Home Arte y Cultura Verónica Leonides González, una mujer con alma de poeta en la Tierra Caliente de Guerrero
Arte y Cultura - October 9, 2008

Verónica Leonides González, una mujer con alma de poeta en la Tierra Caliente de Guerrero

Vero es amable y generosa,
solícita, emprendedora y
apoya incondicionalmente
las manifestaciones
culturales de su estado
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 9 de octubre de 2008. El año pasado conocí en Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, a una promotora cultural que me sorprendió por su entusiasmo y amor por su tierra calentana. Amable y generosa, solícita y emprendedora, apoya incondicionalmente las manifestaciones culturales de su estado. Para aumentar mi pasmo, me dijo que también escribía poesía, y para corroborar su dicho me mostró un legajo en el que salvaguarda los productos que su inspiración le ha dictado.

Apenas tuve tiempo de ojear sus poemas, pero me pude percatar de que su estro se inclina por los asuntos cívicos, patrióticos y por los eróticos y costumbristas –quizás éstos son los más logrados de su producción poética–, con un lenguaje coloquial, sencillo, transparente como el aire y el cielo calentanos; sin mayores pretensiones, simplemente para expresar lo que vibra en su sensibilidad. Charlamos unos minutos y he aquí la voz sincera de Verónica Leonides González.

Verónica, platíqueme por qué escribe poesía.

Bueno, primeramente porque lo siento, me nace, me gusta decir las cosas con la palabra bella, con lo que uno siente y ama la vida. Para transmitir mis pensamientos y sentimientos.

¿Desde cuándo empezó a escribirla?

Desde quinto grado de primaria, cuando tendría unos doce años, por ahí…

¿Y por qué le nació el gusto?

Porque en la escuela teníamos unos contenidos y uno se llamaba “Juan Pregonero”, y ahí venían unos versos rimados, y desde ahí…

¿Recuerda al autor?

No.

¿Y el poema se llama “Juan Pregonero”?

Sí, pero no recuerdo al autor, solamente era una especie de ejemplo que nos pusieron, entonces como que allí me identifiqué porque yo sentí que lo que nos estaban poniendo de ejercicio lo podía hacer, y lo hice.

Entonces lleva muchos años escribiendo poesía…

Bueno, a mi manera y sencillamente, porque pienso que para eso se estudia…

Pero usted estudió…

Sí, pero me refiero a que uno debe estudiar las letras, yo quería estudiar filosofía y letras precisamente porque quería ser escritora…

¿Y por qué no lo hizo?

Lo que pasa es que mi situación económica no me ayudó, pero sí logré entrar a la UNAM, tuve buen promedio aquí en la secundaria y fui a hacer el examen en la ciudad de México, me tocó hacerlo en el Estadio Azteca, de setenta mil aspirantes nos quedamos cuarenta mil… Ingresé a la UNAM, en el CCH Sur, ahí estuve, después me tuve que regresar a Ajuchitlán porque mis papás me dijeron que ya no me podía quedar a seguir estudiando ahí, ya que mis hermanos se regresaban…

¿Dónde estudió para maestra de primaria?

En la Universidad Pedagógica Nacional, en Ciudad Altamirano.

¿Qué representa para usted la poesía?

Un símbolo de vida, dar un motivo para seguir viviendo, también es alegría de que llega un nuevo día, sonreírle a la vida… Es un símbolo de amor, de amistad, de paz, de tranquilidad, un símbolo de muchas cosas…

Entonces, ¿qué es la poesía para su vida, en su vida?

Es el eje que me motiva a seguir trabajando, a seguir luchando, a seguir viendo a la gente que nos necesita o que necesita que nosotros le llevemos cosas bellas, como es la poesía.

¿Sabe cuántos poemas ha escrito desde su adolescencia hasta ahora?

Mire, terminados, tendré unos cincuenta.

¿Piensa publicarlos en un libro?

Sí, claro, es mi sueño dorado.

¿Lo hará realidad?

Sí, nada más que voy por momentos de trabajo, creo que lo voy a lograr, es que también se me ha obstaculizado que me apoyen, que me ayuden…

Muy bien, profesora, ¿desea agregar algo más?

Quiero decirles a todos sus lectores que sean muy felices, que nosotros hacemos o somos el arquitecto de nuestro propio destino, que podemos hacer rodar al mundo y no rodar en él, que logremos nuestros propósitos con ese ahínco, con esa alegría, con la que nos recibió este mundo que habitamos.

Para ilustrar someramente el universo de esta poeta calentana, a continuación transcribo dos poemas que me regaló en fotocopia.

Axochitlán

Cuna de hombres valientes
Es mi pueblo inmortal
Donde se baña la gente
Aún corriendo el manantial

Parece un gran guerrero
Por sus cuatro manantiales
Semejando cuatro espadas
En sus puntos cardinales

Aún camina la gente
Bajo su grande sombrío
Por sus grandes platanares
Y los mangos por el río

Aguas limpias, cristalinas,
Llevan flores sobre el río
Flores lindas, amarillas
Del axúchitl verde olivo

Hay mujeres tan hermosas
Como grandes guerrilleras
Saben hacer muchas cosas
Y sus propias carrilleras

Hacen toqueres y uchepos
Sus moles con sus tamales
Sus pozoles no se diga
Y de barro sus comales

Ollas con sus cazuelas
Cántaros con sus tinajas
Pochitos y tepeshtates
Para llenar grandes plazas

En San Miguel Totolapan
Y en Tlapehuala, Guerrero
Pasea su cargamento
De Ajuchitlán el ollero

Tal vez vendiendo o cambiando
El producto por un cuero
Para hacerse unos guaraches
O cambiando algún sombrero

El jarro de San Cristóbal
Y su plato porcelano
Con su cajete de barro
No queda atrás el ufano

En las ollas de Changata
Mal hechas pero sentidas
Aún se cuecen las combas
De Ajuchitlán proteínas

Para escobeta de palma
Villa Nicolás Bravo
Donde hacen las escobas
Y tejen la trenza a mano

Corral Falso y sus cantares
Llenan todo por doquier
Con violín y tamborita
Le cantan a la mujer

Pa’ silletas en San Marcos
Con orgullo nos lo dicen
Con honor yo lo pregono
Pues es dicho de origen

En Santa Rosa de Lima
Panochas de ajonjolí
En los pueblos de allá arriba
Los judíos y el maíz

Como reina legendaria
La mujer siempre erguida
Como dando conferencia
O haciendo la comida

¡Oh, mi señor cuitlalteca!
Mi señor Axochitlán
Tus tres dioses te elevan
Por ser cimiento de un clan

Los dioses que te elevan
Son del Águila al noreste
El Chiquihuite al poniente
Y el Cerro Azul al sureste

Yo te brindo parabienes
Mi señor Axochitlán
Los dones que tú ya tienes
Otros pueblos no tendrán.

Hechizo de amor

Embrujo del sostén de mis caderas
Hechizaste mi alma con tu almohada
En el columpio de tus besos que mecía
el dulce corazón de mis entrañas

Me diste a beber miel de tus mieles
En el néctar de tus besos sin retorno
Dejándome en la boca el contorno
Del sabor a cerezos de tus pieles

Me enseñaste a vivir como tú vives
Mística de la sabia poderosa
Compartes conmigo tantas cosas
Que de tanto compartir me siento dueña.

Otros títulos de poemas de la profesora Leonides González son “Canto del Balsas”, “Juárez, el republicano”, “La muerte del cenzontle” (Dedicado a la memoria de Ángel Rodríguez Molina, que fuera cronista de Ajuchitlán), “Cultivo de amor”, “La tinaja resquebrajada”, entre otros.

Verónica Leonides González

Nació en Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, el 19 de octubre de 1963. Hija de Honorato Leonides Julio y María Concepción González Hernández. Estudió la licenciatura en Educación Primaria en la Universidad Pedagógica Nacional, en Ciudad Altamirano, Guerrero. Fue directora de la Casa de la Cultura de su municipio.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Libros sobre Guerrero en www.vialibros.net

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *