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Música - November 6, 2008

“La tortuga. Sones istmeños”, sensibilidad y poesía musical de altos vuelos

Una muestra más de la riqueza
musical mexicana, sobre todo
de los sones que siguen
siendo factores clave de
identidad cultural en
muchas regiones de México
Foto: Cortesía 'Discos Corasón'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 6 de noviembre de 2008. Cuando uno escucha los temas que integran “La tortuga. Sones istmeños” (Discos Corasón, México, 1998), lo primero que experimenta es la sensación de estar frente a unos artistas de extraordinaria sensibilidad y calidad musical gracias a la poesía contenida en las letras de las canciones, a la calidez de las voces y al dominio de las guitarras y requintos. Después, transportarse a cualquier latitud sentimental o evocativa es cuestión de sólo entrecerrar los ojos y dejarse llevar por las dulces melodías y por las emociones suscitadas…

Así ocurre desde el inicio con “La llorona”, seguida por “El feo”, “Son huini” y “La Martiniana”, interpretados por Los Hermanos Ríos (Alberto y Plutarco) de manera magistral y que hacen vibrar el corazón y la piel, así como las cuerdas vocales, que inevitablemente tienden a secundarlos (en la parte de la letra cantada en español, pues la otra parte es en didxazá o zapoteco istmeño). El dueto fue grabado en 1981 en Salina Cruz, Oaxaca.

Después continúan con el discurso musical “La petenera”, “Bacanda”, “La Petrona” y “Admira”, a cargo de Los Pergaminos, un trío integrado por Eleno Ortiz Espinoza, Genaro Gutiérrez Castillo y Juan Vieluna Rodríguez, de Tehuantepec, Oaxaca. El estilo del trío le confiere un sentimiento profundo a sus interpretaciones, más melancólico que el de Los Hermanos Ríos, a pesar de insertarse en la misma tradición musical.

Luego aparece una variedad sonora un tanto más alegre y de ritmo más rápido con Binni Gula’za, aunque al mismo tiempo más cercana al sonido de tríos como Los Panchos, pero con el sentimiento istmeño a flor de piel y en la lengua zapoteca en los temas “Ni’bixi dxi ziña”, “Simuna”, “María”, “Ra bacheeza” y “Shuncu stinee”. El trío Binni Gula’za, de Juchitán, Oaxaca, lo integran Félix Jiménez Álvarez, Mateo López López y Pablo Jerónimo Rasgado.

En seguida la voz ronca y cálida del juchiteco Luis Sánchez Sánchez, quien con su voz y su guitarra logra transmitir la esencia de esta música istmeña, con un fraseo rápido sentido y rasgueo de su guitarra en las canciones “Vieju lucuuxhu”, “Griseyda amá” y “La tortuga”.

Cierran este disco compacto de diecinueve piezas Los Andariegos, de Juchitán, Oaxaca, también con un sonido similar a los tríos mexicanos de los años cincuenta y sesenta, que interpretan “Ranchu Gubiña”, “Sollozando” y “La Juanita” de manera brillante, con el requinto relumbrando en cada tema. Por cierto, excepto del dueto, no se dan más noticias de las fechas de las grabaciones de los otros tríos, pero el cuadernillo anexo es muy útil y cumple con brindar un panorama de este género y de los músicos participantes en la recopilación.

En suma, tenemos en “La tortuga. Sones istmeños” una muestra más –hay que reiterarlo– de la riqueza musical mexicana, sobre todo de los sones que incluso ahora mismo siguen siendo factores clave de identidad cultural en muchas regiones de México; no obstante, es deseable que alcancen el reconocimiento y difusión que los proyecte a ser sinónimo de identidad nacional, pues entre todos existen vasos comunicantes, señas de identidad comunes a nuestra idiosincrasia, la cual incluso alcanza a muchos otros países latinoamericanos. Por eso y por lo antedicho, este disco compacto merece toda nuestra consideración.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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