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Por la Espiral - September 29, 2008

El futuro del TPV en el “low cost”

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-El futuro del TPV en el “low cost”
-Tecnología para la expansión
-Pagos con tarjetas bancarias

En México, los pagos con tarjetas bancarias de crédito y de débito en comercios y prestadores de servicios han venido ganando importancia en los últimos años.
Banco de México señala en un documento de análisis que, durante 2006, se llevaron a cabo más de 530 millones de pagos con tarjetas bancarias en comercios con un valor de 299 mil millones de pesos constantes del 2002.
El valor de dichas transacciones representó el 3.9% del PIB y el 5.6% del monto del consumo privado.
El instituto central puntualiza que el incremento en la importancia de los pagos con tarjeta se relaciona tanto con el aumento en el número de tarjetas, como en el número de comercios que las aceptan. Ello revela la importancia de que la micro, pequeña y mediana empresa utilice una Terminal Punto de Venta (TPV).
En este sentido, Banco de México ha comprobado que un mayor uso de tarjetas  mejora la eficiencia del sistema de pagos y reduce los costos de transacción; lo que a su vez redunda en beneficios para todos los participantes en la red: tarjetahabientes, comercios y bancos.
La Asociación de Bancos de México (ABM) indica que existen 2 millones 400 mil establecimientos comerciales y de servicios, de los que el 95%, esto es, 2 millones 300 mil son micronegocios (menos de 5 empleados) que no tienen forma de aceptar el pago con tarjeta, ni de crédito, ni de débito. Son establecimientos no bancarizados que de adoptar una TPV experimentarían un incremento estimado anual del 30% en sus ventas.
    ¿Qué es una Terminal Punto de Venta? Es un dispositivo electrónico para aceptar el pago con tarjeta de crédito, débito, vale electrónico o monedero electrónico.
Entre las ventajas de que un establecimiento comercial o de servicios micro o pequeño adopte una TPV aparecen: 1) Más seguridad ante el número de asaltos y robos con violencia en búsqueda de dinero en efectivo, el pago con tarjeta le permite al dependiente reducir esa vulnerabilidad en el manejo del dinero constante y sonante. 2) Reduce el riesgo de equivocarse en los cambios. Muchos establecimientos llevan control (como debe ser) de las ventas del día y al final de la jornada al realizar el corte se dan cuenta de que no cuadran los números de lo que vendieron y de lo que cobraron. Es un problema muy común. 3) Aumento evidente de la clientela. A muchas personas les depositan su nómina en tarjetas de débito, una de las grandes comisiones de los bancos son por cada operación que el asalariado realiza ante el cajero automático primero por consultar el saldo, luego por retirar dinero del cajero. En esta sola operación, la de la consulta y el retiro, estamos hablando de casi cincuenta pesos con todo y el IVA. Mucha gente para ahorrarse esta comisión consulta su saldo al momento del depósito de la quincena de la empresa y después efectúa sus compras directamente en establecimientos donde puede pagar con el plástico para evitar los retiros en el cajero o bien acude directamente a una sucursal bancaria y retira toda la nómina para entonces manejar el efectivo. Por tanto, si abarrotes, tintorerías, farmacias, papelerías, mercerías, salones de belleza, tiendas de revistas, etc., aceptaran el pago con tarjeta adquirirían un atractivo para la clientela de costumbre y la potencial. 4) Parece un hábito: la gente cuando gasta en efectivo se limita, en cambio cuando lleva la tarjeta generalmente su comportamiento es más proclive a consumir, a excederse, algo que desde el punto de vista del microempresario es aprovechable.
A COLACIÓN
Para el uso de la TPV el establecimiento debo primero estar en orden con la Secretaría de Hacienda, tener RFC, después acudir a cualquier sucursal del banco elegido para solicitar la contratación de una terminal, abrir una cuenta de cheques donde le serán abonadas las facturaciones de los clientes, previo descuento a favor del banco de la comisión que cobrará por este servicio.
Según la ABM en México hay 175 mil negocios con terminales, son una escasa minoría, los frenos principales para que éstas se extiendan son la burocracia ante Hacienda, el costo de la terminal desde, los tres mil pesos hasta los cinco mil pesos, más las comisiones por el servicio del punto de venta.
Se añade, la dificultad por operar el sistema, los errores de dedo, pasar varias veces la tarjeta por la banda, cancelaciones mal hechas, no cortar bien el voucher; incluso aceptar tarjetas robadas, falsificadas o clonadas y no darse cuenta.
Entonces los bancos deben dar soporte técnico y humano para explicarle a dueños y empleados el funcionamiento del sistema electrónico.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Hace más de un año que la ABM acordó con las instituciones bajar las comisiones para el uso de la TPV a menos del 3% por transacción, no obstante, el programa no despega a pesar de que al inscribirse a boletazo les dan gratis la TPV, aunque eso no exime a los negocios de darse de alta ante Hacienda, pasar toda la tramitología y luego llegar al lenguaje sofisticado del ejecutivo de cuenta del banco elegido para operar la TPV; y desde luego pagar la comisión respectiva.
Conozco muchos microestablecimientos que le dicen al cliente “si paga con tarjeta le cobro el 6% de comisión, por el banco, mejor pague en efectivo y le hago un descuento”. Entonces la ABM tiene dos realidades.
En un esfuerzo para promover y hacer más eficientes los pagos con tarjetas bancarias, en el año 2005 el Banco de México propuso a la ABM establecer un mecanismo para la determinación de las cuotas de intercambio en un entorno más competitivo y acorde con las mejores prácticas internacionales.
Desde hace dos años, los bancos establecieron un nuevo mecanismo de determinación de dichas cuotas con las siguientes características: 1) Se basan en tipo de comercio, mientras que antes se fijaban exclusivamente en función del volumen de ventas del comercio en que se realizaba la transacción. Este esquema discriminaba los comercios pequeños y desincentivaba la aceptación de tarjetas. 2) Las cuotas de intercambio actuales para tarjeta de débito son menores que las correspondientes para tarjeta de crédito. Antes de estos ajustes, las primeras eran más altas que las segundas, lo cual no reflejaba las estructuras de costos y generaba un sesgo en contra de los pagos con tarjeta de débito.
Como resultado de estas medidas, para transacciones con tarjeta de crédito, la cuota de intercambio promedio ponderada pasó de 2.4% en 2004 a 1.84 por ciento.
En el caso de tarjetas de débito, la cuota promedio ponderada pasó de 2.60% en 2004 a 0.78 por ciento.

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