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Ciencia y Tecnología - March 6, 2009

Estudian en el INAH parte de las más de dos mil conchas marinas encontradas en Tenochtitlan

El hallazgo de estas ofrendas de
concha forma parte de la serie
de exploraciones arqueológicas
del Proyecto del Templo Mayor
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 6 de Marzo del 2009.- (INAH) Estudios de arqueología experimental, aplicados a una muestra representativa de dos mil 245 objetos de concha marina, han cambiado las teorías de que este tipo de bienes, exclusivos de las elites de la antigua Tenochtitlan, eran hechos en los lugares costeros. Hoy se sabe que su manufactura se efectuó en talleres prehispánicos de la propia ciudad mexica.

La investigación a cargo de Adrián Velázquez, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología (INAH), confirmó la elaboración legítima de los objetos que tuvieron un valor simbólico, donde lo único que se importaba a la capital azteca fue la materia prima, a través de tributación indirecta o comercio con los pueblos de las costas atlántica y pacífica de México.

Las piezas analizadas forman parte de una muestra representativa del 60 por ciento del total de los dos mil 245 objetos hallados en 11 ofrendas, que fueron enterradas simultáneamente con motivo de la ampliación arquitectónica de la etapa IVb  del Templo Mayor, correspondiente al gobierno de Axayácatl (1469-1481)

La arqueología experimental implica la elaboración o uso de objetos similares, siguiendo los patrones antiguos. Así, supone que el empleo de una herramienta particular y usada de manera específica con ciertas condiciones ofrecerá datos definidos y diferenciales respecto al pasado.

Mediante esta disciplina se determinaron las diversas herramientas y los procedimientos con los que se dio forma a piezas que tienen como base el esqueleto  de algunos moluscos y caracoles.

El tipo de estudios a los que fueron sometidas las conchas responde a tres niveles: El análisis microscópico, la microscopía estereoscópica y la microscopía electrónica de barrido. En términos generales lo que hacen estos dispositivos es amplificar el objeto hasta mil veces.

Adrián Velázquez, adscrito al Museo del Templo Mayor, logró demostrar que las herramientas empleadas para la creación de las piezas mexicas eran altamente especializadas, hechas con obsidiana, y el tiempo de realización usado en algunas alcanzaba hasta 25 horas de trabajo.

Las dos mil 245 piezas estudiadas pertenecen a dos grandes grupos el pinctada mazatlanica, cuya transformación en objetos exóticos exclusivos de la clase alta debió efectuarse en el mismo palacio del gobernante, como orejeras, pectorales, bezotes,  narigueras y pendientes en forma de gota. El otro grupo es del tipo conocido como caracol del género oliva,  producido a un nivel mayor debido a que se otorgaban como reconocimiento del valor a guerreros.

Como producto final de la investigación, recientemente el INAH publicó dentro de su Colección Científica, el libro La producción especializada  de los objetos de concha del Templo Mayor de Tenochtitlan.

El hallazgo de estas ofrendas de concha forma parte de la serie de exploraciones arqueológicas del Proyecto del Templo Mayor que se emprendió hace 31 años, luego de que empleados de la Compañía de Luz y Fuerza encontraran en 1978, el monolito de la diosa Coyolxauhqui.

En conmemoración, el INAH organizó un ciclo de conferencias que abrirá el profesor Eduardo Matos Moctezuma con un “anecdotario arqueológico”, este 7 de marzo a las 10:00 horas, en el auditorio que lleva su nombre, del Museo del Templo Mayor.

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