Home Música “Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall”, página única e irrepetible de la historia musical
Música - March 23, 2009

“Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall”, página única e irrepetible de la historia musical

Una agrupación musical que no
se repetirá durante el
resto de nuestras vidas.
Foto: Cortesía de 'Discos Corasón'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

A mi hermano Pedro Salvador, en su cumpleaños

Ciudad de México. 22 de marzo de 2009. No estuve ahí, pero por la fotografía central del cuadernillo anexo y los aplausos que abren la primera canción del disco 1, la emblemática “Chan chan”, amén de la película de Wim Wenders, puedo casi imaginarlo, vivirlo, sobre todo gracias a la magia musical de ese legendario grupo cubano cuasi producto de la imaginación tropical de ese gran músico estadounidense llamado Ry Cooder: es el Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall, y así mismo se denomina el disco doble, cuyo productor musical es el propio Cooder, en el sello World Circuit/Discos Corasón, México, 2008.

Sí, es la grabación del casi increíble concierto del Buena Vista Social Club el 1 de julio de 1998 en el Carnegie Hall, una de las mecas del arte y la cultura estadounidenses y, por ende, mundiales, con toda su pléyade de artistas, que demostraron que la música es un arte cuyo secreto reside en hacerlo con pasión, conocimiento y verdadero gusto. Obvio reiterar la exclamación: quién lo hubiera imaginado… Octavio Calderón, Joachim y Ry Cooder, Ángel Domech, Ibrahim Ferrer, Roberto García, Hugo Garzón, Juan de Marcos González, Rubén González, Pío Leyva, Manuel Licea, Orlando López, Manuel Mirabal, Eliades Ochoa, Omara Portuondo, Jesús Ramos, Salvador Repilado, Compay Segundo, Benito Suárez Magaña, Barbarito Torres, Alberto y Amadito Valdés… Ufff, ni más ni menos; una legión similar no se verá ni escuchará en décadas…

Además, me remite a mi propia experiencia y fortuna, cuando tuve el privilegio de escucharlos en abril de 2005, en la capital potosina, durante la inauguración del Festival de San Luis, ya sin Compay Segundo ni Rubén González (quien literalmente destella en esta producción, sacada al mercado diez años después de su grabación), y antes de que murieran Ibrahim Ferrer y Pío Leyva… No era lo mismo y sí: un grupo de músicos viejos en plan grande, divos todos ellos…

Como Barbarito tocando su laúd por la espalda, “Se ha vuelto loco Barbarito…”, en “El cuarto de Tula”, a la manera como lo hacen acá algunos violinistas huastecos, por ejemplo, el fallecido Heliodoro Copado, o sus sucesores actuales, Camilo Ramírez o Lázaro López; o Eliades Ochoa, o “Cachaíto” o… cualquiera de esos músicos cubanos, ya consagrados y olvidados del olvido, que se prodigaban en el escenario y sólo anhelaban complacer al auditorio y recibir sus aplausos, casi como una adicción…

Lo cierto es que “Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall” incluye dieciséis temas (además de los ya mencionados, “De camino a la vereda”, “La engañadora”, “Buena Vista Social Club”, “Dos gardenias”, “Quizás, quizás”, “Veinte años”, “Orgullecida”, “¿Y tú qué has hecho?”, “Siboney”, “Mandinga”, “Almendra”, “El carretero”, “Candela” y “Silencio”), poco más de una hora de música, que bastaron para catapultar al Parnaso a estos músicos cubanos y ratificar el lugar de privilegio que ocupa la música isleña en el panorama mundial de este arte.

Es necesario escuchar (requetescuchar) este disco para imaginar lo que un día pareció inimaginable: la música popular cubana sonando en uno de los más rancios sitios de la cultura estadounidense para de ahí, mediante la tecnología, expandirse por el mundo entero, aunado esto a la ejecución magistral de instrumentistas y cantantes. ¿Algo más? Un disco que va más allá de la etiqueta de colección: imprescindible para cualquier aficionado a la buena música del mundo, de cualquier lugar y sin clichés.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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