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Música - October 15, 2008

“Beso asesino” o las siempre cálidas caricias del bolero

El CD es una muestra excepcional
de la bolerística cubana y la
mexicana, específicamente
la yucateca muy emparentada
con la antillana
Foto: Cortesía 'Discos Corasón'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 15 de octubre de 2008. Han pasado más de cien años desde que el bolero asentó su acta de nacimiento en Santiago de Cuba y aún sus aires melódicos y rítmicos siguen llevando su mensaje de amor, sueños, ilusiones y anhelos por todo el mundo, con especial énfasis en el ámbito hispánico. Y en México no los cantamos mal, como bien lo demuestra la pléyade de tríos que surgieron a mediados de la centuria pasada o después, o antes, como “Los Panchos”, que nacieron como trío en Estados Unidos. Incluso ahora, montados en un repertorio enorme e inagotable, no dejan de brotar, por lo menos en México.

Hay que admitir que, aquí, desde hace años este género ha sido confinado a pocos espacios de difusión, que se le ha tildado de cursi y de música de viejos y muchas cosas más. Síntomas de los tiempos modernos, pero son juicios fuera de lugar. En nuestro país prácticamente nunca ha salido de la radio, de algún programa, de la posibilidad de escucharlo en disco o en vivo –como lo constata la gran cantidad de tríos en restaurantes, hoteles, cafeterías e incluso autobuses urbanos–; quizás hemos carecido de renuevos, de nueva savia, auténtica.

Lo cierto es que el bolero sigue vivo, el bolero romántico, a pesar de los embates de la tecnologización y de sus intérpretes más recientes (pienso, perdón, pero así han sido de complicados los últimos años para este bello y poderoso género musical, en un grupo, creo colombiano, llamado “Los Tri-O” y en el cantante mexicano Luis Miguel…). El bolero, pues, sigue vivo y presente en la sensibilidad, en la piel, en la entraña de un continente…

Por ello, nos congratula la aparición, el año pasado, de un disco que viene a corroborar lo anterior. Se trata de “Beso asesino. Boleros de Cuba y Yucatán” (Discos Corasón, México, 2007), que incluye veintiún temas, once interpretados por yucatecos y diez, por cubanos, pero con el plus, como se avisa en el cuadernillo que acompaña al cedé, de que diecinueve estaban inéditos en disco. Por esto y más, una joya para los amantes del género.

También hay que mencionar que el disco tiene la virtud de abrirnos un abanico de posibilidades sonoras y emotivas mediante los músicos seleccionados, algunos de ellos completamente marginados –para nuestra desgracia–, fuera de la atención del escucha, del melómano, como es el caso de “Los Tachos”, en mi opinión, un grupo yucateco magnífico. Ni qué decir de los cubanos, que para eso se pintan solos, como el “Cuarteto Patria”, liderado por el excepcional Eliades Ochoa.

No es excusa para no abundar en cada tema, pero, en este caso, estamos ante una especie de tesauro que nos invita a sumergirnos en la riqueza sonora y letrística de cada tema, como en el caso, sólo por mencionar uno, del bolero de Eugenio Portuondo Hechaverría, “Quiero estar cerca de ti”, interpretado por las “Hermanas Ferrín”, que son acompañadas por excelentes músicos (me cuesta resistirme a no transcribir, por lo menos, la letra).

“Beso asesino”, además, es una muestra excepcional de la bolerística cubana y la mexicana –específicamente la yucateca, muy emparentada con la antillana–, en la que la primera se aprecia más rítmica, ligeramente más rápida, incluso alegre; en tanto que la yucateca es más lenta, con menos percusiones y ritmo, más “romántica”, por decirlo así. No obstante, las dos son deliciosas. El título del disco, por cierto, procede del bolero homónimo del compositor yucateco Pepe Domínguez.

En suma, estamos ante un disco que invita a tomar café con ron o simplemente a sentarse cómodamente –lo ideal sería en un porche, al atardecer, en compañía del ser amado…– y disponerse a disfrutar de una música y unas canciones que llevan impreso en su espíritu el sello de lo eterno, de lo inmortal.

Las canciones y los intérpretes que integran “Beso asesino. Boleros de Cuba y Yucatán” son “El misterio de tus ojos” (Cuarteto Oriente), “Mirar raro” (Los Decanos), “Retorna” (Cuarteto Oriente), “Desconfianza” (Alma de Mérida), “Longina” (Melodías Cubanas), “Desdeñosa” (Los Decanos), “Cristinita” (Cuarteto Oriente), “Fondo turquí” (Los Decanos), “Quiero estar cerca de ti” (Hermanas Ferrín), “Ojos tristes” (Los Tachos), “A una coqueta” (Cuarteto Patria), “Pájaro azul” (Los Tachos), “Almendra roja” (Alma de Mérida), “Lágrimas negras” (Cuarteto Patria), “En el tronco de un árbol” (Los Decanos), “Dudas” (Cuarteto Oriente), “Beso asesino” (Los Tachos), “Serenata” (Alma de Mérida), “Te vi en mi jardín” (Hermanas Ferrín), “Embrujo” (Los Decanos) y “A ti, Georgina” (Cuarteto Oriente).

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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