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Ciencia y Tecnología - January 2, 2009

En la era moderna, la tradición de las cabañuelas permanece vigente en diversas regiones

Las cabañuelas son un conjunto
 de métodos tradicionales
que pretenden predecir
 el tiempo atmosférico
 Foto: Internet

Ciudad de México.- 1º de Enero del 2008.-  A partir de la aparición de la meteorología científica y de la elaboración de predicciones a partir de ella, las llamadas "cabañuelas" han ido perdiendo popularidad. No obstante, en múltiples poblaciones su seguimiento está vigente.

La falta de crédito que año con año acaba a esta tradición se debe a que con ellas no ha sido posible hacer pronósticos del estado de tiempo a largo plazo, pero su interés lo han mantenido pobladores porque les permite adelantar previsiones en pequeñas áreas rurales.

De acuerdo con la literatura existente, desde épocas muy remotas el ser humano se ha visto en la necesidad de predecir el tiempo con el fin determinar cómo estarán las cosechas los siguientes meses del año. Para México en particular, los diccionarios explican a las cabañuelas como las lluvias en los meses de invierno.

En Europa, las cabañuelas se refieren a la paciente y constante observación de las condiciones climáticas que se presentan en enero y con base en esos datos se hacía la correlación y finalmente la predicción climatológica de los siguientes meses del año.

Las cabañuelas (llamadas así en América y el sur de España, aunque en el norte de este país ibérico se denominan témporas) son un conjunto de métodos tradicionales que pretenden predecir el tiempo atmosférico a largo plazo.

Al parecer la palabra proviene de la festividad judía de los Tabernáculos. En un documento de 1450 de Toledo, se menciona que los judíos colgaban 40 cabañuelas en su barrio en memoria de los años que pasó el pueblo judío vagando por el desierto del Sinaí.

Como en esta festividad judía se realizan ritos referentes a la predicción meteorológica, el término de cabañuelas adoptó en castellano ese significado. Por otro lado, la palabra "témporas" tiene la misma raíz latina que "tiempo".

Las primeras referencias a estas predicciones son muy antiguas. En la antigua Babilonia se celebraba la "Fiesta de las Suertes" o Zamuk, en el ceremonial de Akitu del Año Nuevo Babilónico, en la que se predecía el tiempo para cada uno de los 12 meses del año.

En el México precolombino se sabe que los aztecas adoptaron de la civilización maya este método.

Por ello, las cabañuelas han jugado un papel fundamental, no sólo a nivel cultural, al crearse mitos y temores alrededor de ellas, sino por lo que representa en el medio rural, donde los campesinos tienen que determinar cómo será la siembra.

De acuerdo con datos históricos, el primer tratado científico occidental sobre el tiempo lo realizó Aristóteles, que describe como válidos varios métodos de predicción a largo plazo.

No obstante, a partir de la aparición de la meteorología científica y la elaboración de predicciones a partir de ella, las cabañuelas han ido perdiendo popularidad. En España fueron utilizadas frecuentemente hasta la década de 1940 y después fueron sustituidas por el Almanaque Zaragozano.

Actualmente la meteorología considera que, aunque la predicción a corto plazo mediante el saber popular y la experiencia es perfectamente factible, no sucede así con la predicción a largo plazo, motivo por el cual es considerada una pseudociencia.

No en todos los puntos de la Tierra se utilizan los mismos días para realizar el pronóstico, mientras que en Sudamérica el vaticinio se hace en enero, los hindúes lo hacen a mitad de invierno. En México esta predicción se realiza en agosto y septiembre.

Tampoco se ha hecho de la misma manera con el transcurrir de los tiempos y cada cultura tiene su método. Asimismo, el ámbito de aplicación de un determinado método es pequeño, no extendiéndose más allá de unos 80 kilómetros, dándose métodos y predicciones diferentes según las regiones.

Para predecir el fenómeno atmosférico a través de las cabañuelas, el experto se basa en indicadores como la formas de las nubes, la dirección del viento, las características del Sol, la Luna, las estrellas, la niebla, el rocío de la mañana, el arco iris o el granizo.

El comportamiento de los animales también es utilizado como pronóstico de lluvia; así se tiene la aparición de hormigas aladas, el orejeo de las mulas, que los palomos se bañen, el gato lavándose la cara, el gallo que cante de día (posible cambio de tiempo) o gatos que corren y saltan (señal de viento).

Aunque pareciera inviable, las personas también tenían que ver con el pronóstico, si tuviera picor o le doliera una antigua cicatriz, sería posible cambio de tiempo.

Signos de lluvia podrían ser los crujidos y sonidos de muebles, el hollín que cae de la chimenea, olor de los desagües, siembra "retorcida", humedad en las baldosas de las habitaciones o el sarmiento que "llora" estando seco.

En España, el experto en cabañuelas suele ser por costumbre una "persona del campo" (labriego o pastor), en principio sólo recurre a la observación de los primeros 24 días de agosto de cada año durante su transcurso para pronosticar qué tiempo será el que se disfrutará en los próximos 12 meses. (Notimex)

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