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Buenas Noticias - October 3, 2008

Recupera su estabilidad estructural el “Templo del Adivino” en Uxmal, Yucatán

El 'Templo del Adivino' tiene
aproximadamente 35 metros
de altura y su planta
—única al ser de tipo elíptica—,
entre 60 y 70 metros por lado
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 3 de Octubre del 2008.- (INAH) Hace 20 años, Yucatán sufrió los embates de uno de los peores huracanes en su historia: “Gilberto”, y uno de sus edificios prehispánicos más emblemáticos, el Templo del Adivino —de 35 metros de altura—, en el sitio arqueológico de Uxmal, no escapó de las trombas ocasionadas por el meteoro. La humedad acumulada provocó que su interior fuera semejante a una “masa de pastel que se viene abajo”.

            A una década de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emprendiera un proyecto integral para resolver de fondo esta problemática, el edificio maya, cuya construcción inició hacia el siglo VI, ha recuperado el equilibrio estructural en su totalidad, así lo dio a conocer José Huchim Herrera, director de la zona arqueológica declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1996.

            Luego de que las tormentas de “Gilberto” mermaran inclusive el núcleo de la primera subestructura del Adivino (se compone de cinco cuerpos), se conformó un equipo de especialistas —entre ellos, ingenieros, arquitectos y arqueólogos—, el cual realizó varios diagnósticos del estado interno de la construcción.

            Sin embargo —abundó el arqueólogo—, el conocimiento parcial del sistema constructivo implicó que, en ese momento, únicamente se realizaran labores para apuntalar las columnas y otros elementos arquitectónicos de la Estructura I, a fin de brindar soporte e impedir derrumbes; además de resanar grietas.

            En 1998, se observó que los quiebres volvían a abrirse y para ello fue necesario revisar los dictámenes realizados con anterioridad, en este caso se retomó la propuesta del arquitecto Pablo Chico Ponce de León, académico de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

             “Lo primero que se llevó a cabo dentro del proyecto multidisciplinario fue retirar consolidaciones anteriores en los cuerpos de la Primera Etapa—sobre todo en partes horizontales—, hasta llegar al núcleo original. De esa manera, volvimos a reforzar esas secciones.”

“El exceso de precipitación pluvial ocasionó filtraciones en el interior de las estructuras provocando el deslave y ablandamiento de los materiales constructivos, así como grietas. Para resolver esta situación, se realizaron calas de entre 2 y 3 metros de profundidad sobre las grietas, hasta llegar al núcleo, y posteriormente se consolidaba de nuevo”.

            Huchim Herrera, investigador del Centro INAH Yucatán, explicó que lo importante “es que el edificio ya tiene estabilidad. En su parte posterior rellenamos con alrededor de 100 m³ de piedra para darle una mayor solidez y dejarlo como realmente lo tenían los mayas. Tenemos resuelto el problema estructural del Templo del Adivino”.

            A la par de estas labores tendientes a recuperar el equilibrio del edificio, durante dicho proceso se han obtenido datos trascendentes sobre el mismo —los cuales son asentados en un programa de diseño asistido por ordenador—, por ejemplo, fueron definidas las cinco etapas constructivas que lo constituyen.

            El Templo del Adivino posee aproximadamente 35 metros de altura y su planta —única al ser de tipo elíptica—, entre 60 y 70 metros por lado. Su primer cuerpo data del 560 d.C., no obstante, en ese basamento se hallaron materiales del Preclásico Superior (200 a.C.). La última estructura, ha sido fechada hacia el 850-900 d.C.           

“El templo II, que es una pequeña pirámide al interior, posee la misma forma que el cuerpo V o principal, es decir, tiene desplante elíptico. La etapa constructiva III es muy similar a la anterior en cuanto a su decoración sobria; mientras, la IV se dispara totalmente en el aspecto ornamental pues tiene influencia de los sitios mayas del norte de Campeche, con portadas zoomorfas muy elaboradas”, explicó José Huchim.

            Así mismo, mediante análisis en microscopio de barrido electrónico, se encontró un componente esencial utilizado en el mortero o mezcla para la construcción, a fin de darle una mayor resistencia. Al parecer, este material se obtenía de la sal por medio de un proceso que no se ha podido definir.

“Más llamativo aún, es que desde hace algunos años, en Estados Unidos, se industrializa la cal con este componente químico, y lo mayas ya lo usaban desde el año 560 d.C.”, comentó el experto.

El rey enano de Uxmal

José Huchim relató que el nombre del Templo de Adivino proviene de una leyenda prehispánica que logró trascender hasta nuestros días, gracias a la tradición oral.

Se cuenta que en el siglo XVI, Fray Estanislao Carrillo, quien partía del pueblo de Santa Elena rumbo a Uxmal, encontró a un campesino y juntos continuaron el camino, momento que amenizó el milpero con una vieja narración, según la cual en Uxmal habitó una vieja hechicera.

Un día, entre sus muchos conjuros, la maga tomó los huevos de un ave y los puso cerca de un fogón, cuando de repente apareció un enano.

El hombrecito creció al lado de la bruja, pero intrigado por el cuidado que ésta le daba al hornillo, ideó un plan para que ésta se retrasara mientras iba por agua al río cercano y así revisar debajo del brasero. Así lo hizo y dio con un instrumento que cuando lo hizo sonar retumbó por toda la ciudad.

El gobernante de Uxmal sabía que esa sonoridad presagiaba a su sucesor y mandó a su séquito para dar con quien la produjo. Llegó el enano ante el monarca y éste le condicionó el mando, argumentando que debía pasar algunas pruebas.

Los exámenes en que se midieron frente a frente, el rey y el enano, consistieron en adivinar el número de hojas de una frondosa ceiba, soportar una gran cantidad de latigazos y, finalmente, aguantar que les rompieran un cocoyol (fruto de cáscara dura) en la cabeza. Asistido por la vieja hechicera, el pequeño salió triunfante.

El enano asumió el poder de Uxmal y en una sola noche se levantó el Templo de Adivino. También mandó construir el Palacio del Gobernador para impartir justicia, así como un sacbé o camino blanco para conectar esta ciudad con la de Kabah.

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