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Ciencia y Tecnología - October 18, 2008

La zona arqueológica “Cañada de la Virgen”, lugar prehispánico regido por la Luna, el Sol y Venus

La “Casa de los 13 cielos” fue
concebida como un reloj lunar
que regía la caza y la recolecta
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 17 de Octubre del 2008.- (CONACULTA) La Zona Arqueológica Cañada de la Virgen, situada en el municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato, es un antiguo lugar prehispánico regido por la Luna, el Sol y Venus, como lo demuestran los estudios sobre arqueoastronomía que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha realizado en el sitio.

Los antiguos arquitectos construyeron y configuraron esa ciudad —donde se establecieron los pueblos otomíes-hñahñu— a partir de los cerros que la rodean y de los ciclos sinódicos (lapso de tiempo que tardan los planetas o astros en adquirir la misma posición relativa con la Tierra) de los astros para lograr una alineación simétrica de sus templos.

Cañada de la Virgen comparte el patrón arquitectónico y de orientación mesoamericano, es decir, el eje de simetría está dirigido a la salida y puesta del Sol y de la Luna (este-oeste), además de que su posición en un lugar estratégico —con predominio visual de la cuenca del río Laja, donde se asienta la zona— determinó la importancia que este sitio prehispánico tuvo para la realización de rituales y ceremonias, explicó Gabriela Zepeda, investigadora y responsable del proyecto.

La estrecha relación entre la edificación de los conjuntos arquitectónicos y los ciclos de los astros se observa de manera principal en el Complejo A o “Casa de los 13 cielos”, espacio fundamental para la observación celeste, cuyo patio hundido funcionó como espejo de agua a través del cual la clase sacerdotal podía mirar el cielo e interpretar aspectos en beneficio del ciclo agrícola.

Los edificios que componen al lugar están emplazados sobre una meseta que se rellenó artificialmente para obtener una inclinación de 18°, así los antiguos otomíes lograron que el Sol pasara sobre diversos puntos del conjunto arquitectónico, marcando con ello fechas calendáricas ligadas al control de las actividades de sobrevivencia como la siembra y cosecha.

Y es que más que regir la orientación de la ciudad, la observación astral fue parte fundamental para el desarrollo de las actividades de supervivencia de los pueblos, de ahí que el calendario para la agricultura estuviera vinculado con el Sol, mientras que el de la cacería y recolección con la Luna.

Los cerros que circundan al sitio representaron al mismo tiempo ejes de planeación urbana y referencias de una geografía cósmica ligada a la vida cotidiana.

La observación de los eventos celestes sirvió para determinar con mayor precisión los momentos adecuados para el inicio de las siembras, la preparación de los terrenos, la llegada de las lluvias o el tiempo de sequía.

Esta condición llevó a Cañada de la Virgen a ser entre 540 y 1050 d.C., santuario, monasterio, referente de creación y oración, es decir, lugar de dominio religioso y calendárico ligado al control de los sistemas agrícolas, y de las rutas de paso de las materias primas con las que se abastecían.

A lo largo de estudios visuales, señaló la responsable del Proyecto Cañada de la Virgen, se han logrado determinar las fechas en las que se observan fenómenos que están relacionados con la agricultura y la cosecha.

Los días 17 de abril y 25 de agosto, el Sol pasa al amanecer sobre el pórtico de la “Casa de los 13 cielos”, es decir, en días relacionados con la temporada de lluvias en la región.

El énfasis hacia el poniente es lo que distingue a Cañada de la Virgen de todas las demás zonas trabajadas bajo el punto de vista arqueoastronómico, porque en lugar de que el Sol salga detrás de la pirámide, como en Teotihuacan o en el Templo Mayor, lo hace por enfrente; este hecho habla de que en ese lugar la observación celeste se hacia de manera invertida.

La vigilancia del ciclo lunar también fue de gran importancia en este sitio, de manera principal para conocer las fechas de la recolecta. De acuerdo con la arqueóloga, después de los estudios se llegó a la conclusión de que la pirámide conocida como la “Casa de los 13 Cielos” funciona como un reloj lunar.

“Tenemos un registro donde la Luna coincidió con la alineación específica de los cuerpos constructivos”, añadió.

Todos los estudios arqueoastronómicos han tratado de comprender la alineación arquitectónica con las puestas solar y lunar, pues es fundamental para entender el carácter constructivo de Cañada de la Virgen, considerado como el “Cielo en la tierra”.

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