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Música - February 24, 2009

“La iguana. Sones jarochos”, una invitación al fandango

Uno de los mejores discos para admirar panorámicamente la riqueza musical de México.

Cortesía 'Discos Corasón'

Por Gregorio Martínez Moctezuma

Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 24 de febrero de 2009. Después de 12 años, adquiere, a mi parecer, más importancia y sentido una grabación como “La iguana. Sones jarochos” (Discos Corasón, México, 1996), pues, como dice la sabiduría popular, las cosas caen por su propio peso. Y este disco compacto suena magnífico, espléndido, incólume; sobre todo si pensamos en la efervescencia y fortaleza de las que goza el movimiento del son jarocho en casi todo el territorio nacional –e incluso allende las fronteras–, no sólo en Veracruz, básicamente en el sur y centro del estado.

Escuchar los veintitrés temas que constituyen “La iguana” (son que da título al disco) es una verdadera delicia, amén de una oportunidad para sumergirse en el rico y diverso universo sonoro de esta reconocida y popular expresión del son mexicano, pues la selección de los temas y de los grupos es muy afortunada. Esto, para el que no es experto o conocedor o fandanguero, representa un acierto que siempre se agradece, dado que la antología es una puerta de entrada a un mundo fabuloso, ancestral; no obstante, vital y vigente; fascinante.

Si a lo anterior le agregamos un cuadernillo con notas sucintas y sustanciosas, tenemos en las manos un disco no sólo histórico, sino también ilustrativo y aleccionador, con intérpretes que ya forman parte del ámbito de la leyenda, como el caso de don Daniel Cabrera Delgado, que, “nos interpreta aquí sones que se pueden considerar una reliquia dentro del cancionero del son jarocho”, o de don Cirilo Promotor, o don Nicolás Sosa, o…

El contenido del disco lo forman “La guacamaya”, “El cascabel” y “El ahualulco”, con el Trío de Mandinga; “La manta” y “La sarna”, con Los Tiburones del Golfo; “La bamba”, con el Conjunto de Santiago Tuxtla; “La María Justa”, “La culebra”, “Los juiles” y “La candela”, con Daniel Cabrera; “El cupido”, “El pájaro cú” y “La tuza”, con Ecos del Papaloapan; “El cascabel”, con el Conjunto Tlacotalpan; “El siquisirí”, “La morena”, “El canelo” y “La tarasca”, con el Conjunto Cosamaloapan; “El balajú”, “El jarabe loco”, “El pájaro carpintero”, “La indita” y “La iguana”, con el Conjunto Los Jarochos.

 Así, queda al lector y al interesado en el tesauro musical de México dejarse cautivar por el son jarocho, en varias de sus manifestaciones e instrumentación peculiares, que ilustran no sólo las versiones de un conjunto o incluso de un ejecutante solista, sino también permiten vislumbrar una parte de su posible evolución sonora, en contraste con la actual diversidad instrumental, rítmica y vocal. En fin, “La iguana” es una invitación a escuchar, a cantar y a zapatear, a conversar; es decir, a disfrutar y a gozar del fandango.

 Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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