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Ciencia y Tecnología - February 11, 2009

Investigadores hallan 50 esqueletos y 5 cráneos, en el Gran Basamento de Tlatelolco

Se trata de un complejo funerario
 único en la historia de la
arqueología de Tlatelolco
 por lo cuidadoso de su
 elaboración y orden
 Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 11 de Febrero del 2009.- (INAH) Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un complejo funerario novohispano en el Gran Basamento de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, donde se han liberado hasta el momento 50 esqueletos y cinco cráneos, que probablemente corresponden a víctimas de una sublevación durante la toma de Tlatelolco en manos de Hernán Cortés o de las pestes de 1545 y 1576.

 

Se trata de un complejo funerario único en la historia de la arqueología de Tlatelolco por lo cuidadoso de su elaboración y orden, sus dimensiones (de 10 por cuatro metros), la época a la que pertenece y la posición de los entierros.

 

En conferencia de prensa Salvador Guilliem Arroyo, director de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, informó que el descubrimiento se dio durante los trabajos realizados en 2008 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en este sitio prehispánico considerado el más grande de la ciudad de México.

 

Destacó que durante la presente temporada de campo, que finalizará el próximo mes de julio, se espera adecuar el espacio de exhibición para abrir al público la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz decorada con pintura mural, descubierta en el año 2002.

 

Guilliem refirió que el hallazgo del complejo funerario se registró a finales de 2008, durante la ampliación de las exploraciones que arqueólogos del INAH realizan en el sitio con el fin de obtener mejores evidencias materiales que confirmen la fecha de construcción de la Etapa I del Templo Mayor de Tlatelolco, con lo cual se determinará el momento de su fundación.

 

La hipótesis con la que iniciaron las excavaciones del Gran Basamento era encontrar un complejo arquitectónico que permitiera corroborar a los arqueólogos que Tenochtitlán y Tlatelolco tenían casas para sus élites militares construidas al mismo tiempo y con la misma simbología; sin embargo, dijo, nos encontramos con un complejo funerario muy temprano del siglo XVI.

 

Comentó que una vez que se recuperen todas las evidencias de este complejo, continuarán las excavaciones con la finalidad de detectar las estructuras que corresponderían a esa casa de la élite militar.

 

Los restos del complejo funerario se encontraron asociados a piezas de cerámica, el 85 por ciento de éstas corresponden al periodo prehispánico y el resto al colonial. También se descubrieron objetos de madera laminada –quizá restos de féretros–, clavos de metal y algunos botones de hueso, concha nácar, un anillo y restos de un collar de cobre. El arqueólogo explicó que por el tipo de dentición, los restos pertenecen a población indígena pero están asociados a elementos coloniales.

 

Los  esqueletos fueron hallados en una ubicación ordenada a partir del centro de la edificación prehispánica, que se encuentra marcada por cuatro lápidas. La posición que guardan es boca arriba con los brazos cruzados sobre el pecho, a la usanza cristiana.

 

Derivado de esta investigación a cargo de Salvador Guilliem, actualmente el INAH realiza el registro y clasificación sistemática de los restos humanos, a fin de esclarecer su origen acorde al contexto en estudio. Además, con el apoyo del doctor Luis Barba, de la UNAM, se llevó a cabo el registro con un georradar. Así mismo, dentro del equipo de trabajo, una antropóloga física ya se encarga de los estudios para establecer los detalles del tipo de población de que se trata, así como los fechamientos.

 

También continúa el análisis de evidencias para constatar las causas de su depósito en el interior del Gran Basamento o Templo “I”. Guilliem informó que este año se prolongarán las excavaciones debido a que se tiene la certeza de que existen más restos funerarios dentro de la matriz, el arqueólogo comentó que el complejo podría medir 10 por 10 metros.

 

Cabe mencionar que en julio de 2008, se excavó un túnel de 3.60 metros de profundidad en la parte posterior del Templo Mayor y un pozo de 8 a 6 metros para descender a la parte centro norte del mismo y explorar un túnel prehispánico descubierto en los trabajos de 2007, donde los especialistas creen se encuentra una ofrenda de finiquito de la época de construcción de la Etapa II.

 

Guilliem también informó que además del trabajo de investigación arqueológica fueron consolidadas 35 estructuras prehispánicas, las que comprenden el 65 por ciento del sitio. Se erradicó vegetación nociva y se instalaron pisos de sacrificio circundantes a los monumentos de los patios sur y norte.

 

Aunado a las temporadas de excavación, la Dirección de Salvamento Arqueológico y la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH han iniciado la clasificación de las colecciones arqueológicas originarias de Tlatelolco y sus barrios tributarios, para generar exposiciones permanentes en el Museo del Techan, ubicado en el sitio arqueológico.

 

Caja de Agua

En lo que se refiere a los trabajos de recuperación de la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz, hallada en 2002, Guilliem explicó que se realizó el corte del muro oeste del ex convento para la liberación total de la estructura y se construyó un envolvente arquitectónico para garantizar la conservación de la pintura mural que la decora.

 

Así mismo, se avanzó en el estudio de las técnicas de manufactura de pintura mural y comenzó la limpieza de sulfatos, sales, impurezas y microorganismos para consolidar la capa pictórica con nanopartículas de cal.

 

Los 25 mil fragmentos de pintura mural que adornaban el depósito de agua, se almacenaron en embalajes nuevos, además se integró una base de datos para crear un modelo matemático que facilitará su reconstrucción en soportes especiales y permitirá identificar las partes faltantes del discurso pictórico.

 

Trabajos de mantenimiento

En el caso del Museo del Tecpan,  se cambió la alfombra que yace al pie del mural Cuauhtémoc contra el Mito, de David Alfaro Siqueiros; se instalaron dos luminarias más con filtro UV, el inmueble se impermeabilizó, resanó y pintó totalmente. Cabe destacar que la parte de arquitectura colonial se intervino con pastas de cal, arena y baba de nopal, en tanto que la parte correspondiente a la remodelación de los años sesenta, se usaron materiales acorde a su naturaleza.

 

También recibieron mantenimiento el Módulo de atención integral al visitante, la caseta de control administrativo, los baños, el andador central y la herrería perimetral.

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