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Buenas Noticias - February 18, 2009

Proponen crear museo olmeca, para preservar los monumentos de “La Venta”

Alfonso de Maria y Campos,
director general del INAH y
la comitiva del gobernador
 de Tabasco, Andrés Granier,
 durante un recorrido
 por el parque museo
 Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 18 de Febrero del 2009.- (INAH) El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del estado de Tabasco analizan un proyecto para el traslado de las esculturas olmecas del Parque Museo La Venta a un espacio museográfico cubierto que responda a las necesidades que demanda la conservación de los monumentos.

 

Luego de que concluyó con resultados muy satisfactorios, el proceso de eliminación de manchas en las 23 esculturas afectadas por actos vandálicos el pasado 11 de enero, Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, acompañado del gobernador de Tabasco, Andrés Granier, anunció lo anterior durante un recorrido por el parque museo en el que verificaron los trabajos de restauración de dichas esculturas.

 

De Maria y Campos dijo que las piezas permanecerán en la ciudad de Villahermosa, sin embargo, explicó, aunado al factor de vandalismo, los especialistas han identificado problemas de conservación como resultado de exhibirse a la intemperie, provocados por la humedad y lluvia constante características del estado.

 

Dijo que desde hace algunos años especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), el Consejo de Arqueología y otras instituciones reconocidas a nivel mundial, como el Getty Conservation Institute, han realizado evaluaciones del estado de las piezas y los reportes coinciden en que las condiciones actuales de exhibición no son las adecuadas.

 

Una de las alternativas que se analizan, especificó el titular del INAH, es la colocación de réplicas exactas en el parque museo y llevar las originales —que son insustituibles— a un espacio ubicado en un sitio alto para que no corra riesgo de inundaciones, con un discurso museográfico renovado y en el que se ofrezca mayor información al visitante.

 

Las réplicas se trabajarían en piedra no en materiales sintéticos; De Maria especificó que elaborar réplicas en roca es un gasto importante que el INAH ya tiene evaluado. En una primera etapa se podrían elaborar las réplicas de 6 ó 7 monumentos con un costo de 2 millones de pesos, pero esto aún se evaluará con el Gobierno de Tabasco.

 

Todas las esculturas que actualmente se exhiben en el parque museo proceden de la Zona Arqueológica de La Venta, ubicada en el municipio de Huimanguillo, a 128 kilómetros de Villahermosa, considerado el sitio olmeca más importante del país. Su traslado a la capital de Tabasco comenzó en 1958 y se prolongó hasta mediados de los años 70. El Parque Museo La Venta fue creado en 1957 por el poeta tabasqueño Carlos Pellicer con el fin de proteger dichas esculturas.

 

 

El lugar se inauguró con 22 esculturas y uno de los mosaicos de las llamadas Ofrendas Masivas; se tiene registro de que para 1971 exhibía tres de los mosaicos. Hoy presenta 50 monumentos, algunos completos y otros en fragmentos, y dos de los mosaicos de la Ofrendas Masivas, además de decenas de columnas de basalto del Complejo A de la zona arqueológica.

       

Pellicer inició la labor de convencimiento para trasladar las piezas en 1955, comentó la arqueóloga responsable del proyecto arqueológico La Venta, Rebeca González, de acuerdo con documentos resguardados en el Archivo del Museo Nacional de Antropología y los del Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología.

 

El argumento principal del poeta fue que no había forma de proteger las piezas en el sitio ya que sólo contaba con un custodio, Fermín Torres Alor, y la zona tenía una gran extensión y un numeroso acervo de esculturas en piedra. A lo que se aunaba la falta de recursos financieros. “Así que la decisión de trasladarlas quizá fue la mejor que se pudo tomar en ese momento”, refirió González.

 

Sin embargo, después de 50 años y con el conocimiento que se tiene en materia de restauración, acotó la arqueóloga, sabemos que la decisión de tenerlas expuestas a largo plazo no fue la más adecuada y en 2009 ya no son aplicables los criterios de aquella época.

 

“De acuerdo con los datos arriba citados, en el parque museo se exhibe a la intemperie entre el 50 y el 75 por ciento del acervo escultórico de La Venta. Los diversos estudios y evaluaciones que han venido realizando los especialistas en conservación indican que es necesario que las esculturas estén en un museo con piso, techo y paredes, ya que hemos detectado que el 96 por ciento de las piezas presentan erosión y pérdida de materiales constitutivos y de decoración.

 

“Así mismo, el 80 por ciento tiene faltantes; el 70 por ciento, grietas; y el 16 por ciento, exfoliaciones. Los dictámenes han sido elaborados por especialistas de la CNCPC; también, en años recientes el Gobierno estatal solicitó al Getty Conservation Institute que hiciera una evaluación del estado de conservación de las piezas y su conclusión fue 'trasladar los monumentos a un medio controlado y estable en un museo', además de considerar necesario dar más información de las piezas.”

 

González destacó que fue la protección el incentivo principal que motivó a Pellicer y al INAH el traslado de las piezas a Villahermosa, ya no está Pellicer para velar por uno de los acervos escultóricos más importantes del país, ahora nos toca a nosotros acatar las recomendaciones emitidas por los especialistas en conservación; “es necesario continuar con el principal objetivo del poeta que era la protección de las piezas”.

 

La especialista refirió que el acervo de La Venta es de suma importancia porque constituye el primer arte escultórico monumental del México antiguo, la ciudad surgió en el mil a.C., cuyo acervo se ubica básicamente entre el periodo del 600 al 400 a. C.; además representa el conjunto escultórico más variado y numeroso de un sitio olmeca.

 

Rebeca González dijo que en los últimos diez años la arqueología ha descubierto que los olmecas exhibían sus esculturas en conjunto, lo cual no se había detectado porque tiempo atrás las excavaciones se efectuaban divorciando el concepto de la escultura de su contexto arquitectónico y los especialistas no se percataron de que hay acepciones temáticas por grupo, asociadas a ciertos espacios.

 

La arqueóloga, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a investigar la cultura olmeca, narra que “hacia el norte de la antigua ciudad, los habitantes colocaron tres cabezas colosales y al sur tres monolitos de arenisca, que podemos asegurar que estaban señalando las entradas a la urbe.

 

“La Venta fue una ciudad cosmopolita, a donde llegaba gente de todos lados; cuando los visitantes arribaban a la ciudad lo primero que encontraban sus ojos eran las enormes cabezas: debió ser impresionante si nunca antes habían visto algo igual. En esa época, en ninguna parte de México había algo similar.”

 

Para la arqueóloga, la razón de elaborar esculturas monumentales debió ser cien por ciento ideológica: “toda la escultura de La Venta tiene que ver con propaganda, con información de tipo ideológico. Se trata de un lenguaje visual aún imposible de descifrar para los estudiosos porque se carece de textos, de epigrafía. El decir que los olmecas iniciaron la escritura es un mito, ellos no tenían lenguaje escrito, comunicaban sus ideas a través de sus esculturas”.

 

Uno de los valores del acervo escultórico de La Venta es que sus artífices trasladaban los materiales con que las elaboraron de lugares lejanos porque en los alrededores no existen yacimientos de piedras, dijo González. Por ejemplo, la arenisca parece que fue transportada de la sierra de Huimanguillo, ubicada a 100 kilómetros al sur de La Venta; en tanto que el basalto, del sur de Veracruz; y la serpentina, de Oaxaca.

 

“Fue un trabajo de mover piedras que pesan toneladas; desde cuatro las más pequeñas y las más voluminosas hasta 35 toneladas, como el Monumento 53. Hay muchas hipótesis de cómo las trasladaron pero aún no encontramos vestigios arqueológicos que prueben alguna de ellas.

 

“Los monumentos tienen tres temáticas: la principal es la figura humana, otra la constituyen las figuras compuestas de rasgos humanos combinados con atributos de animales; y la tercera agrupa animales representados en su forma natural; de ellas se derivan muchas subtemáticas”.

 

Un dato curioso, dijo la especialista, es que todos los monumentos de La Venta fueron nombrados por los arqueólogos con números que van del 1 al 90; la gente que visita el parque museo las ha bautizado con nombres como “el Caminante”, “el Delfín”, “Altar de los niños”, porque quizá así las identifican más fácilmente.

 

La CNCPC informó que las 23 esculturas a las que se les retiraron las manchas se encuentran en una fase de monitoreo, en espera de que no haya más residuos de sustancias aceitosas que migren a la superficie; y se ha dado paso a los preparativos para  la ejecución de la segunda fase del tratamiento, en la cual se les hará un limpieza general.

 

Posteriormente, la CNCPC iniciará un levantamiento puntual del estado de conservación de las 50 esculturas del Parque Museo La Venta, para identificar con mayor exactitud los problemas de conservación derivados de la humedad y lluvia constante. “Cantemos el agua, porfiada felicidad y tragedia de Tabasco”, escribió Carlos Pellicer.

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