaciones que nacerían sin deber nada,  tal parece que la historia sigue siendo la misma a pesar de tantos y tantos programas de ajuste desde la ortodoxia, heterodoxia hasta la magnesia. Hemos sido cobayas permanentes.
A COLACIÓN
    ¿Qué podría estar detrás del crédito multimillonario solicitado al FMI? Esta vez no fueron los tesobonos y el error de diciembre. En lo personal tampoco considero necesario endeudarse a tal nivel por justificar el programa contracíclico del presidente Felipe Calderón.
    Es cuestión de darle una revisada a la situación de las finanzas y el nivel de endeudamiento del país, no hay  preocupación por los vencimientos por deuda externa contraída por el Gobierno Federal, además se cuenta con un nivel de reservas internacionales muy aceptable.
No obstante, a lo que hay que ponerle atención, y quizá por ello el Gobierno Federal está blindándose es a los  riesgos derivados de las condiciones financieras y monetarias adversas que afectan la deuda externa del sector privado del país.
    Miremos los números: De acuerdo con datos del Banco de México y la Secretaría de Hacienda, del último trimestre de 2008 arroja que el saldo de la deuda externa bruta del sector público se ubicó en 56 mil 939.0 millones de dólares, en este punto no hay nubarrones a corto plazo ni vencimientos imposibles de cumplir.
Los mexicanos hemos pagado esta deuda en generación tras generación, hasta que debemos reconocer, fue un acierto del sexenio pasado encabezado por el presidente Vicente Fox cancelar deuda y adelantar amortizaciones de la misma.
    Después está la deuda externa bruta del sector privado, este rubro corresponde a las empresas en México que utilizan diversas fuentes de financiamiento para sus planes de expansión. Esta deuda  corresponde pagarla a la propias empresas, de octubre a diciembre de 2008, el saldo del endeudamiento contabilizó 64 mil 507.5 millones de dólares.
    El punto es que tiene vencimientos a corto y largo plazo, lo preocupante es el corto plazo: Las empresas tendrán que pagar vencimientos por 19 mil 709.9 millones de dólares, con la situación económica y financiera delicada y  además la caída bursátil más la restricción crediticia internacional, quizá el gobierno esté previendo que tendrá que ser mediante algún programa el aval de dicho dinero.
    Cabe mencionar que la deuda externa total ajustada de México (incluye la suma de la deuda del Gobierno Federal, autoridad monetaria, sector bancario, otros sectores empresariales y los ajustes) es por 200 mil 392.6 millones de dólares en el cuarto trimestre del año pasado.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Me parece que otro aspecto por el que está endeudándose el gobierno del presidente Calderón es por el nivel de presión que la deuda pública puede rápidamente alcanzar dado el caldo de cultivo actual.
    A febrero, el saldo de la deuda interna neta del Gobierno Federal ubicó en 169 mil 392.85 millones de dólares, a un tipo de cambio de 14 pesos por dólar.
    De la deuda interna en el corto plazo hay que ponerle atención a los siguientes rubros dentro de los requerimientos financieros del sector público como: 1) Peso deuda IPAB. 2) Peso deuda Pidiregas. 3) Otros pasivos contingentes sobre todo pensiones.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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