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Música - February 25, 2009

Enrico Caruso, el tenor más grande del arte lírico

  Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 25 de Febrero del 2009.- (CONACULTA). Errico Caruso, quien más tarde cambiaría su nombre por el de Enrico, ha sido el tenor más reconocido en la historia de la ópera y considerado el cantante más famoso de todo el arte lírico. En total, hizo 832 actuaciones en 57 papeles distintos y fue el primer cantante de su género en grabar un disco.

Nació en Nápoles un 25 de febrero de 1873, en el seno de una familia pobre. Su padre fue el tenor Marcellino Caruso y su madre Ana Baldini, quien falleció en 1888, cuando Caruso tenía 15 años. Desde pequeño, cantaba en los coros de la Iglesia, pero además trabajaba para ganarse el sustento en un taller mecánico.

Se esmeraba en el canto, hasta que debutó en “L´Amico Francesco”, obra de Domenico Morelli, un joven autor; aunque su verdadero debut lo hace con “La Gioconda de Ponchielli”. Su fama lo llevó al debut en la Scala de Milan en la temporada de 1900 con éxitos en “La Boheme” de Puccini y “L´Elixir d´Amore” de Donizetti.

El 23 de noviembre de 1903 debutó en el Metropolitan Ópera House de Nueva York con “Rigoletto” de Verdi y, desde entonces, se convirtió en el ídolo de esa plaza durante 17 años, con representaciones en las más afamadas capitales y ciudades del mundo que reclamaban su presencia.

Caruso fue de los primeros cantantes operáticos que grabó, acumulando más de 200 piezas de ópera así como infinidad de canciones.

Para muchos el mejor del mundo. Caruso fue también el cantante más popular en cualquier género durante los primeros 20 años del siglo XX y uno de los pioneros de la música grabada.

Cantó en muchas de las salas de ópera más importantes del mundo, incluyendo el Teatro San Carlo de Nápoles, La Scala de Milán, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Covent Garden de Londres, aunque es más conocido por haber sido el primer tenor del Metropolitan Ópera durante 17 años.

El célebre director de orquesta italiano Arturo Toscanini, que dirigió algunas de las óperas donde Caruso cantó en el Metropolitan, lo consideraba uno de los más grandes artistas con los que había trabajado.

El repertorio de Caruso era de unas 60 óperas, casi todas cantadas en italiano, aunque también cantaba en francés y en inglés (con un fuerte acento italiano). Asimismo, tenía un repertorio de unas 500 canciones, desde clásicas a folclore itálico tradicional a temas populares de la época.

Por otro lado, fue el primer vocalista de la historia en realizar grabaciones sonoras de canciones. Durante su carrera realizó cerca de 260 grabaciones y ganó millones de dólares con la venta de sus discos de 78 rpm.

El 8 de abril de 1904 grabó “Mattinata”, una canción de Ruggiero Leoncavallo, la que se considera como la primera canción compuesta exclusivamente para ser grabada. Caruso y la industria fonográfica hicieron mucho para promoverse en las dos primeras décadas del siglo XX. Su registro de 1902 de Vesti la giubba, del Pagliacci (Payasos) de Leoncavallo, fue el primer disco con un millón de ejemplares.

Enrico Caruso murió 1921 de una complicación de pleuresía, y fue enterrado en Nápoles. Como curiosidad, cabe destacar que sólo un film de 1951 ha intentado retratar su figura: “El gran Caruso” de Richard Thorpe, en la piel del malogrado actor y cantante estadounidense Mario Lanza, acompañado por Ann Blyth, supone una biografía convencional pero con atractivos.

 

Su primer matrimonio de Caruso fue con Ada Giachetti, con quien tuvo dos hijos y lo abandonó en 1908. Su segundo matrimonio fue con Dorothy Park Benjamín, estadounidense, con quien tuvo una hija.

 

Era un fumador de dos paquetes de cigarrillos egipcios al día y en el mes de agosto de 1920 comenzó a padecer de tos pertinaz y malestares, presentando el 8 de diciembre de ese año, dolor pleurítico o punta de costado en hemitórax izquierdo, que fue diagnosticado por su médico el doctor Horwitz, como una neuralgia intercostal y le aplica un vendaje o corsé, autorizándolo a continuar cantando.

Tres días después, en plena función cuando cantaba “Lélixir d’Amore”, presentó hemoptisis intensa, que fue diagnosticada por el mismo médico, como un sangrado de una vena de la base de la lengua.

No se aclara en lo revisado si tenía fiebre, pero a todas luces ambos diagnósticos eran errados, pues ante los síntomas el médico debió haber pensado en cáncer del pulmón, neumonía, tromboembolismo pulmonar y hasta TB pulmonar.

No obstante, Caruso continuó con las representaciones, entre ellas “La Forza del destino” de Verdi, vendado, posiblemente haciendo esfuerzos extraordinarios de los que uno se asombra, hasta que el 25 de diciembre al presentar un fuerte dolor en el propio hemitórax, es llamado otro médico.

El paciente se encuentra muy grave, pero en forma increíble, comenzó a mejorar y en abril hacen los preparativos para viajar a Italia a fin de guardar reposo y recuperarse.

Llegó a Italia en junio, con toda la familia y una amplia comitiva; se instalan en el Hotel Vittoria de Sorrento, donde se restableció y cobró un aspecto aceptable, al punto que hasta en una ocasión cantó en privado, lo que lo entusiasmó, pero en ese mismo mes de julio se presentó de nuevo el dolor torácico y la fiebre.

Dos afamados cirujanos italianos diagnosticaron una afección del riñón izquierdo, por lo que requería ser extirpado en el término de una semana, para lo que debía ser trasladado a Roma, lo que se hizo de inmediato, pero al llegar a Nápoles el día 31 de julio, sigue muy grave.

El martes 2 de agosto de 1921, a los 48 años de edad, murió prematuramente. Estuvo en Capilla Ardiente en el Salón del Hotel Vesubio, de donde el carro fúnebre transportó el féretro a la Basílica de San Francesco di Paola, reservada sólo para la nobleza.

En Nueva York, las banderas se pusieron a media asta y en el Metropolitan Ópera House se cubrió la fachada de negro durante un mes, para rendir tributo al más grande tenor de la historia.

Información tomada de: “Enciclopedia Microsoft Encarta; José Félix Patiño Restrepo. Jefe Honorario del Departamento de Cirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Enfermedad y Muerte de Enrico Caruso, y Enrique Peláez Doctor en Historia del Arte, Biografía de Enrico Caruso (1873-1921)”.

 

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