Home Libros La literatura es un juego en el que uno puede jugarse la vida”: Julio Cortázar
Libros - March 3, 2009

La literatura es un juego en el que uno puede jugarse la vida”: Julio Cortázar

Foto: Cortesía CONACULTA.

Ciudad de México.- 03 de Marzo del 2009.- (CONACULTA). A 25 años de su muerte, Julio Cortázar fue recordado por sus pares, en una Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes atiborrada de admiradores de todas las edades, para comprobar una vez más que su obra sigue vigente y continúa siendo puerta de entrada al gozo de la literatura. La magia del video permitió admirar algunos pasajes de la vida del célebre escritor argentino, su rostro, su sentir y su pensar: “La literatura es un juego, pero un juego en el que uno puede jugarse la vida”. O la anécdota de su nacimiento, ya que Julio Cortázar nació en la Embajada de Argentina en Bruselas, Bélgica, en 1914. La ciudad estaba tomada por los alemanes y el mismo autor de Bestiario (1951) llegó a decir que las circunstancias de su nacimiento fueron “un producto del turismo y la diplomacia”. Organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes a través de la Coordinación de Literatura, la mesa de análisis en torno al narrador argentino se tituló “Las armas secretas de Julio Cortázar”. Emmanuel Carballo, Eduardo Casar, Hernán Lara, Ignacio Solares y Mario González tomaron la palabra. Eduardo Casar, que inició la lectura de pasajes de la obra del homenajeado, subrayó: “Muchos de nuestra generación entramos a la lectura y a la creación literaria por la semilla que sembró Julio Cortázar en toda América Latina. Nos enseñó que la literatura es una forma de jugar con el lenguaje”. Mario González aseveró que se trata de un autor de literatura fantástica, que tuvo el arte para hacerla fácil para el lector. “Dueño de una capacidad asombrosa para entrar en diferentes dimensiones a la vez. Su cuento Las armas secretas es el ejemplo preclaro de percibir esas dimensiones”. Emmanuel Carballo centró la nueva edición editada por Alfaguara de su obra La casa tomada, que por dentro y fuera es distinta y novedosa. “Fue un cuento que dio a conocer en Bestiario, pero su secreto radica en que de ser literatura a secas, pasó a tener que ver con la arquitectura”. Ignacio Solares abordó el tema de la otredad que caracteriza la obra del gran cuentista argentino y evocó a su esposa Aurora, a quien Cortázar confesó una frase para la posteridad, antes de morir: “Ya no te preocupes por mí, ya me voy a marchar a mi ciudad”. El autor de “El sitio” redondeó que un autor, a veces, no elige sus temas, sino más bien deja fluir sus sueños y pesadillas. “La genuina vida está escondida debajo de lo que inconscientemente vivimos. En Cortázar ésa es la otredad”. Valga citar el comentario que sobre Cortázar hicieron en algún momento dos grandes de la literatura latinoamericana. Gabriel García Márquez aseveró: “En privado lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. “En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierna y extraña. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer”. Hace ya varios lustros, Carlos Fuentes puntualizó: “Lo llamé un día el Bolívar de la novela latinoamericana. Nos liberó liberándose, con un lenguaje nuevo, airoso, capaz de todas las aventuras. Rayuela (1963) es uno de los grandes manifiestos de la modernidad latinoamericana. “En ella vemos todas nuestras grandezas y todas nuestras miserias, nuestras deudas y nuestras oportunidades, a través de una construcción verbal libre, inacabada, que no cesa de convocar a los lectores que necesita para seguir viviendo y no terminar jamás”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *