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Arte y Cultura - March 30, 2009

Concierto polifónico femenil de canto, poesía y música en diez lenguas de origen prehispánico

El viejo patio del ex convento
de San Francisco de Veracruz
cantó y declamó en rarámuri,
náhuatl, tsotsil, mayo, zapoteca,
afromestizo jarocho y téenek
Foto: Cortesía CONACULTA

Veracruz, Veracruz.- 30 de Marzo del 2009.- (CONACULTA) Concha marina habitual de ritmos de son y danzón, la Plaza de la Campana se convirtió el sábado pasado en el escenario del concierto polifónico femenil de canto, poesía y música en diez lenguas de origen prehispánico, de los sonidos del desierto, las selvas tropicales y la montaña, durante el VIII Encuentro Nacional de Creadoras de Sueños y Realidades. Mujeres Indígenas en el Arte, organizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Veracruzano de la Cultura.

 

     El viejo patio del ex convento de San Francisco de Veracruz cantó y declamó en rarámuri, náhuatl, tsotsil, mayo, zapoteca, afromestizo jarocho y téenek, en tanto que en el Centro Cultural Atarazanas se disertaba en estas mismas lenguas, más en  pai pai, zoque y yaqui.

     
     
     La diversidad fue también temática, pues mientras las poetas Irma Pineda (zapoteca) y Miqueas Sánchez (zoque) producían imágenes eróticas de intenso lirismo, sus colegas tzotziles Ruperta Bautista y Enriqueta Lunez hablaban de problemas sociales. Uno de los seis poemas que leyó Ruperto Bautista se titula Lunes en el pozo y en él denuncia la masacre realizada en 1997 por grupos paramilitares del antiguo régimen en el pueblo tzotzil de Chenalho, Chiapas.

     
     El recital Metáforas de Luna Indígena vertió igualmente en la más amplia expresión de la diversidad musical de México, toda vez que se tocaron y cantaron sones jarochos y huastecos, rancheras tradicionales, corridos, polcas, jarabes y mazurcas.

     
     La cantautora náhuatl veracruzana Manuela Pérez Rivera cantó sones de la Sierra de Zongolica, entre éstas Trampas del destino, y un corrido de su autoría en el que recomienda a los jóvenes mexicanos no emigrar a Estados Unidos. ¿De qué sirven los dólares/ si tú el honor pierdes?, pregunta doña Manuela en una de sus estrofas.

 

     
     La cantante rarámuri Felícitas Durán, la llamada Mariposa de la Sierra Tarahumara, interpretó sus canciones Mírame que soy así, Trabajemos sin envidia, Tenemos hambre y Caminos que yo he recorrido.

 

     
     Tres de los sones más populares del noroeste de México, particularmente en el norte de Sinaloa y el sur de Sonora, La Meregilda, La barca verde y Flor de Campomo, fueron cantadas por la artista mayo Loida Armenta Mendívil, de Echtejoa, Sonora.

 

     
     En el repertorio del recital no faltaron cantos infantiles por boca de la maestra téenek Fenicia Trinidad Reyes, de Tampamoleón, San Luis Potosí, quien interpretó media docena de temas, entre ellos su composición Los niños.

 

     
     Fenicia canta, compone y se acompaña de un teclado con un objetivo social y cultural único: utilizar la música como un medio para atraer o retener a sus alumnos en el uso de su lengua materna, el téenek o huasteco.

 

     
     La velada culminó en la Plaza de la Campana con la participación de dos grupos musicales veracruzanos: el trío de son huasteco Son del Corazón, integrado por Katia y Vera Hernández y Aurosa Valderrama, jóvenes nahuas de Tepetzintla, Veracruz. Y el ensamble de cuerdas Flor de Tamarindo, en el que siete adolescentes de Cosoleacaque, del Sotavento, interpretan sones jarochos tradicionales con guitarras, jaranas, violines y un marimbol, el instrumento africano padre de la marimba. En el Centro Cultural Atarazanas el programa fue rematado con un concierto del grupo de canto María Magdalena y sus jilgueros, del pueblo pai pai de Baja California.     (ATR)  

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