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Por la Espiral - September 26, 2008

Plan “rescate” Bush

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Plan “rescate” Bush
-40 días de tensiones
-México efectos importados

    Después del enorme contagio en los mercados internacionales, el presidente George W. Bush reacciona, tras más de un año en que se desataron los problemas por las hipotecas de alto riesgo, para reconocer que Estados Unidos experimenta una grave crisis financiera.
    La aseveración surge en momentos en que la incertidumbre acerca de cuál será el siguiente  coloso en caer hace mella a lo largo y ancho del globo terráqueo. Simplemente no hay blindajes.
    A estas alturas, la respuesta de la Casa Blanca orienta a  presentar al Congreso un severo plan anticrisis, el Plan de rescate Bush, no logra todavía el consenso a casi cuarenta días de las elecciones para elegir presidente.
    De entrada se basa en tres ingredientes: tomar dinero del contribuyente para inyectarlo al sistema; llevar a cabo una serie de reformas para regular la toma de riesgos en grupos con una importante presencia en el mercado cuyas decisiones puedan afectar en cadena; y congelamiento de sueldos y salarios.
    Aunque Bush considera que con ello es suficiente, la verdad es que a la crisis financiera se añaden enormes huecos en la economía de la Unión Americana.
    El sucesor de Bush, sea Obama o McCain, deberá ingeniárselas para conducir una administración llena de números rojos.
    Desde meses atrás, la Casa Blanca proyectaba que para 2009, el Gobierno Federal tendría un déficit público de 482 mil millones de dólares, un incremento de 75 mil millones de dólares con respecto a las anteriores estimaciones de febrero pasado.
Fundamentalmente pobres contribuyentes de Estados Unidos que tienen que pagar por los errores de Bush porque además de los gastos bélicos, la crisis inmobiliaria, la deuda nacional casi se ha duplicado hasta llegar a los 9.5 billones de dólares. Además tienen que rescatar a los bancos e hipotecarias –los que reciben el visto bueno de la Casa Blanca- y en unos días más les endosarán el rescate de  la economía.
    Vamos que ocho años de presidencia de Bush junior han sido un verdadero lastre para el contribuyente que ha pagado más por la intervención en Afganistán y la invasión en Irak que para obtener para si mismo beneficios sociales y sanitarios.
    El precio de esa lucha por la libertad como la catalogó el actual mandatario ha sido demasiado excesivo, porque los contribuyentes han perdido derechos sociales, cada vez pagan más por  la sanidad privada y su nivel salarial no mejora.
    La cantidad de pobres, de 36.5 millones de personas, según datos del 2006 aumentará con esta crisis  y por la contracción en el sector construcción.
    Con Bush han perdido por igual la masa blanca, hispana o negra, sólo se ha protegido a un puñado de amigos de esa elite que le sostuvo en las dos elecciones para primero llevarlo al poder y luego mantenerlo en éste.
    Además la distracción permanente de la guerra contra el terror y los informes noticiosos de los soldados americanos muertos en batalla han ocupado los titulares cotidianos de los noticieros en los últimos ocho años, ese distractor he hecho que el ciudadano pierda la objetividad en cuanto a evaluar y valorar su situación económica.
    Se permitió que diversos intermediarios financieros corrieran riesgos innecesarios y no hubo autoridad competente para detectarlo, nadie que evaluara a tiempo los problemas de negociar con hipotecas de alto riesgo,  nadie que parara el festín especulativo porque una administración incompetente les permitió manga ancha para hacerlo.
    Estamos hablando de empresas demasiado grandes para no verlo, demasiado importantes por su tamaño para el mercado, imposible de ignorarse por las autoridades.
    Al final, todo eso habla de lo que fueron ocho años en el poder de un político que llegó con una bruma detrás resultado de una elección demasiado cerrada y controvertida y de una salida todavía más desastrosa.
A COLACIÓN
    El presidente Felipe Calderón habla ante Naciones Unidas de las virtudes de México para no contagiarse, asegura, de la crisis financiera de su principal socio comercial, económico, inversor y financiero.
    El mandatario aprovecha su intervención para subrayar la necesidad de regular los flujos migratorios, hacerlos más expeditos y ordenados.
    Y es que, también en ocho años de poder del presidente Bush, el trato a los inmigrantes se ha vuelto una auténtica “cacería de brujas” sino que lo digan los trabajadores de  Wal Mart y otras empresas que de repente  reciben la inspección policial solicitando papeles.
    Pobres también esos indocumentados que han caído en las garras de la policía y han sido deportados a México sin poder defender su situación, muchas veces pisoteados en sus derechos humanos.
    Asimismo, el reforzamiento de la frontera al norte de México auspiciada por Estados Unidos, la forma en  que se ha realizado no habla de ninguna política de buena vecindad, mucho menos con  el muro de la ignominia.
    Con Bush las relaciones de México y Estados Unidos sufrieron constantes roces, exigió bastante  a cambio de nada, demasiado por cuanto presionaron para recoger un apoyo incondicional hacia la invasión de Irak.
    Si bien no lo consiguieron oficialmente, de cualquier forma se han salido con la suya para que sean mexicanos interesados en obtener papeles y la nacionalidad estadounidense los que sirvan al  Ejército de Estados Unidos en Irak, Afganistán  y otras partes del mundo.
    Y eso lo sabía muy bien Vicente Fox durante su mandato como lo sabe igualmente el presidente Calderón.
    Por tanto, además de una migración ordenada y regulada es de impronta el respeto a la vida y los derechos humanos.
    En cuanto al blindaje del  sector financiero en México, debemos señalar que un oligopolio de bancos extranjeros son los que dominan el sistema de pagos: BBVA Bancomer, Banamex Citibank, BSCH Serfin y Scotiabank Inverlat.
    Hasta el momento ninguna de las matrices de los bancos españoles han presentado problemas y todavía están en revisión sus cuentas para valorar los efectos de la negatividad en los fondos de inversión, la quiebra de Lehman Brothers, los problemas de AIG y los ajustes entre Goldman Sachs y JP Morgan.
    El estadounidense Citibank va muy calladito  en torno a la severidad en su país de origen, si éste conglomerado presenta problemas entonces no dudemos en un coletazo en México.
    Hasta el momento nos medio salva: un régimen cambiario de libre flotación entre el peso y el dólar; acumulación de reservas internacionales de forma histórica 81 mil 977  millones de dólares; una liquidez de dólares provista por los ingresos petroleros, la balanza comercial, las remesas, la inversión, el turismo y de forma informal, la narcoeconomía.

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