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Música - April 1, 2009

“Las tres potencias de Acatlán del Río”, segundo disco de sones de danzas de Gral Heliodoro Castillo

Un disco que ilustra musicalmente
las evoluciones de unas danzas
que se ejecutan especialmente
en la Cuaresma
Foto: Cortesía del Programa
Nacional de Música Popular
de la Dirección General de
Culturas Populares del CONACULTA

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 1º de abril de 2009. Un solo instrumento y un solo instrumentista, un solo ejecutante le da vida a una música de sones para danzar, para mover el cuerpo, para otorgarle un sentido metafísico al movimiento, al sudor y a los gestos, a los pensamientos, que todo el tiempo son acompañados por el sonido acompasado y de pocas variaciones del violín, que, no obstante, suena diferente en cada danza, en cada una de éstas suena melancólico, con resabios de una alegría soterrada, contenida, otras veces más, otras menos; en todas con un ritmo desigual, de periodos breves, unos más largos, que prefiguran los movimientos, las vueltas, las evoluciones de los danzantes…

Me refiero al disco compacto “Las tres potencias de Acatlán del Río” (eMe Music, H. Ayuntamiento Municipal Gral. Heliodoro Castillo 2005-2008 y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2008), que es el segundo volumen de la serie “Sones de las danzas del municipio General Heliodoro Castillo”, dedicada a rescatar y difundir esta música. (Ojalá un videoasta o cineasta tuviera la ocurrencia de ir y grabar un documental de estas danzas, de su implicación y significación cultural.)

Honestamente, es un proyecto loable y digno de reconocimiento, pues hace falta querer lo nuestro y perseverar para mantenerlo, para resguardarlo y preservarlo para las futuras generaciones de guerrerenses y mexicanos. Además, cabe destacar la sensibilidad y el apoyo del Cabildo heliodorense para lograrlo, para que más mexicanos tengamos la oportunidad de conocer las tradiciones de ese municipio de Guerrero, pues, oh letanía perenne, los Ayuntamientos siempre aducen no contar con recursos para cultura.

Bien, en este disco se aprecia cómo paulatinamente va aumentando la intensidad de la música, del movimiento, de las evoluciones de los danzantes, del baile alegórico, como lo enuncian los títulos de las catorce piezas que lo integran: “Maroma sencilla”, “Los cuatro vientos”, “La cruz”, “Los coditos”, “Las tablitas”, “El remolino”, “Las cuatro manos”, “La granada”, “El maquiadito”, “El corralito”, “Baile del relato”, “El baile del juego”, “Primera despedida” y “Segunda despedida”.

En las breves notas que acompañan al disco se menciona que estas danzas proceden de los autos sacramentales, que emplearon los españoles para evangelizar la Nueva España, y es más común que se presenten en la Cuaresma. “La danza ilustra la victoria y la supremacía del bien sobre el mal, de Cristo sobre el diablo y Luzbel, del alma sobre el cuerpo, de la vida en gracia de Dios sobre la vida mundana, de las facultades del alma: la memoria, el entendimiento y la voluntad sobre el cuerpo y la carne”, dice en aquéllas Víctor Figueroa Bahena, coordinador del proyecto “Edición y difusión de los sones de las danzas del municipio General Heliodoro Castillo”.

Del músico único en la grabación, señala: “Juan Nájera Morales es el maestro del violín y maestro de la danza. Lleva al menos 24 años en ese cargo. Aprendió a tocar el violín por su cuenta, sin enseñanza. Con el tiempo llegó a tocar otros instrumentos: guitarra, teclado, bajo. Tiene su propio grupo musical”.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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