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Música - October 9, 2008

“15 éxitos”, del Trío Tamazunchale, un disco ranchero con sabor a huapango

Cabe destacar que la selección
de las rolas de este disco es otro
acierto más, pues todas son
buenas y perfectamente
adaptables al estilo y voces del trío
Foto: Cortesía 'Discos Lebe'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 9 de octubre de 2008. En Huejutla de Reyes, Hidalgo, en una céntrica calle, hay una tienda de discos muy bien surtida. En agosto, cuando me dirigía a Xilitla al “XIII Festival de la Huasteca”, tras una obligada y rapidísima parada en esa población, corazón de la Huasteca hidalguense, para abordar un autobús “Vencedor” a Ciudad Valles, entré a esa tienda movido por la curiosidad. Tiene muchísimo huapango, tanto que me hizo falta dinero para adquirir todo lo que vi y me gustó. Adquirí varios discos, uno de ellos es “15 éxitos”, del "Trío Tamazunchale", de don Jorge Muñoz Tavera, sin duda uno de los más importantes de la Huasteca potosina.

En tiendas de esa índole no es extraño encontrar discos de tríos huapangueros con versiones de cumbias, rancheras, baladas, boleros…, ya sean temas “clásicos o del momento”. De hecho, tengo la impresión de que es en Hidalgo donde más tríos huapangueros graban este tipo de música. En fin, es una añeja cuestión polémica si hacen bien o mal (en el ámbito del huapango tradicional, claro) al grabar temas actuales. Lo cierto es que ahí están y, como siempre, en gustos se rompen géneros…

A mí, sin ánimo de polemizar, me atrajo y la verdad me gustó mucho “15 éxitos” (Discos Lebe, México, D.F., 1993), un disco con once canciones rancheras y cuatro huapangos, que seguramente es una transferencia del material grabado originalmente en casete, pues así lo señala el aviso legal, que era un casete.

¿Qué se puede decir de un disco que incluye puros temas “perrones” y es interpretado por un trío chi… potludo? Tal vez mucho o quizás poco. Porque hay discos de puros éxitos con grupos desconocidos que la verdad no la hacen. (¿Recuerdas, lector, esos discos LP de grupos o imitadores de los años setenta u ochenta que, tras el éxito de un grupo famoso o de un cantante solista, salían y lograban engatusar a uno que distraído basándose en el parecido del artista o en el del nombre o diseño del disco original?)

En primer lugar, ya lo dije antes, el "Trío Tamazunchale" es toda una institución en la Huasteca potosina y aun fuera de ella, formado por muy buenos músicos, con la particularidad de que don Jorge, muy buen violinista, también canta (en la contraportada se menciona a los integrantes, además de don Jorge: Alejandro en la quinta huapanguera y a Víctor en la jarana, así nomás; me parece, por la foto, que este último ya no toca con ellos, pues en Pahuatlán, Puebla, los vi y oí tocar con otro jaranero –por otro lado, algo nada extraño entre los tríos huastecos–).

En segundo lugar, hay que decir que sus versiones a temas clásicos rancheros son excelentes, con buenos arreglos y, sobre todo, muy buenas voces, en la tesitura de lo que se ha dado en llamar “canciones norteñas”; en realidad, a mi entender, éste es uno de los aspectos que hacen muy interesante el disco en comento, la fusión de estilos, con un toque personal, haciendo algo así como cantar canciones rancheras al modo norteño –un poco, digamos, de “Los Relámpagos del Norte”– y con un inconfundible estilo huapanguero. Uff, un híbrido nada fácil de describir, aunque asaz disfrutable.

En tercer lugar, cabe destacar la selección de las rolas, pues una buena canción no necesariamente se adapta al estilo y tesitura de un grupo o artista; en este caso, ése es otro acierto más (quizás habrá que darle crédito al respecto a Leoncio Gómez Hernández, cuyo nombre aparece en el disco como director artístico), pues todas son buenas y perfectamente adaptables al estilo y voces del trío (incluso una es original de éste).

¿Algún otro punto más a su favor? Ganarse la simpatía del escucha, ya que los temas y el sentimiento impreso en cada interpretación se echan a la bolsa fácilmente a cualquiera, pues muchas de las canciones formaron parte de lo que se podría denominar “la educación musical y sentimental popular” de los mexicanos nacidos después de la segunda mitad del siglo pasado y hasta por ahí de mediados de los setenta, cuando, paulatinamente, las manifestaciones musicales autóctonas fueron perdiendo espacios en la radio y en la televisión, y, por ende, en el gusto del público. Ya cada quien podrá recordar, al escuchar las canciones, el cantante o grupo que se la hizo entrañable. En cuanto a los huapangos, el propio trío se cuece aparte.

Ahí va el contenido: “El golpe traidor”, “Reconozco que tengo la culpa” (de Jorge Muñoz Tavera), “En el último trago”, “Cariño santo”, “Prieta linda”, “El guajolote”, “La huasanga”, “Caminos de Michoacán” (sí, señor, también), “Indita mía”, “La palma”, “La cariñosa”, “Qué bonito”, “Atardecer huasteco”, “El san Lorenzo” y “La calandria”. Disfrútelo. ¡Salud!

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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