Home Por la Espiral Parejas y problemas económicos
Por la Espiral - October 29, 2008

Parejas y problemas económicos

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Parejas y problemas económicos
-Crisis económica prueba a superar
-Divorcios a la orden del día

    El pilar del matrimonio  es   estar juntos en pies firmes ante una serie de vicisitudes, primordialmente en las buenas y en las malas, significa también hacerlo en la riqueza y en la pobreza. Ningún matrimonio se pone más a prueba cuando tiene que enfrentar los embates de una crisis económica.
    En México, en las últimas tres décadas, se ha pasado de una etapa en la que privilegiar la unión legal, sea en lo civil como en lo religioso, para toda la vida, a la circunstancia de cada vez más divorcios.
    En cifras, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) documenta que en 1970, por cada 100 matrimonios hubo tres divorcios; para 2003 esta cifra aumentó a 11 divorcios y para 2007 creció a 13 divorcios por cada 100 matrimonios
    Las entidades donde es más frecuente el divorcio son: Baja California con 32 divorcios por cada 100 matrimonios y Chihuahua con 31 divorcios por cada 100 matrimonios.
    Del otro lado, las entidades con  menores índices de divorcios son: Oaxaca con 2 divorcios por cada 100 matrimonios; Guerrero 5 divorcios por cada 100 matrimonios; e Hidalgo con 7 divorcios por cada 100 matrimonios.
    Las edades promedio para la disolución del vínculo legal son de mujeres con 35 años de edad y varones con 37; en cuanto a aspectos socioeconómicos es interesante que al momento de divorciarse el 81% de los hombres tenía empleo y el 52% de las mujeres contaba con ingreso.
A COLACIÓN
Hay una  amplia gama de factores para que una persona decida divorciarse, algunos  pesan más que otros, pero sin lugar a dudas tienen que conjugarse y como sabemos existen desde hechos fuertes como la infidelidad, alcoholismo, golpes y maltrato psicológico, violencia verbal hasta otros que hacen difícil la convivencia como el malhumor, roncar, la ausencia constante del hogar, la falta de acercamiento físico, el surgimiento de enfermedades y padecimientos malignos; etc.
Desde luego que así como se prueba la fortaleza de la unión cuando uno de los dos cónyuges enferma, sucede con el mismo efecto cuando uno de los dos falta a su compromiso de proveer de ingreso.
Cuando a la economía le va mal muchas familias pasan por una prueba de fuego más aguda en la medida en que alguno de los cónyuges es desempleado o bien si ambos lo están.
Más abruptos son los problemas cuando de por medio hay que pagar colegiaturas, tarjeta de crédito,  crédito automotriz e  hipoteca.
Hoy en día las hipotecas son concedidas  tomando en cuenta tanto el ingreso del esposo, como de la esposa, uno queda de aval del otro y viceversa, las instituciones financieras quieren asegurarse el pago.
     Así es que no es nada fácil mostrar entereza en momentos de desafío económico, de hecho los psicólogos reconocen el estrés emocional derivado de una montaña de problemas económicos y la utilización de puertas falsas como el suicidio o el homicidio.
    ¿Quiénes se afectan más en una situación de crisis económica? Hay una vulnerabilidad mayor en grupos de parejas en  zonas urbanas ubicadas como focos de industrias y maquiladoras. Chihuahua es quizá el mejor ejemplo.
En tanto que parejas en zonas semiurbanas y rurales casi siempre viven con los padres de él o de ella, logran construir un cuarto adicional, trabajan en el campo, la siembra o ponen una tienda de abarrotes y van subsistiendo.
    Las parejas en la medida en que más involucradas están  con distintas actividades económicas y tienen mayores compromisos de endeudamiento y pagos por cubrir para el sustento y mantenimiento de la familia son entonces las que más estrés padecen cuando va en aumento la tasa de desempleo, sube la inflación, encarecen las tasas de interés y las perspectivas tornan sombrías para los próximos meses.
GALIMATÍAS
    ¿Qué hacer? Ante todo las parejas tienen que hablar sus problemas y buscar soluciones de forma conjunta, bien sea incluyendo a los respectivos padres para obtener el mejor de los consejos.
    En caso de atravesar por estrés económico derivado de la propia situación actual, entender que no está en manos de ninguno de los dos parar la crisis pero si ayudar a que sus daños sean menos severos en la medida en que cuiden su propia economía personal y familiar.
    Si alguno de los dos en la pareja se ha quedado sin empleo, es menester que ambos con libreta y pluma en mano realicen  cuentas de sus gastos mensuales en promedio; determinar cuáles son sus gastos fijos (agua, luz, gas, alquiler, hipoteca, pago de tarjeta de crédito, colegiaturas, otras deudas) y sus gastos variables.
Un consejo es que comiencen recortando sus gastos variables reduciéndolos a  un nivel razonable para ambos y la familia.
    Por ejemplo, aminorar salidas,  comprar productos marca libre en las tiendas departamentales, no comprar ropa, ni calzado, reciclar y reutilizar en el hogar, comprar alimentos de temporada, aprovechar sobras, hacer conservas; utilizar menos el vehículo, incluso si tienen dos vehículos pensar en vender uno para con ello pagar completamente la deuda de la o las tarjetas.
    Es preferible deshacerse de un coche que en tres meses dejar de pagar la tarjeta  o las tarjetas de crédito porque con un solo ingreso no pueden hacer frente a todos los compromisos, hay que recordar que las tasas de interés por moratoria son altísimas y los bancos con abogados de por medio harán todo por cobrar una  deuda en aumento por la moratoria.
    También es aconsejable apoyarse con los padres, buscar una forma de encontrar algún respiro, ver viejos amigos para saber si saben de algún empleo disponible; llevar curriculums a oficinas públicas, anotarse en portales por Internet de búsqueda de empleo; conocer qué sectores están pasando mejor la crisis para  dirigir sus esfuerzos a ellos y no intentar colocarse precisamente en aquellos donde la crisis está a la orden del día.
    Algo fundamental es  tratar de negociar con los acreedores, decirles que se han quedado sin trabajo que desean encontrar una forma, por unos meses, de reducir el pago por su deuda mensual, la disposición es muy valorada.
    Asimismo recordar que siempre pueden echar mano de un porcentaje de su ahorro para el retiro acumulado en la Afore elegida,  que para recibirlo tienen que solicitarlo previamente en su Afore tras demostrar la hoja de  desempleo según conste en el IMSS.
Y por último, para la pareja,  dejar de culparse uno al otro, de reprocharse y caer en una presión absurda que sólo les llevará al camino de la separación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *