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Arte y Cultura - February 20, 2009

La osamenta de la “Dama de China” retorna a Monterrey, Nuevo León

Los trabajos de restauración a los que fue sometida la osamenta incluyeron la reconstrucción cráneo-facial para completar la parte izquierda que no fue encontrada Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 20 de Febrero del 2009.- (INAH) El esqueleto de tres mi años de antigüedad fue sometido a estudios de antropología física.

 

Los restos óseos de la “Dama de China”, con una antigüedad de tres mil años, regresaron en días pasados a Monterrey, Nuevo León, después de haber sido analizados y restaurados en la Ciudad de México, por expertos de la Dirección de Antropología Física (DAF) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La osamenta ahora se exhibe en el Museo Regional El Obispado, de la ciudad regiomontana.

La osamenta hallada en febrero de 2008, en el municipio de China, representa el primer entierro del Periodo Arcaico (1000–1500 a.C.) que se ha encontrado para la parte central de Nuevo León, donde sólo se tenían evidencias de lítica que hacían referencia a  ocupación humana.

En conferencia de prensa, este jueves 19, la investigadora Araceli Rivera, responsable del Proyecto Arqueológico del Valle de Conchos, destacó que el hallazgo es sumamente importante porque permite correlacionar las evidencias de la cultura material con la presencia humana, “y que estaba haciendo falta en los estudios para ir reconstruyendo la prehistoria de la región”. Asimismo, anunció que a partir de esta semana y durante un mes, el público podrá acudir al museo para conocer este ejemplar prehistórico.

De acuerdo con los resultados de los estudios de antropología física a los que fue sometido durante un año el esqueleto de la “Dama de China” (del cual sólo se logró encontrar 78 por ciento), se trata de una mujer que al morir tenía 67 años de edad, con una estatura de 1.70 metros —altura que suele ser elevada respecto a otras osamentas de la época arcaica que se han registrado en el norte del país, donde para los individuos del sexo femenino se reporta en promedio 1.55 metros—  y que además padeció de osteoporosis.

“Todos los rasgos indican que era un individuo de edad avanzada; realmente tampoco se habían encontrado entierros de personas tan longevas, los que teníamos registrados tenían a lo mucho 40 años de edad y se reporta que este individuo tenía 67 años de edad al momento de su muerte. Esto rompe con el esquema que teníamos para identificar los restos óseos de población antigua del noroeste”, destacó la arqueóloga.

El esqueleto se encontró flexionado y con las manos cruzadas. En su hombro izquierdo se encontró sedimento rojo, posiblemente material orgánico que aún no se identifica. Cerca del lugar del hallazgo se encontraron materiales líticos como puntas de proyectil que al parecer no están relacionados con la “Dama de China”.

Los especialistas de la DAF estudiaron las evidencias patológicas de la osamenta, y determinaron que esta mujer tuvo pérdida de masa ósea en los huesos largos y en coxales. Se comprueba así que padeció osteoporosis después de la menopausia. Además de una enfermedad degenerativa en la región cervical de la columna vertebral, provocada por cargar cosas pesadas en su cabeza y que representa un dato étnico relevante.

El cráneo es largo y angosto, con una frente amplia. Las órbitas de los ojos son altas, profundas y convergentes. La cavidad nasal y su paladar son anchos, con una quijada prominente. “No tenía piezas dentales, los estudios determinaron que los perdió en vida, posiblemente debido al desgaste que sufrieron por la alimentación y/o por el empleo de los dientes en otro tipo de actividades”, abundó la arqueóloga Rivera.

El cráneo fue comparado con siete muestras de individuos de grupos pericues y del altiplano precerámico encontrados en la Cueva de la Candelaria, en Coahuila, y se determinó que guarda una mayor similitud con los últimos, en cuanto a los rasgos morfométricos. Los especialistas consideran que en vida la “Dama de China” perteneció a un grupo de la llanura que era nómada y estaba formado por cazadores-recolectores.

Los trabajos de restauración a los que fue sometida la “Dama de China” incluyeron la reconstrucción cráneo-facial para completar la parte izquierda que no fue encontrada. Para ello se usó plastilina epoxica, al igual que en algunas partes de huesos de la cintura pélvica y en huesos largos. De esta manera se obtuvo un cráneo completo y así se logró la comparación con diversos cráneos de la zona, aunque no tan antiguos como el de China.

En la rueda de prensa, en la que también estuvieron Héctor Jaime Treviño, director de los centros INAH de Nuevo León y Coahuila, y el señor Francisco González, dueño del predio donde se hizo el hallazgo, Araceli Rivera adelantó que en los meses próximos se espera volver al lugar con la finalidad de hacer una exploración más extensiva, para buscar más esqueletos. 

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