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Por la Espiral - November 19, 2008

Ampliación de K del Santander

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Ampliación de K del Santander
-BBVA, la otra cara de la moneda
-Cautela con los estructurados

    El vendaval financiero  está llevándose por delante a grandes instituciones bancarias tanto por su historia como por su peso en el mercado por valor de capitalización y de activos, provocando con ello un reacomodo de los grupos financieros en el plano internacional.
Cuando se mira a Estados Unidos, Bélgica, Suiza, Francia, Reino Unido, Holanda, Alemania con bancos emproblemados y en algunos casos rescatados por el erario público, en España las autoridades destacan el buen funcionamiento de su sistema financiero, liderado por bancos y cajas.
El gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero lo ha puesto de ejemplo en esta crisis que ha derribado a instituciones de raigambre.
Quizá la baza de la banca española sea en buena medida su alto nivel de diversificación en los mercados emergentes, fundamentalmente en América Latina y que como sea, en primera y última instancia, tiene autoridades que reaccionan.
Así lo hizo el gobierno de Zapatero, cuando ante la quiebra de Lehman & Brothers, decidió conocer de primera mano cuánto del dinero de los ahorradores e inversionistas españoles había sido utilizado por bancos en España para invertir en fondos y papeles de Lehman & Brothers, unos muy socorridos por cierto como los fondos de notas estructuradas.
Tras  anunciarse la catástrofe del cuarto banco de inversión, la reunión extraordinaria en la Moncloa del presidente Zapatero y los principales dueños de bancos y cajas españolas sorpresivamente no contó con la presencia de Emilio Botín, presidente del Banco Santander Central Hispano (BSCH), la primera institución más importante en España y la séptima en el mundo por capitalización, al menos, a mayo del presente año.
En dicha reunión el gobierno español obtuvo una primera evaluación de la  crisis financiera en las primeras instituciones ibéricas.
En días posteriores la prensa destacaba dos actitudes totalmente distintas en tiempos de crisis, la de Emilio González, presidente del BBVA y la de Botín, al frente del BSCH.
Cuestión de enfoque y de administración, cada cual a su estilo, el primero más prudente y conservador, terminando de concluir  las negociaciones con el Citic en China, amasando su décimo lugar en capitalización a nivel mundial y en cambio el segundo, Botín, mostrándose como un verdadero cazador, por supuesto de oportunidades, rescatando cadáveres financieros. De compras y arriesgando.
A COLACIÓN
    Para cuando  el gobierno español anunció un plan de capitalización de los bancos y cajas, entonces se supo que sí había varias entidades con problemas de liquidez y solvencia afectadas por invertir el dinero de sus clientes allá donde no se debió hacer, dijeron que en el paraíso de las altos réditos, en realidad en el infierno sin ninguna garantía.
    Incluso hasta el Banco de España reconoció  en el último Informe de Estabilidad Financiera que la banca podía absorber hasta el 9% de morosidad.
    Entonces se supo que varias entidades irían a capitalizarse de los fondos emergentes del erario público, un fondo para la compra de activos de calidad de las entidades financieras.
Fue desvelándose que entidades como Citibank en España vendieron a sus clientes productos con notas estructuradas más depósitos a  plazo y cuentas remuneradas cuyas ganancias se disiparon porque estaban invertidas en Lehman & Brothers, y así como ese banco hay otros más, como Banif, de BSCH, encargada de captar al gran capital inversor.
    Los clientes asustados,  porque no leyeron las letras pequeñas o porque defienden que los ejecutivos de cuenta no les explicaron bien a bien el peligro del mercado,  una vez que lo perdieron todo están acudiendo a gabinetes jurídicos con la esperanza de obtener mediante demanda por lo menos algo de lo invertido.
    Dicen que hay tantos afectados por los depósitos estructurados, que se encuentran a personas como Sergio Ramos, futbolista del Real Madrid, la prensa ventila que perdió   4 millones de euros.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    El tiempo está para hacer provisiones. Instituciones como BSCH, BBVA, Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular, tienen a su alcance 160 mil millones de euros de liquidez. BSCH cuenta con 50 mil millones de euros al igual que BBVA como si se tratara de un aval.
    Y aunque las cifras contables reportadas por estos cinco grandes son en positivo, hablamos de que de enero a septiembre del año en curso, lograron un beneficio de 14 mil 615 millones de euros, 11.5% más respecto de igual lapso del año pasado,  el llamado del Banco de España y del gobierno del presidente Zapatero ha sido a que  refuercen su base de capital.
    Tarde o temprano los costos llegan, sobre todo si uno se mueve demasiado rápido dentro de la turbina de una crisis cuyas dimensiones son una incógnita.
    Así es que si Botín no estuvo presente en la primera reunión con el presidente Zapatero porque estaba cerrando una operación sí lo hizo en las subsecuentes cuando el BSCH debía anunciarle a sus accionistas y clientes que debía recurrir a una ampliación de capital para mejorar su posición.
    Cuestión de enfoques y de actitudes gerenciales: BBVA  duplicó este año su participación en el China Citic Bank hasta el 10% y en Citic International Financial Holdings hasta el 30 por ciento.
    BBVA considera que el tamaño es importante pero lo es más salvaguardar la liquidez y la solvencia.
    En contraste, BSCH en los últimos cinco meses ha salido a comprar: en Brasil Banco Real procedente de los activos que le correspondieron de ABN; en Gran Bretaña, Alliance and Leincester y la red de oficinas Bradford & Bingley (para complementar la red de del Abbey); el 75% que le quedaba del Sovereign en Estados Unidos.
    Tiempos nada buenos. La constante caída de las bolsas que ha castigado el valor de capitalización de buena parte de  los conglomerados también afecta a BSCH y BBVA.  Al domingo 16 de noviembre, la acción del BSCH ha caído 52.65% en el Ibex y del BBVA 50 por ciento.
    Como el Santander realizó tres compras importantes que ya relatamos párrafos arriba  su radio de core capital se ubicaba en 5.78% lo que obligó a Botín a anunciar que el grupo haría una ampliación de capital por 7 mil 200 millones de euros basada en una  mayor colocación de acciones en la plaza bursátil, hecho que no fue bien recibido por el mercado y los propios accionistas.
    El caso es que inicialmente se tomó muy a la ligera las necesidades de reforzar la liquidez de las instituciones y de realizar mayores provisiones, se hizo caso omiso y se arriesgó el dinero en otras compras. Veremos cómo le va al Santander en  los próximos cinco años.

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