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Buenas Noticias - April 1, 2009

Presentarán jícaras, litografías y tenis coloreados por artesanos de Pinotepa de Don Luis, Oaxaca

Una colección de piezas tradicionales
y otras poco ortodoxas en
los que el pueblo mixteco plasma
sus leyendas, mitos y relatos
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 1º de Abril del 2009.- (INAH) Durante un siglo, el imaginario de los mixtecos de Pinotepa de Don Luis, Oaxaca, ha sido grabado en jícaras, y las generaciones jóvenes lo han reproducido también en el papel y en la lona con que se realizan los tenis de una reconocida marca, demostrando que la globalización está a su servicio y les permite revelar al mundo la vigencia de su cultura.

En Aves, conejos y palmas. Saber mixteco actual, exposición que estará presente en el Museo Nacional de Antropología (MNA) durante dos meses a partir del viernes 3 de abril, se mostrarán algunos de zapatos deportivos impresos por estos artistas, además de una colección de los materiales tradicionales en los que ese pueblo, el mixteco, plasma sus leyendas, mitos y relatos.

Instalado en el vestíbulo de la Sala Etnográfica Pueblos indios del sur, en el segundo piso de ese museo adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), la exhibición temporal pretende que el público conozca la creatividad de este grupo indígena, reflejado en la variedad de elementos de los que literalmente “echan mano”: jícaras, papel y lona.

La muestra temporal se compone de 40 cuencos labrados, parte de la colección histórica del MNA y algunos de las cuales datan de los años 30, seis grabados en litografías y una decena de tenis “coloreados” por miembros de Grabadores Mixtecos Unidos A.C., para Converse de México, dentro del proyecto conjunto: Pintando pasos.

 “En el acto de grabar primero jícaras y ahora en lona, hay siempre una leyenda detrás, se describen ideas, vidas, sueños que lo mismo constituyen logros que fracasos. Con ello, lo tangible se une a lo intangible, lo nuevo a lo antiguo, lo tradicional a lo moderno, lo local se fusiona con lo global”.

Así lo expresó Alejandro González Villarruel, uno de los curadores —junto con el antropólogo Donaciano Gutiérrez y el etnólogo Efraín Cortés— de Aves, conejos y palmas…, que aborda el pensamiento de los habitantes de Pinotepa de Don Luis, una población de cerca de seis mil personas en la subregión mixteca de la Costa de Oaxaca, dedicada en su mayoría a la agricultura, la ganadería, la elaboración de textiles y la artesanía.

De acuerdo con el también subdirector de Etnografía del MNA, la tradición del grabado en este lugar data de por lo menos un siglo, como ya se ha mencionado, primero representado en las jícaras, un objeto que lo mismo se usa de sombrero que de naveta para el bautizo, es decir, está ligado a la vida cotidiana y litúrgica de Pinotepa de Don Luis, algunos cuencos han pasado inclusive de generación en generación.

Desde hace algunos años, los jóvenes comenzaron a vislumbrar las posibilidades de esta zoología fantástica que parte de las leyendas y se organizaron para traducirla sobre otras superficies, fue así como se conformó Grabadores Mixtecos Unidos, que desde hace siete años colabora con Converse de México.

Los autores de las pinturas realizadas en tenis de esa marca, son: Ildefonso López, Celestino Carro Fuentes, María Eugenia García Hernández, Mauricio Hernández, Antonio Marcial Cruz, Florencio Hernández Mejía, Miguel Ángel Bautista Plaza, Santiago López Sarmiento, Fernando Sánchez, y Juan Alcázar, cuyas edades oscilan entre los 24 y los 54 años.

“Los principios básicos en los diseños desde las jícaras hasta las lonas, son la escala, la textura, el color, el patrón del estampado, la repetición, la colocación y el peso. El diseño, la iconografía, los colores, y las formas de los grabadores mixtecos sólo se pueden entender al relacionarlos con su medio físico y socio cultural.”

“El medio natural que se expresa con flores, plantas, raíces, animales y minerales, que permiten el desarrollo de la fantasía, por el lado del medio sociocultural, son referencias y significados de sus relaciones y de su pensamiento mágico-religioso. Mediante esta expresión su pensamiento cosmogónico pone orden en el universo”, comentó Alejandro González Villarruel.  

Aves, conejos y palmas

A pesar de su distinta periodicidad expresada en la diversidad de materiales, las piezas que componen la exposición tienen un común: los temas, en su mayoría leyendas y mitos que parten de la época prehispánica y en los que pueden encontrarse a tres protagonistas recurrentes: las aves, los conejos y las palmas. He aquí sus relatos.

Ave: Para los mixtecos, en tiempos primigenios las aves eran de un solo color, mientras los peces eran multicolores. Un pez muy observador quiso “nadar en el espacio” como lo hacían las aves y manifestó su deseo al Creador, éste le fue concedido pero únicamente podía salir del mar durante el canto del gallo. Fue así como se precipitó al aire y a partir de ese momento los pájaros se llenaron de colorido.

Conejo: Una “manifestación” (como nombran los mixtecos a las leyendas) cuenta que la culebra engañó al burro y con el pretexto de cruzar un río, aprovechó para asfixiarlo. Asustado, el asno pidió auxilio al venado y al conejo, pero sólo obtuvo ayuda de éste último.

No obstante, la culebra buscó al conejo en su escondite para devorarlo… y murió en su espera. Pasaron los días, la luna se asomó un día y vio que el conejo tenía una hermosa casa, celosa, destruyó su hogar y de un bocado se comió al roedor, por eso aún hoy se aprecia al conejo en la luna.

Palmas: Se dice que una parvada de palomas terminó una vez con la cosecha de unos campesinos, ellos decidieron esconder lo que había quedado en una montaña lejana, sin embargo, no podían sacar la reserva por miedo a ser descubiertos. Pese a su precaución, los loros se percataron del escondrijo y los hombres pidieron ayuda a un hechicero quien envió un rayo para matar a los loros.

Tras el relámpago, los granos y las palmas quedaron de diferentes colores, los muy quemados se volvieron morados, otros más rojos, algunos amarillos y el que no fue tocado por el fuego conservó su color blanco.
 

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