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Ciencia y Tecnología - January 17, 2009

“Peralta” y “Cañada de la Virgen”, sitios arqueológicos trazados con base en la observación celeste

Los sitios de la llamada
 'Tradición del Bajío', en el
estado de Guanajuato,
revelan una peculiar arquitectura
relacionada con los astros
 Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 17 de Enero del 2009.- (INAH) Monte Albán, Chichén Itzá y Xochicalco, son algunas de las zonas arqueológicas más destacadas por su clara orientación astronómica, sin embargo, las recientes exploraciones en los sitios de la llamada Tradición del Bajío, en el estado de Guanajuato, revelan que su peculiar arquitectura determinada por el “patio hundido”, también posee este tipo de valores.

 

Efraín Cárdenas García, responsable del Proyecto Arqueológico Peralta —abierta al público hace poco más de un mes—, señaló que los antiguos habitantes de este lugar tuvieron un claro conocimiento del movimiento astral y con base en él trazaron su asentamiento, de ahí que es un espacio ideal para visitar en este 2009, Año Internacional de la Astronomía, declarado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 

El arqueólogo explicó que uno de los primeros trabajos que se realizan al llegar a un sitio, es colocar una brújula donde se encuentran los basamentos prehispánicos y medir la desviación de los mismos respecto al norte magnético, que es la dirección que marca el polo del mismo nombre. A partir de esta lectura se puede determinar la antigüedad del espacio.

 

“Desde que nos paramos aquí ya sabíamos más o menos la temporalidad de Peralta, al conocer la declinación magnética. Este movimiento de la tierra marcó una desviación de 11 grados, lo cual se traduce a los años 500-600 d.C.” 

 

“La orientación astronómica fue un factor esencial en el trazo de esta ciudad, pero está por estudiarse si existe alguna correspondencia con las constelaciones y otros astros. Lo cierto es que Peralta apunta hacia determinados elementos geográficos muy representativos del Bajío, entre ellos, el Cerro Culiacán”, detalló Efraín Cárdenas.

 

Esa elevación de 2,834 metros, es una de las más importantes de Guanajuato, y se encuentra al sur del municipio de Cortazar. El Cerro Culiacán puede observarse desde distintos puntos como Victoria, Salvatierra, Celaya y Abasolo (ayuntamiento en que se ubica Peralta) y ha sido siempre un referente como lo demuestra su mención en documentos históricos.

 

De acuerdo con el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Peralta es uno de los sitios arqueológicos de mayor tamaño y diversidad constructiva entre los 174 que forman la Tradición del Bajío, caracterizada por el “patio hundido” (plazas cerradas delimitadas por habitaciones).

       

Dentro de la Tradición del Bajío destaca otra zona arqueológica: Cañada de la Virgen, la cual abrirá este año como parte de los diez sitios que el público podrá conocer antes de finalizar el sexenio. Gabriela Zepeda García, directora del proyecto arqueológico en ese lugar, señaló que desde el inicio de éste hace casi siete años, se han documentado las salidas y puestas del Sol, la Luna y Venus.

 

“Los antiguos arquitectos construyeron Cañada de la Virgen (en el municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato) en relación con el rumbo del oeste y los solsticios de verano e invierno. En los registros realizados por la investigadora Rossana Quiroz, tanto el Sol como la Luna pasan por el basamento piramidal, dos veces al año.”

 

“Según la investigadora, el Sol y la Luna representan la dualidad creadora, y la entrada al inframundo de ambos astros a través del basamento piramidal del Complejo A o Casa de los trece cielos ocurre en marzo, en sus respectivas puestas, es decir, en la veintena (el calendario prehispánico se dividía en 18 meses de 20 días) de tozoztontli,  ‘pequeño vigía por las lluvias fecundantes’”.

 

En opinión de Gabriela Zepeda, esto fue paneado por los antiguos habitantes prehispánicos para marcar el momento del año en el que se anuncia la primavera. El segundo momento tiene lugar en octubre, cuando el Sol se guarece en el templo, lo cual se relaciona con el invierno, la temporada de secas y la muerte. Esto transcurre en las veintenas de tepeilhuitl o ‘fiesta de las montañas’ y quecholli o ‘ave flamenco’. 

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