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Ciencia y Tecnología - October 16, 2008

Reconstruyen de manera virtual entierros hallados en la Pirámide de la “Serpiente Emplumada”

Hasta el momento se han
encontrado 139 individuos
enterrados en el Templo
de Quetzalcóatl, aunque
según hipótesis
podrían llegar a 260
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 16 de Octubre del 2008.- (INAH) Una decena de entierros, colectivos e individuales descubiertos en la Pirámide de la Serpiente Emplumada, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan (ZAT), son reconstruidos en realidad virtual mediante un proyecto encabezado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

            Esta iniciativa —en la que convergen arqueólogos y antropólogos físicos del Instituto, así como arquitectos, pedagogos e ingenieros industriales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, de la Universidad—, cuyo objetivo inicial era únicamente la animación tridimensional de complejos arquitectónicos del sitio, se ha extendido al levantamiento artificial de los contextos fúnebres.

            Los arqueólogos Sergio Gómez Chávez e Ignacio Rodríguez García, el antropólogo físico Luis Alfonso González Miranda y el arquitecto Roberto Pliego Hernández, son los responsables de las diferentes líneas de estudio que se asientan en programas computacionales y que permitirán tener una idea de los ritos funerarios teotihuacanos.

            Este tipo de reconstrucciones digitales permiten al público y a los especialista tener una idea de la manera original en que fueron colocados en la época prehispánica los cuerpos inertes, lo cual sería imposible deducir debido al mal estado de conservación en que se encontraron los entierros en la excavación, abundó Luis Alfonso González.

            Por ejemplo, se realizó la reconstrucción virtual de un enterramiento individual, hallado originalmente en decúbito dorsal flexionado (boca arriba, con las piernas dobladas hacia el tórax), y aunque no tenía vasijas asociadas, en la animación se le colocaron algunas para mostrar los modelos cerámicos.

            Otro de los prototipos realizados se basó en un depósito mortuorio compuesto por nueve individuos y que fue localizado por el arqueólogo Rubén Cabrera en 1989. En uno más se reprodujo el cráneo de un individuo, acompañado con elementos de concha.

            Primero a través del programa Poser y después en Tridimax, las reconstrucciones virtuales permiten simular el volumen corporal de las víctimas (con base en un estudio sobre las características físicas de la población teotihuacana, realizado por los investigadores María Eugenia Villanueva y Carlos Serrano), así como su posición esquelética.

            Cabe mencionar que a diferencia del levantamiento tridimensional, la producción en realidad virtual brinda al espectador la sensación de inmersión, es decir, de estar dentro del lugar proyectado.

            Aunque las recreaciones son todavía preliminares, la intención es que una vez concluidos con éxito, sirvan en una primera instancia con fines docentes y de investigación y, posteriormente, puedan ser conocidos por el público en general, también mediante la opción de video.

¿Evidencia de conquista bélica o de actos rituales?

Conocido también como el Templo de Quetzalcóatl, de acuerdo con interpretaciones recientes, la Pirámide de la Serpiente Emplumada (150-225 d.C) localizada en La Ciudadela, estaba relacionada con la creación del tiempo y el calendario, y con la serpiente emplumada como patrona de los gobernantes.

            Los arqueólogos Rubén Cabrera Castro y Saburo Sugiyama, responsables de las excavaciones en este edificio durante los años 80 e inicios de los 90, elaboraron una hipótesis según la cual ahí mismo podrían estar ofrendados 260 individuos, número que corresponde a los días que conforman el calendario ritual prehispánico.

            Aunque ambos consideran que estos esqueletos son testimonio de guerra y conquista bélica —la mayoría se encontraron con atuendos militares y armas—, para el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, “son evidencia de un acto ritual que refiere al asesinato sucedido en los tiempos míticos, aquellos homicidios que dieron origen al universo, a la vida y marcaron el comienzo del tiempo”.

            Por su parte, el antropólogo físico Luis Alfonso González Miranda dio a conocer que hasta el momento se han encontrado 26 entierros en la Pirámide de la Serpiente Emplumada, de los cuales se obtuvieron los restos óseos de 139 individuos (en su mayoría adultos jóvenes), 113 correspondientes al sexo masculino y 24 al femenino.

“La edificación no está explorada en su totalidad, por lo tanto, hacen falta enterramientos para verificar la hipótesis de los maestros Cabrera y Sugiyama”, anotó el investigador. También destacó que varias de las inhumaciones, individuales y colectivas, guardan una conexión simétrica.

A su vez, González Miranda sostiene la teoría de que se realizaban ceremonias al interior del Templo de Quetzalcóatl, de ahí que se ubiquen entierros primarios (esqueletos en relación anatómica) y secundarios (con muestras de que las osamentas fueron removidas).

“¿Por qué hablamos de sacrificio humano en gran escala?, personalmente sostengo que éstos se dieron por medio de la degollación debido a que las vértebras cervicales se tienen en relación anatómica y muestran las huellas de corte. Cabe aclarar que en Teotihuacan, aparte de este tipo de sacrificio, se practicaba la extracción del corazón”, concluyó el antropólogo físico.

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