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Por la Espiral - February 18, 2009

Salvavidas a la industria automotriz

POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia

-Salvavidas a la industria automotriz
-EUA, Francia, España: acciones
-Evitar despidos en México

 Ante la caída de la economía mundial, un foco rojo de preocupación es precisamente la industria automotriz, la gran interrogante es cómo ayudarla, rescatarla efectivamente, sanearla y dejarla viable para el futuro.
 Si bien los expertos del sector todavía no se ponen de acuerdo para encontrar respuestas favorables que den estabilidad a la industria, lo cierto es que cada crisis económica abre más la caja de Pandora en detrimento de  millones de trabajadores dedicados a la producción de determinada línea de vehículos en una planta subsidiaria a millones de kilómetros de distancia y probablemente en otro continente muy distinto al natural de la empresa matriz.
 Los países en vías de desarrollo o menos desarrollados viven los efectos negativos derivados del traslado de las decisiones de las matrices automotrices con  órdenes de reducir tiempos de producción, realizar paros técnicos y recortar personal en las subsidiarias, los países pagan entonces los costos del otro lado de la moneda cuando la IED no está dispuesta a dar beneficios en tiempos de crisis a los países de acogida.
 Hace algunos días, trabajadores españoles contratados por el fabricante Renault, marcharon hasta el corazón de la capital francesa con cartelones, pancartas y toda una protesta en forma para exigir a la matriz  el respeto a los empleos.
Así es, hay que traspasar las fronteras naturales para buscar al patrón porque dentro de la geografía ibérica no hay nadie capacitado para detener a Renault que ataca a la  Responsabilidad Social Corporativa, la  ética laboral y moral por dejar a miles de personas en el paro a fin de cuidar sus arcas y los beneficios de sus accionistas.
 Pero hay más aún de fondo,  una especie de pacto silencioso entre el gobierno francés y las productoras automotrices francesas,  parecería que para obtener la ayuda financiera del Estado francés  las  empresas deberán mantener el empleo y la producción dentro del territorio y responsabilizarse por cuidar sus finanzas tomando acciones hacia fuera.
 Los países de Europa del Este protestan  por  el “proteccionismo” francés, aunque el mandatario Nicolás Sarkozy, defiende todo lo contrario. Desde septiembre pasado, el Estado ha concedido más de 11 mil 600 millones de dólares en concepto de ayudas al sector automotriz para  fabricantes  y subcontratistas y préstamos directos a Renault y PSA  Peugeot  Citroen por 7 mil 700 millones de dólares.
 Por esa misma línea, recientemente España adoptó planes de ayuda automotriz por 5 mil 300 millones de dólares e incluyó rescatar a los grandes fabricantes para la producción de vehículos eléctricos híbridos, líneas de crédito para la compra de coches y mejoras en la logística y el transporte.
A COLACIÓN
 Estados Unidos tiene su propio plan de rescate automotriz y es de mucha importancia sobre todo por el impacto esperado dentro de la propia actividad del sector en México.
 El 10 de diciembre pasado, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó 14 mil millones de dólares para General Motors (GM), Ford y Chrysler.
 A la par se habla de poner en marcha un panel para coadyuvar a identificar y reducir los riesgos que atacan a las principales empresas porque los créditos y ayudas salidas gracias al erario estadounidense implican sujetarse a planes condicionados en los que puedan evitarse quiebras en la industria automotriz y garantizar la viabilidad.
 México tiene que prestarle atención a los acontecimientos en la industria automotriz estadounidense, a las cláusulas  a las que están quedando sujetadas las empresas a cambio de las ayudas, recordemos el impacto de General Motors, Ford y Chrysler en el país.
 Precisamente, datos de la Secretaría de Economía de 2006 señalan que la industria automotriz en México significa el 16% de la producción manufacturera nacional y representa 20% de las exportaciones totales que realiza el país.
Empero, en México, también hace falta un  plan de rescate para la industria automotriz sobre todo a favor de que se mantengan los empleos. La crisis está haciendo aguas.
De acuerdo con  Estudios Económicos de Scotiabank Inverlat, en enero la industria automotriz registró un deterioro, tanto en el mercado externo como en el mercado interno.
Las contracciones anuales  en los distintos rubros fueron las siguientes: exportaciones -56.9%, producción -50.9% (para el mercado interno -34.0% y para el mercado externo -55.2%) y ventas al público -28.1%.
La demanda externa continuó debilitándose, ya que adicional a la contracción en los pedidos estadounidenses, que representan el 71% del total de las ventas externas automotrices mexicanas (en enero las exportaciones a ese mercado disminuyeron 58% a tasa anual), las exportaciones destinadas a otras regiones también estuvieron significativamente afectadas (-53.3% de contracción anual).
 Se explica que las ventas internas acentuaron su fragilidad al inicio de 2009 “debido al reciente y rápido deterioro en el mercado laboral de México (entre noviembre y enero se han perdido 491 empleos formales), al menor dinamismo en el financiamiento (el 65.4% de las ventas de autos se realiza mediante financiamiento) y a la continua disminución en la confianza de los consumidores y el clima de negocios, lo que apunta a que las ventas internas seguirán con una clara tendencia a la baja”.
 Y las cosas podrían complicarse claramente: según la AMIA en 2009 las ventas internas caerán entre 15% y 20% y la producción y las exportaciones  lo harán entre 20% y 25 por ciento.
  ¿Qué queda? Instrumentar en forma un plan de rescate automotriz en México, a la fecha se han dado algunas acciones aisladas, por ejemplo, bastante buena la reacción del gobierno de Coahuila de apoyar con millón y medio de dólares a la subsidiaria que tiene General Motors en la entidad a fin de evitar despidos de trabajadores.
 A nivel Federal no hay nada todavía, se espera una acción conjunta de Nafin, Hacienda y Economía, de dar líneas de créditos y ayudas a la industria, no se baraja la posibilidad de los estímulos fiscales que serían bastante buenos de aplicarse tanto en la base de los gravámenes directos como indirectos, esto es, reducir o eliminar impuestos tanto para el fabricante como para el comprador de un vehículo.  Todo está en suspenso.
 *Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

 

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