Home Ciencia y Tecnología Nanopartículas para frenar deterioro de mural del Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco
Ciencia y Tecnología - February 19, 2009

Nanopartículas para frenar deterioro de mural del Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco

Son unidades microscópicas que funcionan “tejiendo” redes, las cuales “atrapan” pigmentos

 Foto: INAH

Ciudad de México.- 19 de Febrero del 2009.- (INAH).Los deterioros de la pintura mural de la caja de agua del imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, descubierta en 2002, buscan ser frenados con el uso de nanopartículas

(la milmillonésima parte de una partícula) de hidróxido de calcio, las cuales funcionan “tejiendo” redes que “atrapan” los pigmentos a punto de desmoronarse.

Investigadores de la Universidad de Florencia, Italia, y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), conformaron un protocolo de intervención con el objetivo de consolidar este bien novohispano —de 12 metros y con 168 elementos alegóricos de la vida de los indígenas— mediante el citado método, lo cual requirió de estudios de la técnica pictórica e identificación de sales.

Además de arrojar el tipo de sales, que en este caso se trata de sulfatos, ahora se conoce la naturaleza de los pigmentos (casi todos ellos minerales), entre los que destaca el azul maya y un rojo de origen orgánico. Sin embargo, todavía falta determinar el aglutinante utilizado.  

La presencia del azul maya demuestra que las redes de intercambio mesoamericanas se mantuvieron en los albores del siglo XVI, luego de la Conquista. Lo anterior, debido a que esta caja fue construida para que la población de la república de indios instituida en México-Tlatelolco, bajo el mandato de Cuauhtémoc, tuviera agua potable.

Se trata, hasta el momento, de pinturas únicas en su género que tienen gran parentesco con las ilustraciones del famoso Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún, el Mapa de Upsala y otros códices como el Azcatitlan y el Cozcatzin.
<!–[if !supportLineBreakNewLine]–>
El doctor Rodorico Giorgi, adscrito al Departamento de Química de la Universidad de Florencia, detalló que el proyecto entre expertos de ese organismo y restauradores de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), es único pues mostrará los beneficios de la nanotecnología aplicada a la conservación del patrimonio cultural.

De acuerdo con Giorgi, —quien junto con su colega el doctor Piero Baglioni, impartió un curso sobre el tema en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (Encrym), del INAH—, una de las ventajas para la intervención de los murales de Tlatelolco es que no poseen polímeros sintéticos, en pocas palabras, adhesivos artificiales.

“El problema de las sales en la pintura mural se agrava con la presencia de polímeros sintéticos (en boga en los años 70 y 80 del siglo XX), porque éstas (las sales) intentan salir y se topan con las capas plastificadas, de esa manera se disgregan los pigmentos”.

“Hoy, con la nanotecnología es posible remover los polímeros usando microemulsiones (mezcla de solvente en emulsión) y consolidar la pintura mural con su material original: hidróxido de calcio que se convierte en carbonato de calcio”, explicó.

A diferencia de otras obras pictóricas que ya se han intervenido con la aplicación de nanopartículas —Los bebedores de Cholula, Puebla, y murales del Templo de los Nichos Pintados en Mayapán, Yucatán—, la pintura mural de la caja de agua de Tlatelolco al ser un hallazgo relativamente reciente no presenta técnicas de conservación y restauración de ningún tipo.

Por el momento, dio inicio la limpieza de sulfatos, sales, impurezas y microorganismos de la capa pictórica, para después consolidar con la señalada tecnología, la cual ha permitido la adecuada preservación de murales ubicados en distantes partes de Italia, Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia e Israel.

 

Como parte del curso brindado en la Encrym, Rodorico Giorgi dio a conocer, a su vez, los tratamientos de conservación y restauración de documentos gráficos, igualmente con base en nanopartículas, innovación que hasta el momento no ha tenido aplicación en materiales de este tipo resguardados en archivos mexicanos.

 

“Las nanopartículas con las que tradicionalmente se trabaja pintura mural son de hidróxido de calcio, el cual es altamente alcalino y suele usarse como un método para la desacidificación (operación que reduce la acidez) del papel. No obstante, este método se realiza en medios acuosos, lo que daña documentos viejos y tintas.”

“La novedad del método es que usa las nanopartículas de hidróxido de  calcio, pero suspendidas en solventes orgánicos que no interactúan ni con la celulosa ni con las tintas”, concluyó Giorgi.

Convenio

El experto italiano comentó que para dar continuidad a estos trabajos, la Universidad de Florencia y la Encrym firmarán próximamente un convenio de intercambio académico a nivel licenciatura y posgrado, para el beneficio de estudiantes de ambas instituciones. Otros acuerdos son con la CNCPC y algunas delegaciones estatales del INAH, para proyectos específicos en sitios arqueológicos. 

Ventajas de las nanopartículas

Al estar constituidos por hidróxido de calcio, las nanopartículas suelen equipararse a los materiales originales con que fue creada una pintura mural.

Crean una red cristalina, invisible y permeable, que además de dar soporte a los pigmentos, permite la aeración natural de la pintura.

A diferencia de los polímeros sintéticos, las nanopartículas no se degradan con el paso del tiempo, ni con los cambios climáticos.

Las diminutas partículas envejecen al mismo ritmo que la pintura mural, razón por la que no se generan desequilibrios.

Sirven también para prevenir la acidificación de las paredes.

 Su uso no es tóxico para los restauradores.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *