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Libros - March 8, 2009

De acuerdo a su voluntad, Alejandro Aura duerme tranquilo en “El Hijo del Cuervo”

Las cenizas traídas de España,
sitio donde murió el bardo,
fueron depositadas en un nicho
en el célebre lugar de Coyoacán
Foto: Internet

Ciudad de México.- 8 de Marzo del 2009.- Las emociones se agolparon en los cuerpos, esbeltos todos ellos, de Pablo, María y Juan, hijos del promotor cultural y poeta Alejandro Aura, quien conforme a su postrera voluntad ya descansa para la posteridad en "El hijo del cuervo", reducto bohemio de su propiedad.  

El incandescente Sol del medio día de hoy cobijó a familiares, amigos y no pocos admiradores de Aura. Su viuda, Milagros, estuvo presente en el acto que tuvo como eje depositar las cenizas traídas de España, sitio donde murió el bardo, para ser depositadas en un nicho en Coyoacán.  

Las cenizas del vate fueron revueltas con la mezcla de cemento, agua y arena para cubrir las paredes del nicho construido en la fachada de "El hijo del cuervo". Sus hijos hicieron la mezcla y la adicionaron con mezcal, bebida que disfrutaba Aura.  

Una vez que el hornillo estuvo a punto, se colocó en su interior una "caja del tiempo" con objetos personales, preciados y de uso cotidiano, de quien fuera narrador, cuentista, actor y empresario: dos fotografías suyas, el delantal con el que cocinaba, sus lentes, su pluma fuente y su "Poema de despedida".  

En tanto se preparaba el hueco, en el interior del local donde Alejandro pasó y propició noches culturales, veladas literarias y bohemias bulliciosas, su hija María leyó el "Poema de despedida", escrito por Aura cuando su cuerpo sentía que ya lo reclamaba la madre Tierra. Un texto breve, emotivo y hasta chusco.  

El local fue insuficiente para cubrir a todos de los efectos del Sol, que todo el tiempo asomó sus rayos como para alegrar a Alejandro Aura. Aunque apretujados, todos estuvieron contentos evocando al esposo, padre, amigo y autor de "Cuentos y ultramarinos", libro presentado hoy ahí mismo.  

Se trata de un título que se debe al tino de José María Espinasa, director de Ediciones Sin Nombre, quien realizó un trabajo editorial impecable. De portada blanca y vivas letras azules, es una coedición con la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) que reúne relatos fascinantes y festivos.  

Luego todos salieron, la oquedad estaba lista y en ella se introdujo la "caja del tiempo" y se selló para siempre con una placa metálica de medianas proporciones donde se lee: "La ciudad se morirá conmigo. Yo estaré en su fundamento, Alejandro Aura, 1944-2008". Palabras de él mismo.  

El arquitecto Felipe Leal, quien concibió el diseño de "El hijo del cuervo" y artífice constructor de los proyectos de Aura, así como Juan Manuel de la Rosa, creador de la caja del tiempo y de la placa, estuvieron presentes para dar un aplauso a Alejandro, como muestra de cariño al entrañable amigo suyo. (Notimex)

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